Las lentejas de Piqué

Las lentejas de Piqué

Si no se siente español, ¿qué hace en la selección? Ganar plata, supongo.

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19 de septiembre 2015 , 07:04 p.m.

Colombia y sus enfrentamientos con Maduro no son noticia en Europa. Mientras las tropelías fronterizas del tirano chavista ocupan los noticieros colombianos, en España, donde me encuentro, pasan casi inadvertidas. El foco está en el insoluble problema de los refugiados sirios, qué hacer con ellos y con su guerra.

El Primer Ministro de Hungría, país que recibe la mayor oleada de exiliados, advirtió que solo aceptará sirios de religión cristiana, no quiere musulmanes que impongan sus tradiciones. En dos décadas, pronostica, serán más de cien millones en el Viejo Continente. En lugar de campanarios, veremos minaretes y mujeres cubiertas de la cabeza a los pies, haciendo trizas las Constituciones donde es dogma la igualdad de sexos. El velo simboliza el sometimiento de la mujer al hombre, con todo lo que conlleva. El temor de muchos, aparte de financiar asilados en naciones de economías precarias, es que conformen en el futuro mayorías ciudadanas que les permitan conquistar alcaldías en las urnas e imponer leyes islámicas.

También preocupa el dilema que Washington y los gobiernos europeos no parecen dispuestos a abordar de inmediato: ¿cómo acabar la guerra y detener el flujo de refugiados, si continúan alimentándola? ¿Dejan de armar a los rebeldes sirios? Ya conocen que parte de las ayudas que repartieron entre una maraña de grupúsculos indescifrables contribuyeron a fortalecer el Estado Islámico.

Apuesto a que tarde o temprano harán lo mismo que en Egipto: abandonarán los sueños democráticos y a unos rebeldes que no los encarnan; mirarán para otro lado y permitirán que Assad reasuma el poder absoluto.

Si pudieran, harían igual en Libia, donde reina el caos y no se avizora una luz en el horizonte. Dejaron que mataran a Gadafi y no tienen recambio para el sátrapa.

Más de uno en Colombia se dirá, ¿en qué me afectan los problemas de esas naciones árabes? Que se apañen los imperialistas europeos que los causaron.

Pero tiene consecuencias, empezando por el proceso de paz de Santos, que pasa a un plano muy secundario. No esperen grandes apoyos económicos después de la firma del engendro que negocian en Cuba. La prioridad europea será financiar refugiados, reforzar la guerra contra el Estado Islámico y reconstruir Siria más adelante.

Si ahora las conmovedoras imágenes de familias sirias en las fronteras obligan a la Unión Europea a tomar medidas improvisadas para paliar su drama, será peor en los meses invernales, con la nieve agravando las condiciones infrahumanas en que sobreviven los errantes.

En España, además, la atención está concentrada en las elecciones catalanas del domingo 27. Parece que ganarán Gerard Piqué y los que creen que Cataluña, que jamás fue nada distinto a una región o un condado, debe convertirse en nación soberana. El esposo de Shakira hace campaña a favor de la separación de España y por eso lo chiflan en los partidos de la ‘Roja’. Si no se siente español, ¿qué hace en la selección? Ganar plata, supongo. El caso del jugador, que se vende por un plato de lentejas, es insignificante frente a las repercusiones económicas y políticas de la independencia de Cataluña.

Pero ilustra lo que soportan los españoles desde la Constitución de 1978: un incesante bombardeo de ansias separatistas e invectivas contra el Estado español, mientras exigen y cobran cheques de España. Quizá llegó la hora de soltar amarras.

SALUD HERNÁNDEZ-MORA

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