Venezolanos en Bogotá critican con arte al gobierno de Maduro

Venezolanos en Bogotá critican con arte al gobierno de Maduro

El colectivo Caracas Stencil crea imágenes para la reflexión. Toma íconos populares para sus obras

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14 de septiembre 2015 , 07:41 p. m.

La niña, sentada en el suelo, muestra junto a sus piernas unos objetos de colores. Parecen juguetes. Pero al acercarse y reparar se descubre que no son juegos sino granadas, de las que explotan y matan. Su colita de caballo hace pensar en la mecha de una bomba.

“Quisimos crear esta imagen en afiche porque en Caracas (Venezuela) unos delincuentes explotaron un carro de la Policía”, expone Darío Bayly, caraqueño y miembro de Caracas Stencil (CCS), equipo de creativos. “Luego, cuando los policías se metieron a un barrio a buscar a los criminales, detuvieron a un niño de 10 años y estaba cargado de granadas”.

Situaciones como esta le sirven de inspiración a CCS para crear sus esténciles o plantillas, piezas que igual a los grafitis tradicionales se plasman en muros, para que el público urbano los aprecie. Este equipo nació en el 2007 con la intención de hacer arte crítico en Venezuela. Bayly (de 40 años) y Alexander Siniscalchi (de 29) son sus creadores.

Carrera 7.ª con 67, costado oriental. Junto a un muro, con un balde de engrudo en la mano izquierda y un montón de afiches aprisionados al brazo derecho, Siniscalchi se dispone a intervenir. Junta el papel al cemento y valiéndose de una brocha lo repasa con engrudo. Sube y baja una y otra vez, con uno, dos, tres… veinticuatro afiches similares. Bayly hace lo propio y al cabo de unos minutos la pared queda cubierta.

Los transeúntes caminan, algunos siguen de largo, otros paran a observar: ven el rostro de Simón Bolívar, medio cubierto por una pañoleta. “Siento que al colombiano le llega más el mensaje nuestro y la gente se detiene a contemplar”, expresa Alex. “Nuestro gobierno es un poco bruto, me perdona la palabra, porque nosotros hacemos una elaboración gráfica inteligente para que el público despierte, pero ellos a veces ni la entienden”.

Ambos puntualizan que los espacios de arte urbano en su ciudad de origen son casi inexistentes. Y aunque advierten que no son perseguidos por el régimen de su país, indican que allá hacer arte en las calles es peligroso: “La Policía te llega y quiere quitarte dinero al ver que estás expresándote. Sí hay represión. Tenemos conocidos que han sido golpeados. Ahora estamos enfocados en eventos legales y grandes murales colectivos”, aclara Alex, de pelo trenzado.

México, Ecuador, Perú y Colombia han sido tribunas para exhibir sus creaciones y mensajes. Si consiguen suficientes recursos, esperan llevar sus obras a España antes de acabar el 2015. En Bogotá ya expusieron en la librería La valija de fuego (Chapinero) y la semana pasada, en el restaurante galería 969, en plena zona G.

Pero los retos, mientras trabajan en su país, van más allá de la censura. La falta de productos claves como papeles y telas escasean en el territorio venezolano. De hecho, confiesan que desde Cúcuta mandaban a traerlos, lo que se ha visto impedido por el reciente bloqueo de fronteras ordenado por el presidente Nicolás Maduro.

Situaciones como estas han generado “que muchos artistas salgan del país. Ya no tenemos grandes festivales de arte. Y el cierre fronterizo es una distracción del Gobierno a lo que pasa dentro del país. Hacen más cosas, como que le bajen capacidad a la banda ancha para afectar comunicaciones”, se lamenta Siniscalchi.

“Estamos sobreviviendo, no viviendo. Todo es demasiado costoso allá, lo que nos obliga a ser más creativos. Por eso hicimos el Bolívar encapuchado, porque si él viviera todo esto, no lo toleraría”, agrega Bayly.

Lo curioso es que el gobierno que critican también echa mano del esténcil en su estrategia propagandística. Este contrata a muchachos para que diseñen logotipos “sin que los creadores piensen. Es claro que lo del régimen es masivo, porque tienen todo el dinero. Pero su mensaje no cala tanto porque no manejan conceptos inteligentes”, precisa Alex.

Personajes como Simón Bolívar les sirven para generar mensajes de protesta. Repetir las imágenes es clave al comunicar sus ideas. Mauricio Moreno / EL TIEMPO

Influencia

La estancia en Colombia no solo les ha servido para comunicar sus ideas locales. Tomaron personajes de la cultura popular y replicaron una idea que ya habían adelantado en Caracas. Se trata de la serie Rockstars, en la que convierten íconos de la cultura (como el médico venezolano José Gregorio Hernández) en estrellas del rock. Para la edición colombiana equiparon a Jaime Garzón, Gabo, Fernando Botero, Jota Mario, Diomedes Díaz y Valderrama con guitarras eléctricas y baterías.

Darío confiesa que en su país esto se originó porque no cuentan ni con medio rockstar, lo que no significa que no haya grandes personajes. El concepto, indican, lleva homenaje y a la vez sátira.

De regreso a su experiencia en el régimen bolivariano, aducen que el trabajo en equipo es lo más acertado para continuar creando. Por eso se unieron con la ONG Sin mordaza (que les ayuda a artistas venezolanos a llevar sus obras a otros lugares) y el músico Rodrigo González. Ellos hicieron la parte gráfica para la creación musical.

“No caemos en el cliché de decir que somos unos guerrilleros en contra del gobierno, sino que nos expresamos con nuestro arte”, puntualiza Bayly, mientras señala piezas de la serie que más le interesa que vean los bogotanos: Recuerdo de Caracas. En esta hay más de 100 imágenes, y “cada una tiene algo que decir”.

FELIPE MOTOA FRANCO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter @felipemotoa

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