Firme ante Maduro, Presidente, ¡firme!

Firme ante Maduro, Presidente, ¡firme!

Que no pretenda el presidente Santos que los colombianos lo respeten si él no hace respetar al país.

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20 de septiembre 2015 , 08:31 p. m.

Los comunicados del Mindefensa parecen tardíos e imprecisos. Ante los graves episodios ocurridos el jueves y el viernes en La Majayura (Maicao), reafirman la idea de que el Gobierno, aun a costa de tolerar la pisoteada de nuestra soberanía, prefiere pasar de agache para no molestar a Maduro antes de la cita de hoy, a la que, según dijo Rafael Correa: “Los dos presidentes atendieron sin condiciones y con mucha gentileza la invitación que les hiciéramos Tabaré y yo”, aun a pesar de que el presidente Santos había definido unas condiciones previas que pronto fueron olvidadas.

Lo de La Majayura es gravísimo. “El corregidor Supelano aseguró que los uniformados (de la Guardia venezolana) entraron 1,5 kilómetros en territorio nacional, dispararon, insultaron y maltrataron a los moradores de los caseríos Montelara, Divino Niño y Santa Cruz, donde además quemaron tres motocicletas... ellos gritaban que esos vehículos eran producto del contrabando y por eso los quemaban. También señalaron a la gente de paramilitares y les gritaban muchas palabras obscenas”, relató El Heraldo.

Y sigue: “Supelano precisó que entraron el jueves hacia las diez de la noche y el viernes a las nueve de la mañana... lo más grave es que el Ejército estaba a unos 500 metros y no actuaron porque tenían que recibir órdenes de sus superiores”. El domingo informó RCN: “Falleció Déiber Fernández, impactado por múltiples balas en el sector de Montelara... la familia denuncia que fue la Guardia venezolana... ingresaron más de 50 hombres...”.

Que la diplomacia no tiene por qué ser sinónimo de debilidad ni de bobería, dice Rafael Nieto Navia mientras repasa el contagio de cobardía que ha afectado de manera dramática a los presidentes de América Latina ante los abusos, desafueros, provocaciones, agresiones y bravuconadas de Nicolás Maduro y su régimen.

Cuanto más se le deteriora su país, más grita Maduro. Cuanto más grita, más lo defiende Piedad. Cuanto más lo defiende Piedad, más se reafirma en su discurso anticolombiano. Cuanto más se reafirma en su discurso anticolombiano, más persecución se desata contra nuestros compatriotas. Cuanta más persecución se desata contra nuestros compatriotas, más se requiere que el presidente Santos le hable con serenidad y con firmeza a Maduro, que ha cabalgado alegremente sobre las voces erráticas de nuestro gobierno.

Y no se trata de estimular la guerra ni la profundización de este conflicto. Yo no quiero que eso suceda. Nadie con dos dedos de frente lo puede querer. Se trata de que se rectifique un camino de silencios y complacencias ante el régimen venezolano, del que nos quedan como saldo los muertos, las fronteras cerradas y en emergencia, las familias colombianas destrozadas, la crisis humanitaria, el comercio bloqueado y la imagen ante el mundo, propagada con costosos avisos en la prensa internacional pagados por el Gobierno venezolano, de que Colombia es el reino de paramilitares, narcotraficantes, contrabandistas y asesinos.

Que no pretenda mañana el presidente Santos que los colombianos lo respeten si él mismo no se hace respetar de Maduro y no hace respetar a Colombia. En momentos de conflicto internacional, yo hago parte de quienes creen que debemos ser solidarios con el Gobierno para enfrentar la amenaza externa, pero ello exige del Presidente una actitud erguida, sin vacilaciones, preservando las vías diplomáticas para evitar la confrontación armada a partir de la claridad y la dignidad, lejos de rodilleras y sonrisitas de coctel.

Si queremos arreglar los problemas, las cosas hay que llamarlas por su nombre y con todas sus letras. Lo demás es patear la pelota hacia adelante, aplazar las soluciones de fondo e incubar males mayores en el futuro. Es, ni más ni menos, seguirles haciendo el juego a Nicolás Maduro y a su combo de los nuevos mejores amigos.

JUAN LOZANO
@juanlozano_r

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