Hay 72.610 colombianos de los que no se tiene rastro alguno

Hay 72.610 colombianos de los que no se tiene rastro alguno

En 2011 se llegó a un promedio de 22 personas por día desaparecidas en el país.

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15 de septiembre 2015 , 02:19 p. m.

Motavita, Boyacá, primero de febrero de 1938. Una niña de 12 años es reportada como desaparecida. No hay más detalles, salvo que el caso fue denunciado a las autoridades. Nunca apareció. De eso hace ya 77 años.

Ese es el primer caso de desaparición que aparece en el Registro Nacional, una base de datos del Instituto de Medicina Legal. A ese sistema se suben entre 6 y 10 casos diarios de desapariciones, según cuenta Diana Emilse Ramírez, coordinadora de la Red Nacional de Cadáveres en Condición de No Identificados y Personas Desaparecidas. La mayoría de esas personas no regresa jamás a su hogar.

Prueba de ello es que de las 100.204 personas que aparecen en la base de datos a diciembre de 2014, tan solo 23.440, el 23 %, han aparecido vivas; y 4.154, un 4 %, muertas. A los otros 72.610, el equivalente a todos los pobladores del municipio de Arjona, en Bolívar, los cubrieron las sombras. Nada se sabe, salvo que mantienen su condición de desaparecidos. El año con más desapariciones es 2011, con 8.044 casos. Lo que significa que en promedio habrían desaparecido 22 personas por día en el país.

Carlos Valdés, director del Instituto de Medicina Legal, aclara que los desaparecidos pueden ser muchos más porque no todas las personas denuncian los casos, aunque también puede haber otro subregistro porque la base no está totalmente depurada. Es decir, que entidades como la Policía o la Fiscalía reportan el caso, pero una vez que la persona aparece, no la descargan del sistema.

Todo indica que en un país como Colombia, con un conflicto de 60 años, la estadística de desaparecidos puede ser más alta. Hay personas que fueron borradas del mapa por culpa de la guerra y que hoy están enterradas en fosas comunes o en cementerios en condición de no identificados. “El conflicto en Colombia ha dejado cuerpos que no han pasado por Medicina Legal”, señaló Valdés durante un debate sobre desapariciones forzadas en el Congreso.

En 10 años, casos de mujeres desaparecidas subieron más de 600%

¿Quiénes desaparecen? Según las cifras entregadas por Medicina Legal a la Unidad de Datos de EL TIEMPO, la mayoría de los casos reportados como desaparecidos, el 73%, correspondieron a hombres, frente a 27% del género femenino. Además de eso, el 44% fueron menores de 25 años. Sin embargo, hay un dato que llama la atención: desde el 2004 el número de mujeres que han sido reportadas como desaparecidas ha aumentado de forma escandalosa, al pasar de 418 casos a 3202 en 2014. Es decir, un incremento de más de 600%. Y lo peor es el 52% de ellas continúa desaparecida.

Los reportes muestran otra estadística dramática. Desde 1938 hubo 768 casos de bebés de entre 0-5 años desaparecidos de los cuales solo aparecieron 168. es decir que a 78% de esos pequeños se les perdió por completo el rastro.

Familiares acudieron, hace algunas semanas, al Congreso para una audiencia sobre desapariciones forzadas. FOTO: Rafael Quintero/EL TIEMPO

 El duelo que no termina

En octubre de 2013, Wilson Bermúdez encontró a su padre y a su hermano desmembrados en una fosa común hallada en el corregimiento de Charras, departamento del Guaviare. Habían sido asesinados por paramilitares, que los señalaron de ser colaboradores de la guerrilla.

“Los paras saludaron a mi papá diciéndole ‘compañero’ y como él contestó con la misma palabra, le pegaron con la culata de un arma, lo golpearon, lo amarraron del cuello y después lo arrastraron”, relató Wilson en julio pasado, en una audiencia pública sobre desaparecidos en el Congreso de Colombia.

