Aplicado a mano, glifosato sigue en lucha contra coca

Aplicado a mano, glifosato sigue en lucha contra coca

Desde el jueves no se volverá a hacer fumigación aérea. Aún se define cantidad a emplear en tierra.

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27 de septiembre 2015 , 10:36 p. m.

Aunque el próximo miércoles 30 de septiembre será recordado como el día en que se realizó la última fumigación aérea contra la coca en Colombia, el glifosato no va a desaparecer totalmente de la estrategia contra los cultivos ilícitos.

Altas fuentes del Gobierno le confirmaron a EL TIEMPO que el químico, que se usa masivamente en la agricultura para combatir la maleza, formará parte del equipo que llevarán los escuadrones de erradicadores manuales en tierra. Estos, en adelante, tendrán la mayor parte de la responsabilidad en la misión de ‘limpiar’ de coca el país.

Aunque es probable que antes del primero de octubre no salga la modificación o anulación de la licencia ambiental que debe emitir la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) para ‘enterrar’ oficialmente las aspersiones, la orden del presidente Juan Manuel Santos, que fue ratificada el martes pasado al lanzar el Plan Integral contra las Drogas, es que desde el primero de octubre (jueves) se deje de utilizar el glifosato en la aspersión aérea de cultivos.

Desde ese día las avionetas de fumigación no volarán más, pero el Ministerio de Defensa dejó abierta la posibilidad de que el químico sea utilizado en aquellos casos en los que la sustitución voluntaria no sea viable o sea incumplida por las comunidades.

El plan del Gobierno se basa en una intervención profunda en las zonas de cultivo que pasa por la construcción de infraestructura en regiones hasta ahora olvidadas por el Estado, la entrega de recursos que compensen lo que los campesinos percibían por la coca y, en todo caso, el sostenimiento de las acciones penales y policiales contra los eslabones más fuertes en la cadena del narcotráfico.

Más grupos móviles

En el país, y en casi todo el mundo, el glifosato es un herbicida ampliamente utilizado, a tal punto que, según el Ministerio de Agricultura, hay 60 registros comerciales de esa molécula en el país. La mayor concentración del químico en la fórmula utilizada en la aspersión aérea y el riesgo de que el herbicida cayera sobre áreas no deseadas, por efecto del viento, por ejemplo, fueron factores que llevaron a considerar su uso como de alto riesgo para la salud humana en el país.

La apuesta del Ministerio de Defensa es que se use de manera manual y directa en las plantas de coca. Para eso se designó a un grupo especial de la Policía que está trabajando en determinar la cantidad y concentración del glifosato que debería usarse en tierra.

Fuentes en la Policía explicaron que actualmente se utilizan 10,4 litros de glifosato por hectárea. Esa cantidad es mezclada con agua y otras sustancias, y las aeronaves terminan vertiendo sobre una hectárea cerca de 23 litros.

De darse el riego directo, la cantidad variaría de acuerdo a la capacidad del equipo. Los cálculos hasta ahora es que si se vierten 10 litros, la mezcla sería de 4 litros de glifosato y 6 de agua. El ‘piloto’ de esta estrategia sería el Catatumbo, en donde en los últimos dos años se dispararon los narcocultivos a pesar de que las comunidades se habían comprometido a erradicar voluntariamente.

La Policía cuenta con existencia del herbicida para unas 10.000 hectáreas más. La meta que se habían trazado para este año, antes de que se ordenara la suspensión de la fumigación era 45.000 hectáreas, de las que han sido fumigadas unas 35.000.

Otro de los ejes de la estrategia será intervenir los Parques Naturales Nacionales. Si bien La Macarena es el más sembrado, por ahora se han priorizado tres, dos de ellos en Putumayo: La Paya y Orito.

En cuanto al aumento de los grupos móviles (que serán 60), al menos la mitad de los nuevos cuerpos estará a cargo de la Policía. El plan es que inicien labores el primero de enero.

Aumento de laboratorios

La topografía del departamento de Nariño y la cercanía con zonas de cultivo ha llevado al incremento de los laboratorios para el procesamiento de droga en ese departamento.

En el 2014, la Fuerza de Tarea Pegaso, que hace presencia en esa región, desmanteló 13 de ellos, y en lo que va corrido de este año ya van 12 complejos destruidos.

En cuanto a la materia prima para el procesamiento del alcaloide, el balance entregado por el Ejército indica que este año se han decomisado 34 toneladas de insumos sólidos y 21.848 galones de componentes líquidos, cuyos residuos son arrojados a las fuentes hídricas, lo que causa daños irreparables en fauna y flora.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

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