'No le tengo miedo a romper con paradigmas sociales': Claudia Delgado

'No le tengo miedo a romper con paradigmas sociales': Claudia Delgado

Esta emprendedora lidera proyectos sociales, educativos y culturales en la Fundación Fredy Buitrago

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14 de septiembre 2015 , 11:31 a. m.

Claudia Delgado Jaramillo tiene claro que en este momento histórico puede estudiar, crear una empresa, ayudar a los demás, definir su propio rumbo, gracias a esas mujeres que como Betsabé Espinoza y María Cano lucharon por los derechos civiles y políticos de las mujeres en el país.

Ella es consciente que la historia ha marcado el camino para que el liderazgo y la injerencia en el desarrollo social y económico sean compartido por hombres y mujeres, con independencia de su género.

Claudia tiene 25 años de edad, y junto a otros jóvenes del municipio de Puerto Nare, en el Magdalena Medio antioqueño, desarrolla proyectos sociales y culturales en beneficio de la comunidad a través de la fundación Fredy Buitrago, donde trabaja con jóvenes y niños de escasos recursos económicos.

Ella es la líder y creadora de esta fundación que se enfoca en el corregimiento de La Sierra, donde el grupo ha encontrado problemas de drogadicción, altos índices de explotación sexual infantil, además de seis casos de suicidio de jóvenes en los últimos 18 meses.

“Quizá la gran problemática que afrontan los jóvenes del municipio es que no hay oportunidades de educación superior y esta es la que genera cambios y transforma las mentalidades. Así que los jóvenes se ven estancados ante la falta de alternativas y posibilidades”, dice Claudia.

La fundación también organiza actividades recreativas para niños y niñas de escasos recursos de La Sierra, además de articular con Empresas Públicas de Medellín (EPM) una ciclorruta en el casco urbano para que las personas, en especial niños y jóvenes, hagan ejercicio, se conozcan y comiencen a tejer comunidad e identidad.

El año pasado realizaron sesiones de lectura en hogares comunitarios, para bebés y niños, con el objetivo de promover el desarrollo e incitar su formación motora, social e intelectual.

Para ella la estimulación a temprana edad puede evitar en niños vulnerables déficit cognoscitivo o psicológico y prevenir que esos pequeños tengan problemas sociales o de comportamiento en el futuro.

También han sido invitados a participar en otros proyectos como ‘Cien por ciento callejerito’, en el que gestionan alimentos para los perros y gatos abandonados, además de promocionar la adopción de mascotas.

Para Claudia un verdadero líder debe tener una preocupación y un interés por las personas que se encuentren dentro de su comunidad, además de ser capaz de transmitir sus conocimientos, de cambiar imaginarios culturales y de poner en práctica sus proyectos sociales.

“Cuando uno es egoísta nunca va a ser un líder, porque no replica conocimientos, no enseña, solo impone una forma de ver el mundo. Un líder buscar el bien común, no el de unos cuantos, sino el de la totalidad de quienes viven en un lugar determinado”, dice Claudia.

Para ella, quien es una de las ganadoras del concurso Mujeres Jóvenes Talento de Antioquia, el liderazgo implica compromiso, responsabilidad, retos y superar muchos obstáculos para conseguir cambios en el territorio.

La fundación que lidera trabaja con jóvenes, niños y niñas de escasos recursos económicos, algunos con problemas de drogadicción.

Ella comenzó este proceso siendo aún muy joven, pues a los nueve años de edad fue elegida personera del colegio en donde estudiaba. Desde allí comprendió que eso era lo que quería: liderar y ayudar a los demás.

Desde hace un año trabaja en la Alcaldía de Puerto Nare, en el área de reparación a las víctimas del conflicto armado, donde cuenta que ha aprendido a escuchar, a ser tolerantes, a comprender aún más las necesidades de los otros.

También ha visto el sufrimiento de los campesinos y trabajadores que han sido desterrados de sus fincas, obligados a salir de sus pueblos o veredas y después de una vida de trabajo han quedado sin nada. Dice que algunos, con el tiempo, logran recuperar parte de sus pertenencias, otros siguen luchando.

“Es un proceso difícil, porque hay que dejar de la lado la vida personal y los sentimientos para escuchar tragedias humanas. Es complicado, uno a todos los quisiera ayudarlos a todos, pero es imposible, los recursos son del Estado”, dice la joven.