Él ha sido uno de los pocos que, tras denunciar la desaparición forzada de su ser querido, han logrado encontrarlo. El Registro de Desaparecidos de Medicina Legal divide los casos en dos: ‘sin información’, que son la mayoría (78.083 casos), y ‘desaparición presuntamente forzada’, con 22.121 casos.

En este último grupo están las víctimas del conflicto y ahí está el mayor subregistro, pues la cifra corresponde a los cuerpos que han sido reportados por las autoridades o que han pasado por Medicina Legal. Pero faltan aquellos que fueron enterrados en fosas comunes o arrojados al mar.

Los reportes indican que de esos 22.121 han aparecido tan solo 1.494. La mayoría de ellos, 995, muertos. Y solo 499 aparecieron con vida. Es decir, que desde 1938 hasta la fecha hay en el país 20.627 personas desaparecidas de manera forzada.

Los años críticos de la desaparición forzada

Hay un periodo histórico en el país, entre 1998 y 2008, en el que las cifras de desapariciones forzadas sufren drásticas modificaciones. Son los años de los fallidos diálogos del Caguán, el auge de la política de Seguridad Democrática y del escándalo de los ‘falsos positivos’.

En 1998, comenzaron los diálogos de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y las Farc, que fracasan y se rompen en 2002. Y es en ese periodo de cuatro años donde se reporta un aumento sin precedentes de las desapariciones forzadas en el país. De hecho, el 35 % de todos los casos desde 1977 hasta diciembre de 2014, se producen en esos cuatro años. En promedio, desaparecieron 1.554 personas al año.

De hecho, el 2002 marca un ‘récord’ con 2.289 casos de desaparición forzada. Pero a partir de ese año, durante el primer cuatrienio del gobierno de Álvaro Uribe Vélez y el comienzo de la política de Seguridad Democrática, se produce una marcada disminución del 72% en los casos. Es la época del acorralamiento de las Farc y el proceso de paz con las Autodefensas.

La tendencia a la baja, sin embargo, se rompe entre 2006 y 2008, años en los que aumentan las cifras en 9 %, si bien no hay un descenso absoluto de los casos, sí se presenta una disminución constante. En promedio, entre 2005 y 2009, el promedio anual fue de 734 desapariciones. El año pasado, 2014, hubo reportes de 160 desapariciones forzadas, la cifra más baja en 30 años.

Pero ¿por qué ese incremento entre 2006 y 2008? Para responder la pregunta hay que recordar que en esos años se produce la desmovilización de las Auc, el surgimiento de las nuevas bandas criminales y el escándalo de los ‘falsos positivos’.

Archivo/ EL TIEMPO

Soacha, el nudo de los ‘falsos positivos’

En 2008, las madres de 16 jóvenes oriundos de Soacha, municipio vecino a Bogotá, denunciaron que sus hijos fueron ejecutados por militares y luego presentados como guerrilleros muertos en operativos del Ejército. Siete años después, por estos hechos hay 17 uniformados procesados, pero tan solo dos sentencias condenatorias.

Soacha, a partir de entonces, se convirtió en el símbolo de ese macabro fenómeno de cambiar muertos inocentes por partes de guerra positivos y medallas. Pero no solo eso. En este municipio, tan cercano a Bogotá que muchos lo consideran un barrio más de la capital, conviven desde hace muchos años la guerra, la pobreza y la inseguridad.

En Soacha, el 60 % de la población es pobre (niveles 1 y 2 del Sisbén). Esto obedece, en parte, a que es el principal receptor de desplazados por la violencia en Cundinamarca y uno de los mayores del país, según el informe ‘Soacha, un silencio que grita’, realizado por la Corporación Infancia y Desarrollo y la Personería del municipio, entre otras entidades, en 2011.

Además, la presencia de bandas criminales y células guerrilleras que se disputan el dominio del microtráfico de drogas han convertido a esta población en zona roja de fronteras invisibles. Y así lo evidencian las cifras. En los últimos 9 años, el número de desaparecidos aumentó 778 %. Es decir, que mientras en el 2006 se registraron 9 casos de desapariciones, en el 2014 fueron 79.

