Editorial: Las demoras de Samuel

Editorial: Las demoras de Samuel

Lo que viene ocurriendo con el exalcalde deja ver que el sistema judicial sigue siendo vulnerable.

24 de septiembre 2015 , 08:19 p. m.

Samuel Moreno debería ser el primer interesado en demostrar la inocencia que alega y de cuya presunción goza hasta que no se demuestre lo contrario. No obstante, sus actuaciones y las de sus abogados apuntan en sentido opuesto.

Distintas maniobras consuetudinarias, que sugieren un interés dilatorio de su parte, han impedido que avancen los procesos en su contra. La más reciente de ellas se dio a comienzos de esta semana, cuando no fue posible iniciar uno de los juicios –el relacionado con el caso de las ambulancias– porque su defensor, Luis Fernando Becerra, salió del país, desconociendo que la audiencia en que se le iban a imputar a su defendido los cargos de cohecho e interés indebido en la celebración de contratos estaba programada hace un mes. Bueno es recordar que el proceso está hoy a cargo de un juez, quien se concentra exclusivamente en su caso por decisión del Consejo Superior de la Judicatura.

Luego se supo, como si se tratara de un episodio kafkiano, que Becerra había avisado que emprendería dicho viaje, para lo cual radicó una constancia en los despachos de Paloquemao el viernes por la tarde, pero esta quedó con fecha del lunes.

Lo cierto es que ya han transcurrido cuatro años desde la detención preventiva de Moreno y que, a consecuencia de la reciente ley que regula esta figura, aprobada en la pasada legislatura, de no haber sentencia en julio del año entrante podrá quedar en libertad. Escenario indeseado si nos atenemos al criterio de los jueces que han considerado que es necesario que el exfuncionario permanezca privado de su libertad para que no obstruya la acción de la justicia.

Lo que ha venido ocurriendo con el exalcalde, además de indignación e impotencia entre los bogotanos –que no dejan de padecer en su cotidianidad las consecuencias de las múltiples anomalías que se presentaron durante una administración que será recordada por los escándalos y el saqueo de las finanzas distritales–, deja ver también que el sistema judicial colombiano sigue siendo vulnerable frente a quienes prefieren la gambeta antes que responderle a la ley.

Y hay más. Si se compara el caso de Moreno con otros tantos en los que personajes de la vida nacional que han tenido líos con la justicia, saltan a la vista coincidencias. Los lugares de reclusión privilegiados –en el caso de marras, la Estación de Carabineros de Bogotá–, en los que tienen acceso a diferentes opciones de trabajo y estudio con una facilidad y nivel de control que harto envidia el resto de la población carcelaria, por no mencionar, de nuevo, las jugadas de sus defensores –muchas de ellas en el filo de la legalidad–, son algunas de ellas. Como si la igualdad de todos los ciudadanos que establece la Constitución fuera una ficción, para efectos de nuestro sistema penitenciario.
Para el 13 de octubre quedó fijada la nueva fecha de la audiencia. Desde ya hacemos votos para que cesen los inconvenientes y los contratiempos que parecen haberse ensañado contra el exalcalde y su equipo legal, y puedan demostrar la inocencia de su defendido. Entre tanto, los bogotanos estarán a la expectativa de que se conozca por fin la verdad sobre un traumático capítulo de la historia de la ciudad y, sobre todo, vigilantes para que los culpables procedan a reparar los daños.

editorial@eltiempo.com

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