El doble tire y afloje que se da luego de las elecciones en Cataluña

El doble tire y afloje que se da luego de las elecciones en Cataluña

Independentistas, a afirmar su posición frente a Madrid, pero antes tendrán que limar diferencias.

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28 de septiembre 2015 , 07:35 p. m.

Un total de 1,9 millones de catalanes votaron el domingo pasado por formaciones políticas que en su programa electoral proponían la independencia. Esto equivale a casi el 48 por ciento de los electores. Un resultado que, sin embargo, no ha hecho que el Ejecutivo, presidido Mariano Rajoy, se mueva un ápice de su posición respecto al encaje político entre Cataluña y España.

El presidente del Gobierno español se mostró dispuesto a “hablar y escuchar”, pero reafirmó que “la unidad de España y la soberanía nacional son innegociables”. “El diálogo se puede tener con todos, pero lo que no se puede hacer porque es insano y antidemocrático es pretender liquidar la ley que nos hemos dado para mantener la convivencia”, añadió. (Lea: Puntos clave para entender las elecciones regionales de Cataluña)

Las declaraciones de Rajoy cayeron muy mal en Cataluña, donde todos los partidos, independentistas o no, con la gran participación en las urnas (una cifra histórica del 77 por ciento), daban relevancia al mandato de las urnas y se mostraba un malestar en gran parte de la sociedad catalana respecto a su relación con Madrid.

El Partido Popular (PP), de Rajoy, considera que el ‘no’ a la secesión ha ganado en las urnas, obviando que dentro de las formaciones que no están de acuerdo con la separación hay diferentes sensibilidades y que también recogen cierta indignación hacia el trato fiscal o contra el autogobierno que vive Cataluña. Algunas proponen un cambio constitucional que el presidente descarta.

“Rajoy tiene una miopía política extraordinaria, es increíble que se continúe tirando millas como si no hubiera pasado nada”, aseguró Marta Pascal, portavoz de Convergència, actual partido de gobierno y una de las formaciones que conforman Junts pel Sí, la lista que obtuvo la victoria en los comicios del domingo.

Unió, una formación que quedó fuera del parlamento catalán, acusó ayer a Rajoy de “menospreciar” el voto de un 48 por ciento de los catalanes.

“No esperamos que haya ningún movimiento por parte del PP”, añadió su líder Ramón Espadaler, en referencia a la cercanía de las elecciones generales, a mediados de diciembre. Desde el PP consideran que un gesto hacia Cataluña podría implicarles perder votos en el resto de España.

La lista ganadora y la Candidatura de Unidad Popular (CUP), el otro partido independentista, también comenzaron ayer las negociaciones para alcanzar un pacto de gobierno y poder tirar adelante su proyecto separatista. Ambas formaciones, sin embargo, tienen diferentes maneras de concebir la ruptura.

La CUP llevaba en su programa una declaración unilateral de independencia en el caso de obtener mayoría de votos. Ellos consideran, a diferencia de Junts pel Sí, que no es suficiente con una mayoría de curules. Antonio Baños, su líder, aceptó que las fuerzas independentistas “no han ganado el plebiscito” del pasado domingo al no tener suficientes votos.

El problema es que ambas formaciones tienen líneas políticas muy distantes. Por ejemplo, la CUP, que toma todas sus decisiones a través de asambleas territoriales, propone una salida del euro y de la Unión Europea. En Junts pel Sí, además de la centroderecha de Convergència, está Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el tradicional partido independentista de la izquierda.

Esta diferencia hace que la CUP, con la llave de la gobernabilidad en la mano, asegure que no reelegirán a Artur Mas como presidente del gobierno catalán.

Mas era el número cuatro en la lista de candidatura de Junts pel Sí. La formación de extrema izquierda repitió ayer que no piensan investir a alguien que, como Mas, se le “identifique con los recortes sociales en nombre de la austeridad”.

Convergència, la autora intelectual de la lista independentista transversal, insiste en que debe ser Mas quien pilotee el proceso. ERC, sin embargo, deja la puerta abierta a que otra persona de la candidatura sea el presidente.

En definitiva, una negociación que se prevé extenuante. Hasta Ciudadanos, el partido con la segunda mejor votación, ha pedido ya realizar unas nuevas elecciones, una propuesta calificada de demagógica por sus contendientes.

Washington reacciona

El Gobierno de EE. UU. reiteró este lunes su compromiso en mantener una relación con “una España fuerte y unificada”, tras las elecciones del domingo.

“España es un estrecho aliado de Estados Unidos, en una relación que valoramos enormemente”, remarcó una fuente del Departamento de Estado.

“Como subrayó el presidente Obama, estamos profundamente comprometidos con el mantenimiento de una relación con una España fuerte y unificada”, agregó el funcionario, quien recordó las palabras del mandatario tras una reciente reunión con el rey Felipe VI.

En esos términos también se había manifestado el secretario de Estado, John Kerry, quien manifestó su “gran afecto” por España.

CAMILO SIXTO BAQUERO M.
Para EL TIEMPO
Barcelona
* Con Efe

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