'Solo un referendo permitirá saber qué quieren los catalanes'

'Solo un referendo permitirá saber qué quieren los catalanes'

Para Jorge Cagiao lo importante será comprobar si el bando soberanista supera al poder centralista.

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17 de septiembre 2015 , 07:50 p. m.

Los catalanes irán a las urnas este 27 de septiembre para elegir su parlamento regional, en medio de una gran tensión política. Los independentistas buscan convertir la votación en un plebiscito secesionista. Entre las razones para la separación alegan un desequilibrio de inversiones en Cataluña y un menosprecio a la cultura y el autogobierno. Los unionistas insisten en que se trata de unas votaciones autonómicas más. (Lea también: Unión Europea recuerda a Cataluña que quedaría fuera si se independiza)

En una entrevista para EL TIEMPO, Jorge Cagiao Conde, profesor de derecho español en la Universidad de Tours (Francia), opinó que “lo importante no es cómo se presente la elección sino que por fin se va a poder medir las fuerzas de ambos bandos”.

El profesor fue enfático en que darle un cariz plebiscitario a la votación es el único camino que le quedaba al nacionalismo tras la simbólica votación del 9 de noviembre del 2014, en el que 1,8 millones de catalanes votaron sí a la independencia (el 29 por ciento de posibles votantes). Pero también advierte: “Solo un referéndum como el escocés permitiría saber qué es lo que los catalanes desean. A día de hoy es algo que ni siquiera sabemos”.

¿Más allá del conflicto histórico, qué pasa en Cataluña?

La Transición y la Constitución de 1978 consiguieron resolver dos de los tres problemas históricos de España: la conquista de una democracia (compatible con la monarquía) y la promoción de un civismo laico. El tercer problema es el de la organización territorial y la distribución del poder político. La descentralización es notable pero no se ha conseguido cerrar ese tema ni en Cataluña ni en el País Vasco.

¿Qué ha fallado?

En los años 2000, la diferencia entre lo que los gobernantes catalanes deseaban en términos de autogobierno y lo que los gobernantes españoles estaban dispuestos a ceder se hizo más profunda. La reforma del Estatuto Catalán y su posterior rebaja por parte del Tribunal Constitucional (TC) fue un gran detonante del desencuentro. Esta ley era el corazón del autogobierno y había sido refrendada en las urnas. Con este recorte, las autoridades españolas, con el Partido Popular (PP) a la cabeza, pusieron fin al camino para profundizar el autogobierno. Y el nacionalismo buscó otra vía.

¿Existe el ‘derecho a decidir’ que se invoca para justificar la independencia?

Como derecho no existe en España. Es discutible por otro lado asociarlo al derecho a la autodeterminación de los pueblos. Lo que se podría es derivarlo de los principios de la democracia. Y en esto el TC sí parece haberles dado parcialmente la razón a los defensores de ese “derecho”, al afirmar que cualquier proyecto político, incluso contrario al orden constitucional, puede ser perseguido mediante cauces democráticos.

¿Es reversible la situación actual?

Si se trata de que gran parte de los catalanes abandone la lucha por un mayor autogobierno, no creo que la situación pueda revertirse si no hay un gesto por parte del Estado. Si lo que se pregunta es si puede haber una solución, yo diría que un referéndum como el escocés o el de Quebec permitiría saber por fin qué es lo que los catalanes desean. A día de hoy es algo que ni siquiera sabemos.

¿Cuál podría ser ese gesto?

Un pacto fiscal, la petición inicial del presidente catalán, Artur Mas, antes de comenzar el proceso soberanista. Esto permitiría recaudar sus propios impuestos, como hace el País Vasco o Navarra. También puede ser simbólico el reconocimiento de que Cataluña es una nación.

¿Qué opina del supuesto carácter plebiscitario del ‘27-S’?

Era eso o agachar la cabeza. Un proceso de creación nacional como el catalán, con tantos años y un apoyo tan fuerte, no parecía inclinado a dar marcha atrás.

Esto es algo que un nacionalismo tan orgulloso como el español debería entender, pero no. Lo que importa del ‘27-S’ no es cómo se presente la elección sino que por fin el bando unionista y el bando soberanista podrán medir fuerzas.

Usted cree que sí se podía hacer, legalmente, un referendo a lo escocés.

Mariano Rajoy habría podido hacer lo mismo que hizo David Cameron en el Reino Unido. Nada en la Constitución se lo impedía.

Se tiende a considerar que las normas tienen un significado claro antes de ser aplicadas, pero este solo se sabe una vez se aplica.

En este caso, el TC declaró inconstitucional la consulta de noviembre, pero bien podría haber dicho lo contrario, o mejor, bien podría no haber tenido que pronunciarse si el Gobierno no la hubiese recurrido, en cuyo caso la consulta habría sido constitucional.

¿Pero la Constitución deja claro que la soberanía española es indivisible…?

Cierto, pero una consulta sin carácter vinculante no vulnera el orden constitucional, pues no tiene efectos jurídicos. Si una simple consulta pudiera afectar al orden constitucional ya se sabría, pues la consulta se celebró el 9 de noviembre del 2014, y con resultado favorable a la independencia.

¿Cómo valora la respuesta de los partidos ante la amenaza soberanista?

El PP y Ciudadanos apoyan ahora reformar la Constitución, pero para recentralizar más el sistema. La propuesta de cambio de la Carta Magna de los socialistas, equilibrista, llega muy tarde. Y Podemos está muy perdido en este tema afirmando un día el derecho de autodeterminación de los pueblos, y al día siguiente el límite infranqueable que la soberanía nacional española representa para el ejercicio de ese derecho.

¿Por qué la oferta federalista no goza de buena fama en Cataluña?

Esta oferta siempre había sido la preferida hasta el momento en que el TC recortó el Estatuto (2010). La independencia tenía entonces menos del 20 por ciento y ahora está por encima del 40. Lo que ha pasado es que muchos de los federalistas se han pasado al proyecto soberanista al constatar que la evolución federal del sistema ya no era posible.

¿Usted sostiene que España no es un verdadero Estado federal?

Basta hacer una comparación con Estados Unidos o Suiza. El federalismo es autogobierno de los territorios y gobierno compartido. Si el sistema español tiene una descentralización relativamente notable, el gobierno compartido brilla por su ausencia. Se necesitan ambos.

¿Qué falta?

Muchas cosas. Una reforma del Senado para que sea una verdadera cámara territorial que permitiría crear gobierno compartido.

Una clarificación de competencias. Si no se avanza al ideal de un federalismo plurinacional yo sería partidario de crear fuertes asimetrías entre las comunidades que piden más autogobierno y las que no. Las segundas parecen encontrarse cómodas en el sistema actual. Actualmente tenemos buenos diagnósticos sobre lo que funciona mal y cómo hacer para que funcionen mejor. Lo que falta es voluntad política para dar el paso al federalismo.

CAMILO SIXTO BAQUERO
Para EL TIEMPO
Barcelona

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