Así fue la cita entre Álvaro Uribe y Humberto de la Calle

Así fue la cita entre Álvaro Uribe y Humberto de la Calle

EE. UU. medió para bajar tensión entre Gobierno y oposición por la paz. Habría nuevos encuentros.

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12 de septiembre 2015 , 08:37 p. m.

Un hecho político hasta ahora sin precedentes y cargado de mucho significado se registró el martes de esta semana, cuando a instancias de Estados Unidos se sentaron a la misma mesa el jefe de la delegación oficial de paz, Humberto de la Calle, y el líder de la oposición, el senador del Centro Democrático Álvaro Uribe Vélez, duro crítico de los diálogos con las Farc.

El propósito de esa cita era hablar sin tapujos sobre los puntos de vista –evidentemente distantes– de los dos sectores sobre el proceso de paz de La Habana, y se convocó con el fin de determinar si hay o no coincidencias en algunos aspectos y qué tan profundas son las diferencias.

La reunión fue la apertura de un espacio de discusión entre el Gobierno y la oposición sobre los diálogos de Cuba, que coordinó Estados Unidos y que tiene como fin reducir las tensiones políticas y la polarización que genera el tema de la paz en el país.

La cita –calificada por algunos como histórica– se dio en la residencia del embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, en el nororiente de Bogotá, y se venía trabajando desde hace algunas semanas con la intermediación de Bernard Aronson, el delegado del gobierno de Barack Obama para los diálogos de La Habana.

Los funcionarios estadounidenses propiciaron un diálogo discreto de ambos sectores, argumentando que es necesario superar la polarización pero –y en eso fueron claros– respetando la diferencia de criterios que se evidencian en el debate público.

Por el Gobierno estuvieron De la Calle y el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, quien hasta antes de su nombramiento fue miembro de la delegación oficial de paz; por la oposición, el expresidente Uribe, el excandidato vicepresidencial del Centro Democrático, Carlos Holmes Trujillo, y el senador del mismo partido Alfredo Rangel.

Si bien el uribismo no ve esta cita como un signo de acercamiento, el Gobierno sí la valora en esa dirección. Lo significativo, eso sí, es que la discusión quedó abierta y existe la posibilidad muy clara de que el encuentro se repita.

Quien le hizo saber de la intención de organizar esta reunión al presidente Juan Manuel Santos fue Aronson. El Jefe de Estado, por supuesto, dio vía libre para que se realizara.

Durante la cita en la residencia del diplomático estadounidense, el debate más fuerte, pero con toda la cordialidad y respeto que ambos se profesan, se dio entre De la Calle y Uribe. Ambos, por supuesto, defendiendo la postura que representan en torno a los diálogos con las Farc.

Uribe reiteró todas las preocupaciones que ventila en público y De la Calle le esbozó los argumentos que en todos los escenarios defiende sobre lo que se negocia con la guerrilla.

El jefe del equipo negociador del Gobierno le dijo a EL TIEMPO que “solo el hecho de que hayamos hablado me parece un éxito”, y ratificó que “es lógico que en una democracia las partes que no están de acuerdo se oigan”.

Uribe, por su parte, contó que uno de los temas que se abordaron estuvo relacionado con el contenido de la reforma constitucional con la que el Gobierno busca abrir escenarios políticos y jurídicos para implementar los acuerdos que se alcancen con las Farc.

“Le pedimos al doctor De la Calle una reflexión sobre la anunciada reforma constitucional para incorporar con velocidad lo acordado con las Farc. Creemos que es una peligrosa sustitución constitucional”, afirmó esta semana Uribe.

El uribismo dejó claro que también tiene unas líneas rojas que no va a traspasar, como la necesidad de que haya cárcel efectiva para los responsables de delitos atroces y que no se permita la elegibilidad de quienes estén comprometidos en esas conductas.

“Las conversaciones del Centro Democrático con el Gobierno no son acercamientos a los diálogos con la guerrilla, porque las diferencias permanecen y se ahondan”, aseguró sobre el tema el senador Rangel.

En lo que sí coincidieron el Gobierno y el Centro Democrático es que Estados Unidos puede jugar un papel clave en la distensión política alrededor del proceso de paz. Una fuente cercana a la reunión le dijo a EL TIEMPO que para Washington “no es buena una confrontación interna”.

Además, el lenguaje del uribismo ha tenido una transformación en relación con la paz. Si bien mantiene las críticas, hace poco, en un debate en el Congreso, el propio Uribe admitió que las explicaciones dadas en ese momento por De la Calle sobre el desarme y desmovilización de las Farc le dan tranquilidad.

Las dos partes coinciden en que este espacio de discusión debe cuidarse, por lo cual creen que la confidencialidad es necesaria.

La cita (segunda de este tipo) dejó en evidencia el interés de Washington por el proceso de paz y alguna aproximación entre los dos sectores más antagónicos en la política interna.

EL TIEMPO

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