Es precisamente esa idea de ayudar y defender los derechos de los otros la que motiva y alienta a Claudia. Por eso en un futuro se ve aún trabajando con la comunidad, ideando la forma de solucionar las problemáticas generadas por la drogadicción, la prostitución, la minería y la falta de oportunidades educativas.

Otro de sus objetivos es cambiar los imaginarios de mujer impuestos por la sociedad. “Muchas se han sometido a esa horma que la sociedad nos ha mostrado, pero cuando somos conscientes de nuestro cuerpo, de que ser mujer es más que tener unos senos grandes, podemos romper los paradigmas y lograr cambios trascendentales”, dice.

El próximo reto de esta mujer es terminar la carrera de derecho. También sueña con llegar a ser alcalde de Puerto Nare para lograr que la educación universitaria llegue a esa región del departamento, además de fomentar proyectos productivos que generen empleo y oportunidades a los jóvenes.

“No le tengo miedo a salirme de los paradigmas sociales y culturales establecidos. Mi único miedo sería no hacer lo que quiero desde el respeto por los otros”, concluye Claudia.

Desplegando las alas para volar alto

Rocío Pineda - Ex Secretaria de Equidad de Género de Antioquia

La industria de los concursos de belleza en Antioquia empieza su declive en el 2004, con la llegada de Sergio Fajardo a la Alcaldía de Medellín. De la mano de Lucrecia Ramírez, (Primera Mujer), decide cancelar la financiación del famoso concurso del reinado de las flores.

La polémica desatada, con el argumento de la disminución del turismo, dibujaba la paradoja paisa: de un lado ensalzar a la mujer, mientras del otro se le cosifica. Es en este contexto que surge el Concurso Mujeres Jóvenes Talento, una movilización alrededor de la identificación de los talentos y capacidades de las jóvenes entre los 16 y los 26 años, de las comunas y corregimientos de la ciudad.

Se trata de un pretexto político para que las comunidades, las familias y las mismas jóvenes transformen la manera de mirar y valorar a las mujeres. Desde entonces, cada año con ocasión de la Feria de las Flores, Medellín vibra con este certamen.

En el 2102, ocho años después, también bajo la administración Fajardo en la Gobernación de Antioquia, el concurso se extiende al resto del departamento, esta vez en cabeza de la Secretaría de Equidad de Género para las Mujeres. Una tarea titánica, si se tiene en cuenta que para su realización era indispensable la participación de las alcaldías de los 124 municipios.

Me siento orgullosa de haber logrado el compromiso de las autoridades locales. De ahí nace una movilización en centros urbanos y veredas alrededor de las ligerezas, lo que marca una ruptura en el andamiaje cultural machista y deja una huella imborrable en las participantes, sus familias y sus comunidades.

Vale la pena también destacar el compromiso de las autoridades locales. Según la actual Secretaria de las Mujeres de la Gobernación, ya son 80 las alcaldías que dieron por finiquitados los reinados municipales. Un logro impensable.

Además, contar hoy en el departamento con la participación de 3.344 chicas es reconocer la existencia de una fuerza juvenil femenina, que las ha llevado a ser ellas mismas, a valorarse por lo que son y lo que representan.

Han reconocido que si bien la estética corporal hace parte del autocuidado, lo que las convierte en ciudadanas de primera categoría es el desarrollo de sus capacidades, su autonomía para dar rienda suelta a su proyecto de vida, a sentirse seguras de lo que son y de lo que pueden aportar al desarrollo de sus comunidades y de su país. Ser testiga (sic) de la transformación personal que viven estas mujeres desde que se presentan al concurso es ver como despliegan sus alas para volar alto y definir el rumbo de su vuelo. Es comprobar, que cuando se les abren oportunidades de desarrollo sus vidas se transforman.

Hoy en día tienen redes sociales, viajan, estudian, trabajan, comparten, aman, son líderes, se empoderan individual y colectivamente, cooperan entre ellas y más de una ha decido participar en la actual contienda electoral como aspirantes a los concejos de sus municipios.

Todas las participantes en este concurso son ganadoras. Empiezan siendo unas y terminan siendo otras personas, orgullosas de sí mismas y, sus familias y comunidades orgullosas de ellas. También Antioquia es ganadora.

PAOLA MORALES ESCOBAR
inemor@eltiempo.com - @PaoLetras
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN

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