¿Por qué los puntos pendientes son los más sensibles de negociación?

¿Por qué los puntos pendientes son los más sensibles de negociación?

Aunque el acuerdo sobre justicia permite avanzar en temas esenciales, aún queda mucho camino.

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23 de septiembre 2015 , 03:04 p. m.

Alcanzado el acuerdo sobre justicia, la mesa de negociación entre el Gobierno y las Farc sube un peldaño en el consenso del punto dedicado a las víctimas, y es así como en La Habana se asoman nuevas discusiones previstas en la agenda: el cierre de los puntos de fin del conflicto –el desarme, la desmovilización y la reinserción de la guerrilla– y el de los mecanismos de verificación, refrendación e implementación de los acuerdos.

Según Iván Garzón, director del programa de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sabana, “los puntos pendientes son los más sensibles de la negociación” porque, en su criterio, “los acordados son los aspectos ideológicos de la confrontación entre el Estado y la guerrilla”. Detalla que esos asuntos pendientes se resumen en el desarme, la desmovilización y la reinserción. “Probablemente, con el acuerdo de justicia, seguro tenemos un avance en alguno de los tres aspectos o en todos”.

Además de la dejación o la entrega de armas, el profesor advierte que aún falta aclarar si la guerrilla accedería a confinarse en zonas especiales del país “como forma de pagar penas sustitutivas de la privación de la libertad”. También precisa que a partir del acuerdo sobre justicia, frente al tema de la reinserción, se podrían “anticipar los pilares jurídicos y políticos de lo que va a ser el tránsito de las armas a la conformación de una alternativa política”.

El consenso, que es el tema más difícil de la negociación, como ya se mencionó, fortalece el acuerdo del punto de la reparación a las víctimas, el cual, en opinión del analista, está rodeado de incertidumbre desde que comenzó a discutirse: junio del 2014.

“Hemos visto reuniones, unos cara a cara entre ciertos grupos de víctimas y la guerrilla, pero me parece muy simbólico. Primero, porque los grupos que fueron a La Habana representaban a todos los actores del conflicto armado, es decir, no solo eran víctimas de la guerrilla. Segundo, porque seguimos esperando un reconocimiento explícito, por parte de la guerrilla, de sus víctimas y de su culpa en los actos delincuenciales que cometieron durante varias décadas, y así mismo su disposición a cooperar para establecer la verdad y reparar a esas víctimas. Tengo la impresión de que ese punto está crudo”, argumenta.

El analista aclara que frente a los puntos ya estudiados –política de desarrollo agrario integral, participación política y solución al problema de las drogas ilícitas–, hay “espacios en blanco”.

“En el punto de desarrollo agrario falta discutir sobre las zonas que van a estar destinadas a la guerrilla. Según Enrique Santos, ellos (los negociadores de las Farc) habían pedido 50 y el Gobierno solo está dispuesto a conceder cinco o seis. Son espacios en blanco, en discusión, por el principio de que nada está acordado hasta que todo esté acordado”, explica.

En ese sentido, aclara que lo más preciso es decir que “en los tres primeros puntos hay borradores de acuerdo y sobre los tres siguientes hay, al parecer, principios de acuerdo”. “Si lo que Santos anuncia es un acuerdo inminente, probablemente tengamos algún otro borrador de acuerdo pronto”, reitera.

“No estamos a la vuelta de la esquina de un acuerdo de paz”: Rangel

Aunque el senador del Centro Democrático, Alfredo Rangel, reconoce que el tema de la justicia es “principal” entre los que faltan por acordar, no ve con mucho optimismo los efectos de ese consenso.

“Aunque se supera este punto, hay unos 50 temas que, según las Farc, hay que definir como condición previa para firmar un acuerdo de paz. Entre ellos están 22 concreciones de los acuerdos preliminares ya firmados y 28 temas pendientes que todavía no han sido discutidos, tramitados y aprobados en la mesa de conversaciones”, anota. Detalla que en ese grupo estarían asuntos como la reducción del presupuesto militar y los tamaños de las Fuerzas Militares.

También añade que, además, falta concluir los puntos del fin del conflicto y el de los mecanismos de implementación, refrendación y verificación; por esa razón, aún ve lejos la firma final de un acuerdo de paz. “De ninguna manera, podríamos decir que estamos a la vuelta de la esquina de un acuerdo de paz”.

El congresista sostiene que, según la guerrilla, los acuerdos logrados son secundarios ante los temas que hacen parte de la agenda sustancial de las Farc. Y agrega que si el reciente anuncio del Gobierno no satisface al 80 por ciento de los colombianos, el país no está en camino de un “acuerdo de paz sostenible”. “El 80 por ciento de los colombianos no acepta un acuerdo de paz que no implique cárcel para los responsables de los crímenes de lesa humanidad”, insiste.

La sostenibilidad fiscal de los acuerdos

Garzón advierte que hay un tema transversal: la sostenibilidad fiscal de los acuerdos. “Varios puntos contemplan la creación de instituciones, un conjunto de garantías a la oposición, una serie de cosas que van a costar plata, ¿quién va a financiar eso?”, cuestiona.

Además, también señala que hay un factor que juega fuertemente desde la última crisis del proceso: el tiempo. “Al Gobierno se le está acabando el tiempo y a la guerrilla, también. En esos tres puntos que faltan, ambas partes son conscientes de que la negociación no se puede seguir prolongando indefinidamente sabiendo que desde hace un año se entró a una parte seria de la negociación, en la que la gente tiene un expectativa legítima de que haya concreciones en el tema. El tiempo juega un peso importante en la mesa”.

No obstante, aclara que a la guerrilla le conviene un proceso largo porque “puede seguir conteniendo la legitimidad política de la negociación, mientras que eso juega en contra del Gobierno”. Al mismo tiempo, recuerda que el escepticismo de los colombianos está en aumento. “Cada vez crece más la opinión a favor de una salida militar. Eso le quita oxígeno a la negociación”, afirma.

La mesa de conversaciones se instaló tras una fase exploratoria con miembros de la guerrilla, la cual terminó el 26 de agosto de 2012 con la firma del documento ‘Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera’. Ese acuerdo, que conserva los puntos mencionados, fue considerado una ‘hoja de ruta’ porque estableció el propósito del proceso –la terminación del conflicto– y las condiciones y reglas de juego.

MARÍA DEL PILAR CAMARGO CRUZ
Redacción EL TIEMPO
pilcam@eltiempo.com
En Twitter, @PilarCCruz

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