'Hoy quiero decirle a Gabo que hay buenas noticias': Felipe González

'Hoy quiero decirle a Gabo que hay buenas noticias': Felipe González

Exlíder del Gobierno español aludió a la paz, en inauguración de jardín en honor a Gabo, en Madrid.

notitle
30 de septiembre 2015 , 11:50 a.m.

Este miércoles, el jardín de la Casa de América de Madrid lleva el nombre de Gabriel García Márquez. Y para sellarlo se levantan allí un busto del escritor, elaborado por el escultor bogotano Milton Bernal, y una placa que dice: “Recordar es fácil para el que tiene memoria, olvidar es difícil para quien tiene corazón”.

Santiago Miralles Huete, director de la Casa de América, presentó el acto de inauguración y dirigieron palabras a los presentes el embajador Fernando Carrillo; el presidente ejecutivo del grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, y el expresidente Felipe González.

Más que alusiones literarias o botánicas, hubo recurrentes comentarios políticos enfocados al apoyo al proceso de paz en Colombia. “Hoy hay la gran, gran buena noticia para el Gabo de que, créanme, la paz de Colombia no tiene vuelta atrás”, dijo González. “El Gabo era curioso como personalidad porque en el arranque de cada presidente -da igual el color de su presidencia- renacía con fuerza su esperanza de que esta vez sí se va a conseguir [la paz], y se empeñaba. Y ahora me gustaría decirle: 'Gabo: esta vez sí' ”, afirmó.

González prevé dificultades y críticas hasta la firma definitiva, pero asegura que “si algo identifica a la Colombia independiente, a la contemporaneidad de Colombia, es que los colombianos se han perdonado muchas veces”.
Recordó que estos cincuenta años vienen precedidos de otros cincuenta que se llamaron La violencia. “Le digo al Gabo, como él diría, que es mucho más importante saber perdonarse y la determinación de restaurar a las víctimas y evitar que se vuelva a producir, que todas las disquisiciones jurídicas que por el medio se pongan”.

Más noticias por compartir

La noticia de la posibilidad de paz en Colombia es una de las que González querría transmitirle a su amigo escritor.

La abolición de la visa para los colombianos que viajan a los países del Grupo Schengen es otra. Como recordó, García Márquez fue uno de los que firmó la carta de protesta cuando se instauró, en la que aseguraba que no volvería a pisar tierra española mientras estuviera vigente. “Era una de esas decisiones del Gabo de las que se arrepentía al día siguiente, porque una vez decidido estaba obligado a cumplirlas y andábamos buscando cuál sería la excusa para romper su compromiso”, dijo González.

También le habría gustado compartir con el nobel su nueva nacionalidad colombiana, adquirida en diciembre de 2014.

“Como no todo son buenas noticias, lo que pasa en la frontera con Venezuela hay que decirle al Gabo que no es una buena noticia para los colombianos como él -o los recién llegados como yo-, porque no se está persiguiendo a la llamada oligarquía colombiana, sino a gente humilde que solo tiene lo que lleva puesto”, señaló. “Me gustaría que el Gabo estuviera presente para saber cómo reaccionaría”, agregó. Y dijo estar convencido de que “hiciera lo que hiciera seguro que pasaba por La Habana (el que quiera entender que entienda) porque el problema no lo ha planteado Colombia; es desgraciadamente venezolano y es interior”.

González hizo otras referencias a GGM. Recordó que cuando viajó a Europa a recibir el Premio Nobel, lo llamó a la Moncloa y le pidió que lo invitara a comer: bacalao y papas fue el menú que solicitó.

También contó que el escritor se aseguraba de que su agente (Carmen Balcells, que falleció recientemente) le mandara las galeradas de algunos de sus libros. “Siempre faltaban treinta o cuarenta folios de la obra. Yo miraba las galeradas, las leía, y me despertaba un interés especial por volverlo a leer cuando se editaba”.

Entre amigos

Cebrián, por su parte, alabó la presencia de las rosas amarillas. Dijo que GGM era “supersticioso y creía que le daban buena suerte”. Destacó la importancia que los amigos tenían para el escritor y el hecho de que estuvieran presentes en el jardín muchas personas cercanas a él.

Con este acto, organizado por la Embajada de Colombia y la Casa de América, se despide Carrillo de su misión diplomática. En su última intervención pública, destacó también el afán de GGM por la paz y contó anécdotas sobre su colaboración en la Constituyente de 1991. Recordó un texto que les envió en aquella época y que decía, según su memoria: “La paz es una condición irrenunciable de los derechos y es un deber irrenunciable de los colombianos alcanzarla y preservarla”.

El bautizo terminó con la presentación de un grupo vallenato al lado de la estatua. El jardín ya tiene su dios coronado.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO
Madrid

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.