Messi sin balón / En defensa del idioma

Messi sin balón / En defensa del idioma

Afirmar ideas con resolución sin haberse tomado el tiempo de confirmarlas es un riesgo inmenso.

21 de septiembre 2015 , 04:14 p. m.

Rubiel, un paisa sonriente y trabajador de 65 años, apretaba las últimas tuercas para fijar una llanta. De pasada, mencionaba cómo la estabilidad de un automotor aumenta porque se apoya sobre el suelo en cuatro puntos distintos y equidistantes, a diferencia de una motocicleta o de una bicicleta, por citar esos dos ejemplos. “Como un tetrápodo”, dije yo. El paisita guardó un silencio inmediato y mantuvo su boca abierta mientras me miraba, sosteniendo aún la cruceta. “¡Tetra significa cuatro y podo se refiere a pies o a patas!”, le aclaré al instante; “es decir, un aparato con cuatro patas, como algunos que se usan en la ingeniería”. La cruceta cayó al piso. “Aaaahhhh…”, añadía el buen mecánico. Y quiso impresionar a un auditorio reducidísimo: yo. “Como las vacas, que son animales cuadrúpedos porque tienen cuatro estómagos”, dijo.

La prudencia (que es una gran virtud) parece que le ganó a la caridad, sobre todo cuando se trataba de enseñar al que no sabe. Mi tímida y perpleja sonrisa creo que le pareció a Rubiel un “sí”. Me consuelo en pensar que nunca someterá a cirugía a una vaca para instalarle un par de amortiguadores, sino que empujará pistones, apretará cigüeñales y cambiará el aceite quemado, no exactamente para fabricar quesos. Después de otros minutos de conversación, comprobé que Rubiel apenas había cursado la educación básica primaria.

Ya conduciendo a varias cuadras de distancia, empezaron a mezclarse en la mente las vacas, los automóviles, el queso y el aceite quemado. Cada persona, en definitiva, se inclina por efectuar los trabajos que le gustan, para los que cuenta con talento o para aquellos donde el azar aparece, aunque algunas designaciones de los oficios o de las profesiones resulten dudosas. Junto a esas reflexiones, algunos colegas parloteaban por la radio destacando, otra vez, el papel de los señores Rafael Nadal y Lionel Andrés Messi, uno en el tenis y el otro en el fútbol.

Nada hay de reprochable en que la gente opine (es un derecho universal). Sin embargo, afirmar algunas ideas con tanta resolución sin jamás haberse tomado el trabajo de confirmarlas constituye un riesgo inmenso. De nuevo, llegaba a la mente la expresión osada de Rubiel. La conclusión más próxima para responder a ese desacierto se fundamentaba en la falta de educación formal y, derivada de esta, de la ausencia del hábito de la lectura. También el escritor argentino Jorge Luis Borges figuró en esta mezcolanza de ideas con la parafraseada ratificación de “la universidad son los libros”.

En estos tiempos, muy elogioso aparece el cuidado al cuerpo (ejercicios, dietas, médico, etc.). No obstante, en el cuidado de la mente y en el cultivo de las emociones, prolifera la anorexia intelectual. Aparte del placer sutil, la lectura propicia la interacción social adecuada, aumenta el léxico, estimula el razonamiento, la asociación, la inferencia; estimula la conciencia crítica, la creatividad y la imaginación. Estudiar, claro, es un sinónimo de leer; quien estudia, por lo regular, lee. Una cosa implica la otra.

A esa multitud de asociaciones, llegaron también nuestras campeonas Cecilia, la 'Chechi', Baena Guzmán y Mariana Pajón Londoño. Una, con sus patines; la otra, con su bicicleta BMX. Y regresaron Nadal y Messi. Uno con su raqueta; el otro, con su balón. ¿Qué sería de la querida Chechi sin patines, de la admirada Mariana sin bicicleta BMX, del entregado Nadal sin raqueta y del sorprendente Messi sin balón?

La lógica simple dicta que un estudiante estudia y que un lector lee. Otra vez: si leer y estudiar son sinónimos, estudiante y lector también. ¿Cómo se entiende, entonces, un estudiante que no lee? Es como Mariana sin bicicleta BMX o Nadal sin raqueta. Por tanto, en la misma proporción temporal, un estudiante sin lectura equivale a Messi sin balón.

JAIRO VALDERRAMA V.
Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana

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