Editorial: El capricho de Petro

Editorial: El capricho de Petro

La cumbre para discutir el cambio climático no puede ser pretexto para hacer proselitismo político.

21 de septiembre 2015 , 08:20 p. m.

En el marco de una semana en la que Bogotá es anfitriona para debatir con expertos nacionales e internacionales las acciones que es necesario emprender para hacerle frente al cambio climático, vale la pena llamar la atención sobre varias cosas.

Sin restarle importancia al evento, para el cual damos la bienvenida a nuestros ilustres visitantes, insistimos en rechazar el que la Administración Distrital haya promovido una nueva jornada sin carro en la ciudad. No porque intentemos ignorar el mensaje implícito que se desprende de tal iniciativa, sino porque no corresponde a la voluntad que en un principio tenían los ciudadanos.

Claramente, cuando se convocó el primer día sin carro en la capital los consultados respondieron a favor de que se efectuara una vez al año. Y lo hicieron confiados en que más propuestas similares no tendrían sentido si los gobiernos atendían con prontitud el clamor generalizado de una mejor movilidad y un transporte público más eficiente y digno para el pasajero.

El alcalde Gustavo Petro ha decidido ignorar ese gesto ciudadano y ha programado un nuevo día sin carros ni motos, con el agravante de que son pocos los resultados que se evidencian en la mejora del transporte colectivo y sin que se haya evitado que los bogotanos se bajen voluntariamente de sus vehículos particulares.

Esta ha sido una de las promesas incumplidas de los últimos gobiernos de la ciudad. El avance del sistema TransMilenio ha sido prácticamente nulo o ha estado salpicado por escándalos monumentales de corrupción; el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) pasa por un momento crítico, dado que aún hay cinco mil vehículos contaminantes y sin chatarrizar; el subsidio para su operación hoy llega a los 700.000 millones de pesos anuales, a fin de evitar su colapso. Sin contar con los serios problemas de inseguridad que lo aquejan.

Siempre hemos respaldado este tipo de iniciativas cuando no van más allá de lo acordado con reglas de juego claras. Creemos en un modelo de ciudad que se base en el uso de tecnologías limpias y en el que cada vez más personas empleen medios alternativos para su movilización. Pero es menester escuchar también la voz de quienes, con razón, piensan en los perjuicios que se derivan de días como el de hoy.

No es una posición caprichosa. Todos los candidatos que están en contienda por la alcaldía de Bogotá se han manifestado en contra de esta nueva fecha sin vehículos particulares, pues consideran que, más que restringir los carros, lo que se necesita son soluciones de fondo para el problema de la movilidad.

Otro hecho que tampoco deja de preocupar es la convocatoria a lo que se ha denominado la ‘marcha por la justicia climática’, que coincide con recientes declaraciones del burgomaestre en el sentido de utilizar el evento para refrendar sus políticas de gobierno.

Así las cosas, es difícil asumir como una coincidencia el que en medio de una jornada como la de hoy se produzca la anunciada alianza política entre el progresismo –partido del alcalde Petro– y el Polo Democrático por la alcaldía.
Bienvenidas las discusiones en torno al trascendental tema del cambio climático, pero que los ilustres invitados tengan en cuenta estas consideraciones por el mismo bienestar del certamen.

editorial@eltiempo.com

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