Los nombres del sitio sagrado de musulmanes y judíos y fuente de pugna

Los nombres del sitio sagrado de musulmanes y judíos y fuente de pugna

La Explanada de las Mezquitas o el Monte del Templo está en la parte antigua de Jerusalén.

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16 de septiembre 2015 , 12:00 a. m.

En los últimos días, el conflicto israelo-palestino ha tenido un capítulo de mediana intensidad en el que se han producido varios heridos en uno de los lugares más representativos de judíos y musulmanes: la Explanada de las Mezquitas, como la llaman los musulmanes, o el Monte del Templo, como la llaman los judíos.

Para comenzar, este sitio, sagrado para las dos religiones y de un enorme valor cultural e histórico para los millones de turistas que lo visitan, tiene 15 hectáreas y está ubicado en la ciudad vieja de Jerusalén.

Se le considera como el lugar más sagrado del judaísmo, pues en el monte Moriá se sitúa la historia bíblica del sacrificio de Isaac. El lugar de "la piedra del sacrificio de Isaac" (la Sagrada Piedra de Abraham) fue elegido por el rey David para construir un santuario que albergará el objeto más sagrado del judaísmo, el Arca del Pacto.

Las obras fueron terminadas más tarde por el rey Salomón en lo que se conoce como Primer Templo o Templo de Salomón y cuya descripción solo conocemos a través de la Biblia, ya que fue profanado y destruido por Nabucodonosor II en el año 586 antes de Cristo.

Años después se reconstruyó el Segundo Templo, que volvió a ser destruido en el año 70 por los romanos, a excepción del muro occidental, conocido como Muro de las Lamentaciones, que todavía se conserva y que constituye el lugar de plegaria más importante para los judíos. Según la tradición judía, es el sitio donde deberá construirse el tercer y último templo en los tiempos del Mesías.

En este sitio también se encuentran dos de los templos más importantes del islam: la Mezquita de Al-Aqsa, la cúpula "plateada", y el Domo de la Roca, la cúpula de oro, construidas ambas en el siglo VII. La segunda debe su nombre a que alberga en su interior la que —de acuerdo con la tradición islámica— es la piedra sobre la que Abraham se dispuso a sacrificar a su hijo (Ismael, y no Isaac, según el Corán); desde esa misma piedra fue elevado Mahoma al cielo, dice la tradición musulmana. La cúpula es uno de los lugares más representativos de la ciudad.

De esta manera (y en términos geográficos hablando), la explanada es uno de los lugares sagrados más disputados del mundo.

Normas

La presencia de musulmanes o judíos en el lugar es uno de los principales factores de tensión y hay unas reglas del juego para que los turistas y los no musulmanes puedan visitar la explanada: de las siete de la mañana hasta las once, todos los días.

Unas reglas tácitas permiten que los musulmanes entren todo el día en la Explanada de las Mezquitas -el Monte del Templo para los judíos-, y los judíos tienen derecho a penetrar unas horas en el recinto sin rezar en él. La mayoría de los judíos rezan más abajo, en el Muro de las Lamentaciones. Pero algunos consideran que la explanada, en la que se erigía el segundo templo judío es aún más sagrada que el Muro, y sueñan con volver a construir el edificio en lugar de la mezquita Al Aqsa y de la Cúpula de la Roca.

La comunidad musulmana acusa a Israel de intentar cambiar el ‘statu quo’, algo que siempre negó el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. "Hay que defender Al Aqsa contra los colonos, Al Aqsa solo es de los musulmanes", dice Um Hasan, un guardián musulmán. Para los "guardianes" musulmanes de la explanada, los alborotadores son los judíos. Prohibir el acceso a la explanada equivale a "prohibir la entrada a todo el mundo (...) porque todo musulmán que entra ahí o reza ahí es un murabit" (centinela), afirma Jadiye Jweiss, un judío.

Al contrario, para la portavoz de la policía israelí Luba Samri, esos "centinelas" son los instrumentos del Movimiento Islámico -una organización que defiende el islam en Israel- que "los financia para lograr sus objetivos políticos con la excusa de la religión".

En la ciudad vieja de Jerusalén, muchos afirman que cobran dinero de ese movimiento, pero los "murabitun" (centinelas) lo niegan. "El Gobierno israelí considera a Raed Salah, un líder del Movimiento Islámico, como una amenaza mayúscula por culpa de su campaña 'Al Aqsa está en peligro' y lo acusa de "dar dinero procedente del Golfo a los murabitun", explica en un informe la ONG International Crisis Group (ICG). 

Redacción Internacional con EFE, AFP y Reuters

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