Raúl Castro está jugado por la paz de Colombia

Raúl Castro está jugado por la paz de Colombia

El mandatario cubano ha ofrecido apoyo firme al proceso y este miércoles se ratificó esa intención.

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23 de septiembre 2015 , 10:11 p. m.

Cuba, como país garante y anfitrión, y su presidente, Raúl Castro, se volcaron para enaltecer el marco del anuncio realizado por el presidente Juan Manuel Santos y el jefe de la guerrilla de las Farc, ‘Timoleón Jimenez’.

Con su presencia y sus palabras, el presidente cubano ratificó la importancia que esta isla caribeña le ha prestado al proceso de paz en Colombia. (Lea: Raúl Castro destaca los avances en Colombia para alcanzar la paz)

Además de ser el encargado de entregar a Santos y a ‘Timochenko’ el acuerdo firmado por los jefes de las respectivas delegaciones y de los representantes de los países garantes, Cuba y Noruega, y de Chile y Venezuela como acompañantes, el general Castro, vestido de blanco como todos los sentados en la cabecera del gran salón de protocolo de El Laguito, cerró el acto de presentación oficial del acuerdo sobre justicia.

Calcando una expresión utilizada por su hermano Fidel Castro y por Hugo Chávez, en su discurso, el mandatario cubano felicitó a las partes por haber llegado a los “importantes acuerdos anunciados”, y agregó que los acuerdos sobre justicia representan “un significativo paso de avance (...), estamos más cerca de la anhelada paz”.

Raúl Castro afirmó también que “la paz en Colombia no solo es posible, es indispensable, pero requiere gran esfuerzo y voluntad como la que tienen las dos partes” y, ante el camino que todavía falta por transitar, expresó que su país seguirá prestando el “apoyo firme y solidario” y calificó “modesta” la participación de Cuba en el proceso de paz.

“Es nuestro deber, no descansaremos en nuestros esfuerzos hasta que se alcance la paz en Colombia”, aseguró.
Esa posición no es nueva, como él mismo mandatario recordó. Siendo el segundo presidente de la Celac, los mandatarios de la organización latinoamericana proclamaron a América Latina y el Caribe zona de paz. El mensaje se suma al que formuló el domingo el papa Francisco.

Como todo parece indicar, y no surgen escollos en el camino, cuando el acuerdo de paz quede firmado, el Gobierno cubano podrá también presumir de haber puesto su granito de arena en la consecución del mismo.

Los diplomáticos cubanos, que día a día asisten a las sesiones de trabajo desde hace casi tres años, lo saben todo, pero lo callan todo. Trabajar en el secreto no es nuevo para ellos, así también, en secreto y sigilo, se llegó a restablecer relaciones con Estados Unidos.

“Nosotros no sabemos nada, solo nos encargamos de la logística”, responde cuando los periodistas preguntamos por algún detalle de los diálogos.

Ciertamente, el esfuerzo de logística es destacable. Desde diciembre del 2012, el Palacio de Convenciones de La Habana, que sirve de sede del Parlamento y de la mayoría de los congresos y seminarios que se desarrollan en la isla caribeña, tiene reservada unas salas para la mesa de negociación. Solamente el alquiler de este representa una cifra en dólares nada desdeñable.

Pero Raúl Castro lo da por bien empleado. Todo es poco para el loable esfuerzo de colaborar por la paz del país latinoamericano.

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO
Corresponsal de EL TIEMPO
La Habana

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