El encanto de la música popular / El otro lado

El encanto de la música popular / El otro lado

'Las hermanitas Calle' es una historia de mujeres: abuela, madre e hijas unidas por el canto.

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20 de septiembre 2015 , 04:04 p. m.

Llegaron las más de abajo, esas de gusto cafetero, paisa y aguardientoso, ‘Las hermanitas Calle’ y están asustando al rey del gusto vallenato, caribeño y whisquero de Diomedes.

Parece que el vallenato es de machos y costeños (Rafael Orozco y Diomedes Díaz) y lo popular de despecho es de mujeres y paisas (Helenita Vargas y Marbelle); el vallenato canta al amor, los corridos al desamor. Lo común es que estos ídolos musicales son la apuesta segura de la ficción televisiva colombiana.

‘El puente roto’, ‘La cuchilla’, ‘Dos pasajes’, ‘Ojitos verdes’, ‘Paloma errante’ y muchos más éxitos a mil revoluciones con cuerpo zarandeado y voz chillona es lo que hacen divertidas y auténticas a las hermanitas Calle. Y eso también se ve y se siente en la serie televisiva. Realmente la grasita popular es lo nuestro, y si viene con música, trago y mujeres mucho mejor.

‘Las hermanitas Calle’ es una historia de mujeres: abuela, madre e hijas unidas por el talento de cantar lo popular. Y además, es una historia de superación: Nelly y Fabiola Calle salieron de abajo y lucharon contra el machismo en bares, cantinas y clubes; se metieron adonde las mujeres no son virtuosas; cantaron ese tipo de música de arrabal; rompieron esquemas y escribieron su propia historia. Y ahora son televisión de ‘prime time’.

Una historia que se mete con un género musical despreciado como la carrilera: repudiado por simplista, chillón, de borrachos, propio de bares de mala muerte, el vicio y la prostitución. Una música vergonzante porque sus historias están cargadas de traición, decepción y pueblo.

Yuri Vargas como Fabiola y Carolina Gaitán como Nelly se ven verosímiles y encantadoras. Dan ganas de verlas. Se saben disparejas en belleza y juego de cuerpos, como que no concitan dúo sino que cada una va por su lado y su moral, un buen cuadro de las mujeres de abajo que se hace cada una con su ritmo propio y la solidaridad de las otras. Encantadoras las hermanitas Calle, fascinantes las actrices.

La realización es decente. No busca el efectismo. Y eso se agradece. Se ve tranquila. No hay clip, se busca contar el relato. Un buen placer cotidiano para cada noche y para gozar sin culpa con esa música que nos pega en ese corazón grasoso de la colombianidad.

Los ídolos populares cantan al sentimiento del pueblo, juegan en el límite de la moral y buscan la redención a través de la música. Y es que en este país donde robarse las ilusiones es propio de los políticos, solo quedan tres maneras de salir adelante: la música, el deporte o el narco. Por eso es que las bionovelas que hablan de estos tres modelos de éxito tienen ‘rating’ y goce en los colombianos. Lo popular es el reflejo de un pueblo. Y aquí manda el ascenso por cuerpo propio en placeres populares. Eso es lo que somos y tenemos, por eso es lo que da ‘rating’. Encantadoras ‘Las hermanitas Calle’.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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