Y el pico está, según Medicina Legal, entre 2007 y 2008. Según los datos del Registro Nacional de Desaparecidos, se pasó de 9 casos en 2006 a 58 en 2007, para llegar a 73 en 2008, año en el que, precisamente, estalla el escándalo de los ‘falsos positivos.’

La impunidad campea. Desde 2006 hasta hoy, 491 habitantes de Soacha continúan desaparecidos.

Archivo/EL TIEMPO

“La segunda desaparición”

Karen Quintero afirma que los caminos en Colombia han sido convertidos en cementerios. Ella, antropóloga forense, hace parte de un grupo de personas de organizaciones sociales que, desde hace cinco años, promueve la necesidad de hacer ‘exhumaciones humanitarias’ de cuerpos en fosas comunes. Ya lograron crear un protocolo que se ajusta a las normas nacionales e internacionales y la aprobación de la Fiscalía para realizar exhumaciones.

De hecho, el año pasado hicieron la primera exhumación y lograron recuperar siete cuerpos. “Puede no ser mucho, pero son siete familias que recibieron paz, reparación y tranquilidad”, señala Karen. Sin embargo, es demasiado trabajo y ni la Fiscalía ni ellos dan abasto.

Se necesitan manos, porque el número de fosas es enorme. Eduardo Montealegre, fiscal general de la Nación, reveló que desde el año 2007, cuando se creó la unidad especial para adelantar las exhumaciones, hasta mayo de este año se han encontrado 4.632 fosas comunes en todo el país. De ellas se han sacado 5.958 cuerpos y se han entregado 2.900 a sus familiares. El resto están en proceso de identificación.

Y eso solo contando las fosas, ya que también se debe tener en cuenta que hay muchos cuerpos que son enterrados en condición de no identificados en los cementerios de toda Colombia. Según Carlos Valdés, director de Medicina Legal, entre 1985 y 2014 pasaron por Medicina Legal 27.323 cuerpos en condición de no identificados que fueron enterrados en fosas de diversos cementerios.

Lo anterior ha generado un problema enorme. Los cementerios no llevan registro alguno de los cuerpos de las personas sin identificar que llegan a sus instalaciones. No hay ningún tipo de control y muchas veces las zonas donde son enterrados terminan vendidas o destinadas a otros fines, por lo tanto, es imposible, luego de un tiempo, encontrar los cadáveres para un eventual proceso de identificación. “Esa es una segunda desaparición. Tenemos 20.810 cadáveres que sabemos en qué cementerio están, pero no en qué lugar exacto. Y hay 6.513 que no sabemos dónde terminaron, cuál fue su destino final”, señala Valdés.

Es decir, que a esos 27.323 cadáveres difícilmente se les puede seguir el rastro para lograr una identificación, pese a que podrían haber resuelto muchos de los 72.000 casos de desaparecidos que aún están abiertos en el país. Incluso, la cifra de personas sin identificación inhumadas en cementerios supera los 22.000 reportes de desaparición forzada en 77 años: una oportunidad fallida para permitir que muchas familias por fin elaboren un duelo aplazado por años.

Dicho descontrol y falta de rigor en los cementerios sucede pese a que, como lo recuerda el fiscal Montealegre, la Ley 1408 de 2010 prohíbe la inhumaciones en fosas de personas en condición de no identificadas y obliga a los cementerios a crear áreas para inhumar individualmente a esas personas. “No existe un registro único de los cuerpos que entran a los cementerios y si están o no en un proceso penal. No hay una entidad que regule a los cementerios. Todo eso dificulta la identificación”.

Una vez más la ley no sale del papel. Por eso, lastimosamente, como afirma el director de Medicina Legal, en Colombia se da un fenómeno que quizá no tenga antecedentes en el mundo: el de los desaparecidos que pueden desaparecer dos veces.

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