La hija del Papa

Una de las mujeres debatidas del renacimiento en biografía de Lucrecia Borgia del Nobel Darío Fo.

16 de septiembre 2015 , 08:47 a. m.

Los Borgia ocupan un puesto alto en la lista de familias de ‘villanos’ más renombradas en la historia. Cada época produce una cosecha de libros, biografías, series de televisión, películas, óperas y estudios sobre ese clan de “intrusos españoles” que llegaran al tope del poder durante el renacimiento italiano. Unos para demostrar que su mala fama es infundada y producto de rumores por parte de los enemigos de Cesare el irascible hermano de Lucrecia o de su padre el intrigante Rodrigo que se convirtiera en el Papa Alejandro VI. Otros para agregar a la larga lista de crímenes y oscura reputación. Esa dicotomía ha sido imán irresistible para muchos autores que han tratado de desentrañar el misterio, desde W. Somerset Maugham a Mario Puzo pasando por Dumas, Victor Hugo, Donizetti y Rafael Sabatini, entre otros y sin olvidar 2 recientes series de TV.

Entre todo el adulterio, sobornos, incesto, asesinatos y despiadado deseo de poder que se les atribuye a los Borgia, Lucrecia aparece como la villana favorita de la Italia renacentista. Una presunta envenenadora de maridos, que mantuviera relaciones incestuosas con su padre y hermano, que miraba con gusto cuando su hermano usaba campesinos desarmados como blancos de tiro de sus flechas. Calumnia!, han dicho muchos historiadores a través de los tiempos. Las historias, sin embargo, persisten.

El más reciente esfuerzo viene del premio Nobel de Literatura, dramaturgo, director de teatro, cómico y pintor italiano Darío Fo, quien a los 89 años publica su primera novela recreando la vida de Lucrecia Borgia, ‘La hija del Papa’, quien fuera Señora de Pesaro y Gradara, duquesa de Ferrara, Modena y Reggio y Princesa de Salerno, y los tiempos turbulentos en que vivió. El resultado es “una labor de amor”, un retrato tridimensional muy sentido que intenta reemplazar los rumores más extravagantes con admirable humanidad y mostrar una Lucrecia que es devota esposa e hija, amante de la cultura y patrona de los pobres y oprimidos. No solo un peón o cordero expiatorio sino una mente política aguda en su propio derecho, capaz de enfrentarse al mejor (y al peor) de los hombres.

Fo comienza su libro con un rápido ‘preámbulo’ histórico sobre la casa de los Borgia hasta el día en 1492, cuando Rodrigo se convierte en el Papa Alejandro VI y debe dar la noticia a sus hijos. Entre monografía histórica y novela, el escritor va cociendo escenas de momentos privados en el marco de acontecimientos históricos. ‘La Hija del Papa’ incluye bellas ilustraciones hechas también por el autor quien describe su trabajo como “una búsqueda de la verdad”. En ‘La Hija del Papa’, Lucrecia se preocupa por los pobres, defiende al injustamente acusado y llega a organizar un ejército para ayudar a Cesare. Al mismo tiempo esta supuesta mujer fatal logra hacerse querer de quienes la conocen. Un caballero francés la llama "una perla en este mundo"; su cuñada Isabella d'Este la llama un ‘ángel’; su suegro moribundo le dice: “Has sido una de las mayores alegrías de mi vida”.

Nacida en Roma, Lucrecia tenía 12 años cuando su padre, el cardenal español Rodrigo Borgia fuera elegido papa para reinar de 1492 a 1503. Sus hermanos Giovanni, Cesare y Goffredo eran adolescentes. No era infrecuente en aquella época que los papas tuvieran hijos. El celibato significaba renunciar al matrimonio no a relaciones sexuales. Como cardenal, Rodrigo Borgia había sido un eficiente administrador de las finanzas del Vaticano, pero su elección al papado dio lugar a profundos resentimientos por parte de sus colegas italianos, particularmente el poderoso cardenal Giuliano della Rovere quien lo sucediera en 1503 como el papa Julio II y quien fuera instigador principal en la campaña contra la reputación de los Borgia.

Todas las intrigas dentro del Vaticano se enmarcan en las difíciles relaciones entre Francia y España y en las cuales la núbil y bella Lucrecia es usada como capital político. Para cuando tenía 22 años ya había sido casada 3 veces al servicio de las cambiantes agendas de negociaciones internacionales. El primer matrimonio fue a los 13 años con Giovanni Sforza, quien más tarde fuera humillado con acusaciones de impotencia para lograr la anulación y quien como revancha iniciara los rumores de incesto. Lucrecia amaba a su segundo marido Alfonso de Aragón, con quien se casó en 1498 para ser asesinado solo 2 años después. Los rumores en Roma acusaban a Cesare. En 1502 se casó con Alfonso d’Este, duque de Ferrara, con quien tendría 10 hijos antes de morir de fiebre puerperal en 1519 a los 39 años.

A pesar de sus políticas maquiavélicas, escribe Fo, los Borgia y los artistas que patrocinaron “se conocían entre sí, se odiaban y amaban produciendo -en la unión de sus personalidades y energías creativas- tal vez el momento más sublime e incomparable de la historia de la cultura italiana”.

CECILIA RODRÍGUEZ

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