Editorial: Que no sea otro crimen impune

Editorial: Que no sea otro crimen impune

Desde 1977, según la Flip, han sido asesinados 143 periodistas. Buscan silenciar la verdad.

13 de septiembre 2015 , 08:15 p. m.

Nuevamente, el periodismo sufre una sensible baja en sus filas. En esta ocasión la miserable mano negra del crimen atacó, el jueves pasado, a la periodista Flor Alba Núñez Vargas, de 28 años, en la ciudad de Pitalito (Huila). Ella era corresponsal del noticiero Nación TV y directora de la emisora cultural La Preferida Estéreo, de esa ciudad. Fue vilmente asesinada cuando se aprestaba a entrar a la sede de ese medio.

No son claros aún los móviles. Por lo pronto, la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), al tiempo que rechazaba el cobarde asesinato, dejó conocer que se manejan versiones como que ella, recientemente, habría revelado, en su cuenta de Facebook, fotografías de una banda que cometió un atraco cerca de esta ciudad. Otra hipótesis es que podría tener que ver con el cubrimiento electoral local, cosa que implicaría un mensaje político tenebroso. O, incluso, que había sido amenazada luego de entrevistar a personas involucradas en el asesinato de un perro, el pasado mes de agosto.

Por ahora son solo conjeturas. Pero todo debe ser investigado sin dilaciones. Porque un hecho tan repudiable no puede quedarse en el duelo familiar y gremial. Hizo bien el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, al aumentar la recompensa a 100 millones de pesos.

Desde luego, hay que repudiar y condenar sin reserva todo acto criminal como este, cometido a través del sicariato. Pero especialmente porque aquí, todo indica, se trata de acallar a una valerosa colega. Y esto implica el intento soterrado de intimidarnos a todos, de buscar silenciar la verdad.

Desde 1977 hasta hoy, según la Flip, han sido asesinados 143 periodistas. No podemos resignarnos a que sea la impunidad la que siga escribiendo una triste historia. Para no ir lejos, hace 17 años allí, a pocas cuadras de donde sucedió este triste hecho, fue asesinado el también comunicador Nelson Carvajal; y, por ahora, los asesinos siguen sueltos.

Estamos con los colegas del Huila; y con ellos, con la familia de Flor Alba y con la verdad tiene que estar la justicia. Es lo mínimo, porque, además, está de por medio la defensa de la libertad de expresión. Cada vez que atenten contra un colega, la voz debe ser más alta.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com.co

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