Habitantes de Prado piden salida del barrio de las casas de acogida

Habitantes de Prado piden salida del barrio de las casas de acogida

La comunidad asegura que su tranquilidad disminuye con la presencia de habitantes de calle.

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28 de septiembre 2015 , 05:03 p. m.

La comunidad del barrio Prado, en el centro de Medellín, ha realizado siete plantones de protesta en menos de tres meses por el deterioro de su entorno.

Están desesperados con el uso que le está dando la Alcaldía al sector, que es uno de los más tradicionales de la ciudad, con edificaciones que son patrimonio arquitectónico y que, según esa comunidad, son destruidas parcial o totalmente.

Luz Mirian Arango, presidente de la junta de acción comunal (JAC) del barrio, critica que la administración municipal haya concentrado en Prado Centro la atención a diversas poblaciones problemáticas que habitan la ciudad, especialmente la de habitantes de calle. (Lea también: Resocializaron a 36 habitantes de calle de Medellín)

Los vecinos del barrio aseguran que el desorden de las calles es culpa de instituciones de la Alcaldía o entidades de caridad que atienden a personas en situación de calle durante el día. El problema, explican, es que esa población deambula el resto de la tarde y noche por el barrio y produce desorden.

En la calle 49 está ubicada una de las casas que brinda servicios a habitantes de calle. La comunidad de Prado también denuncia la transformación que sufren esos inmuebles patrimoniales.

“La situación se ha vuelto insoportable. En la cuadra de mi casa, por ejemplo, se forma un tendido de personas de esquina a esquina en la noche, hacen ruido hasta tarde, consumen drogas y no dejan dormir”, dice Arango. Pero eso no es lo peor, según la líder.

Arango asegura que a veces no tiene por dónde entrar a la casa porque los habitantes de calle están acostados en la puerta, en la fachada de la casa o demás aceras, en las que dejan colchones, condones, ropa, cartones, orines.

El otro día les pedí que se movieran del frente de mi casa y me cogieron a piedra. Alcancé a entrarme, pero le dieron a la fachada de la casa”, recuerda molesta la habitante del barrio en la comuna 10, quien denuncia que los policías del cuadrante ni los que están en el CAI le contestan llamadas telefónicas.

Sin embargo la líder reconoce que, aunque representa desorden para el sector, de momento la seguridad del barrio no se ha visto afectada de forma crítica por acciones de habitantes de calle. También cree que la situación es favorecida por los propios habitantes del barrio, que regalan objetos y pagan diligencias a esa población vulnerable, por ejemplo, por botar un mueble viejo, que después aparece abandonado en una esquina.

Además del desorden en las calles, la comunidad protesta por el deterioro de las casas que son patrimonio cultural de Medellín y que han sufrido modificaciones en sus fachadas e interiores para ser aptas para las actividades y necesidades que tienen las instituciones de caridad.

“No es justo que estén concentrando en este barrio la atención a todas las poblaciones vulnerables y conflictivas de Medellín. Prado no puede cargar con las problemáticas de toda la ciudad”, cuestiona la Presidente de la JAC.

Héctor Fabián Betancur, secretario de Inclusión Social y Familia de la alcaldía de Medellín, explica que los servicios sociales que presta el estado a esa población vulnerable se tienen que mantener.

“Hemos intervenido desde dos puntos de vista: lo social, que es garantizarles que tengan servicios sociales, por ejemplo donde asearse y comer. Y apoyo para su resocialización, que son lugares en los que reciben terapias para rehabilitarse”, informa. (Además: Los 'Ángeles' que velan por el bienestar de los habitantes de la calle)

Sin embargo, Betancur asegura que la mayoría de los habitantes de calle no son delincuentes sino personas enfermas que necesitan tratamientos y apoyo, principalmente de sus familiares y amigos.

Hay diferencias entre el habitante de calle, que es el que está en situación de indigencia, y el habitante en calle, que es el que se va sólo durante dos días de su casa y delinque. Me preocupa que se estigmatice a la primera población, que es enferma, que los quemen, envenenen o ataquen. Por supuesto, si hay habitantes de calle delincuentes, deben ser detenidos también”, aclara el secretario.

Para Betancur, la solución a las problemáticas que denuncian los habitantes de Prado Centro es incrementar el control de la policía y no necesariamente sacar del barrio las casas de acogida para habitantes de calle.

“Prado, por las características de sus casas, que son instalaciones amplias, ha concentrado la actividad de instituciones de servicio social. Un barrio no se puede cerrar a esa posibilidad y necesidad de la ciudad, la solución no es la prohibición sino combatir las actividades conexas, como las plazas de vicio, que también atraen a esa población”, sentencia Betancur.

MEDELLÍN

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