Independentismo gana, pero no logra seducir a la mayoría de catalanes

Independentismo gana, pero no logra seducir a la mayoría de catalanes

Partidos secesionistas lograron 72 escaños en regionales, pero solo obtuvieron 47,8 % de los votos.

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27 de septiembre 2015 , 08:33 p. m.

Las dos opciones políticas que defienden una Cataluña independiente de España ganaron ayer las elecciones para elegir a los 135 diputados del Parlamento regional. Junts pel Sí y la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) obtuvieron 62 y 10 diputados respectivamente, pero solo alcanzaron el 47,8 por ciento de los votos. (Lea también: Las cuentas alegres del independentismo catalán).

La participación fue del 77, 46 por ciento, la más alta en unas elecciones de este tipo, si bien hubo quejas por el voto en el extranjero. Siete de cada diez personas con derecho a voto –5,5 millones– acudieron a votar. (Lea también: ).

En segundo lugar en sufragios se ubicó Ciutadans, con 25 curules; en el tercero los socialistas con 16 y después, empatados con 11, el Partido Popular (PP) y el Catalunya Sí Se puede, una plataforma de izquierdas donde se incluye a Podemos. “Como demócratas siempre reconocemos la derrota, esperamos que esta vez se nos reconozca la victoria”, aseguró el actual presidente catalán Artur Mas, número cuatro de la candidatura de Junts pel Sí.

Esta plataforma está conformada por el actual partido de Gobierno Convergència, la tradicional fuerza independentista Esquerra Republicana y representantes de las entidades ciudadanas que han convocado multitudinarias manifestaciones a favor de la independencia.

Junts pel Sí considera que el resultado le permite seguir adelante con su hoja de ruta hacia un Estado independiente, si bien tendría que contar con el apoyo de las CUP para elegir un presidente y formar Gobierno. El sistema electoral pondera el voto, por lo cual el de la zona rural, menos poblada, tiene más peso.

Su plan, pensado si obtenían mayoría de curules, es “desconectar” con España en 18 meses, tiempo en el cual tienen que crear las estructuras propias de un Estado, como una agencia tributaria. También se escribiría una Constitución, que tendría que ser refrendada por los catalanes en las urnas. El problema es que las CUP ha dicho en repetidas ocasiones que no votará a Mas como presidente.

Convergència es un partido de centro derecha, liberal y que se ha visto envuelto en varios escándalos de financiación irregular. Uno de sus fundadores, el expresidente Jordi Pujol, es un defraudador fiscal confeso. CUP considera que esas son maletas muy difíciles de llevar hacia un nuevo estado.

Acercar a formaciones

A partir de hoy comenzará una ronda de contactos para ver cómo ambos pueden acercar sus formaciones. A parte de su propuesta de independencia, sus programas tienen poco en común. Las CUP, una formación de izquierda radical, proponen salir del euro y de la Unión Europea.

Una de las cartas de negociación es la presidencia. La candidatura de Junts pel Sí es liderada por Raül Romeva, un exeurodiputado que antes militaba en un partido ecosocialista.

Investirlo presidente sería una manera de salvar el escollo de lo que simboliza Mas. El nuevo Gobierno catalán tiene que estar listo el 9 de noviembre.

Los otros partidos reconocen la victoria de Junts pel Sí, pero también creen que su propuesta no ha logrado convencer radicalmente a su público. En la pasada cita electoral, en el 2012, Esquerra y CDC sumaron juntos 71 curules y 1,6 millones de votos (perdieron unos 28.000).

“No se puede declarar la independencia con solo el 47 por ciento de la población a favor de esta opción”, advirtió el jefe de filas socialista Miquel Iceta.

Y es que este escenario de gran división sobre si sí o no la independencia será otro de los temas que tendrá que gestionar el nuevo Gobierno y lograr mantener la gran cohesión social que tiene el pueblo catalán.

Los partidos independentistas buscaban darle un cariz plebiscitario de si sí o no la secesión a estos comicios. Sin embargo, dentro de los defensores de mantener la unidad las posiciones son muy diversas.

Algunos abogan por no tocar la Constitución y otros, como los socialistas, por hacer una reforma que conozca a Cataluña como una nación. La posibilidad de este cambio, sin embargo, depende de las nuevas mayorías que resulten de las elecciones generales del próximo diciembre.

“Un 47 por ciento es poco para la independencia, pero es mucho para no tener en cuenta el descontento que hay en Cataluña”, advirtió Josep Antoni Duran i Lleida, líder del partido democristiano Unió, socio de Gobierno con Convergencia por 32 años y que se quedó fuera del Parlament.

De ahí que el resultado del PP, partido del presidente Mariano Rajoy, muestre que su electorado ha castigado su inmovilismo ante el problema del encaje entre Cataluña y España.

Los ‘populares’ perdieron casi 133.000 votos, que en su mayoría fueron a parar a Ciutadans. Este partido pasó de tener cinco diputados en las elecciones del 2012 a los 25.

CAMILO SIXTO BAQUERO M.
Para EL TIEMPO
BARCELONA

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