El anti-Petro

Nada le haría más daño a Bogotá que hacer tabla rasa de lo que se encuentre por ideologías.

12 de septiembre 2015 , 07:39 p. m.

La periodista María Isabel Rueda, en su columna semanal en este diario, se refiere a mí en términos generosos y dice que estaría dispuesta a votar por mí para la alcaldía de Bogotá, pero que no lo hará porque no he tenido una posición contundente contra el gobierno de Petro. María Isabel, en cambio, dice que votará por Peñalosa, que paradójicamente es el candidato más parecido a Petro.

Petro y Peñalosa comparten varios de los elementos esenciales de lo que llaman su ‘visión de ciudad’. Por ejemplo, ambos proclaman que la ciudad tiene que ser más densamente poblada; ambos dicen que hay que desestimular el uso del carro particular y promueven días sin carro; ambos les han quitado espacio a los carros para darles a las bicicletas; ambos, cuando han sido alcaldes, han tratado a los municipios de la región con despotismo. Seguramente también tienen diferencias ideológicas: al uno le gusta que los servicios públicos los presten exclusivamente empresas estatales, al mejor estilo del socialismo fracasado; el otro preferiría privatizarlos todos, al mejor estilo de la derecha fracasada.

Pero más allá de semejanzas conceptuales, en lo que se han parecido las dos alcaldías de Peñalosa y Petro es en su estilo confrontacional. No consultaron, no oyeron, se han creído depositarios de la verdad. Peñalosa puso bolardos sin oír reclamos, quebró a muchos comerciantes que promovieron su revocatoria, a la que se sumó Petro. Generó una confrontación con la CAR en un pleito por el ordenamiento territorial de Bogotá, que aún no termina. Petro también se peleó con todos, y en ambos casos muchos proyectos terminaron parados o mal ejecutados por causa de la confrontación.

Yo he dicho, en cambio, que lo que Bogotá necesita es unir y no dividir. Por eso he propuesto un acuerdo para sacarla adelante. He hecho un pacto con los bogotanos y bogotanas para que nos dediquemos a resolver el problema más importante de esta ciudad, que es la inseguridad. Tengo la experiencia y el conocimiento para que hagamos de Bogotá la ciudad más segura de América Latina. Es un plan detallado, innovador, bien pensado, que voy a liderar desde el próximo primero de enero.

Nada le haría más daño a Bogotá que llegar a hacer tabla rasa de todo lo que se encuentre por prejuicios personales o ideológicos. El estilo del alcalde Petro le ha hecho mucho daño a Bogotá. Yo no lo voy a repetir. Por eso, desde el principio, rechacé los acuerdos a los que me invitaban a proponerles, otra vez, a los ciudadanos a votar en contra de alguien.

Bogotá tiene hoy varias propuestas distintas. La continuidad de la alcaldía de Petro la representan María Mercedes Maldonado y Clara López, así de la campaña del doctor Peñalosa se empeñen en ponerme ese sello. La de mantenernos en la confrontación y no dejar piedra sobre piedra de lo que han hecho las alcaldías de los últimos años la representan Pacho Santos y Enrique Peñalosa. Y la de hacer un pacto para resolver sin más discusiones los problemas de la ciudad, que he liderado yo.

El propio Peñalosa ha propuesto que hagamos un acuerdo, pero no he encontrado sino diferencias en los temas más importantes de la ciudad: él dice que va a revisar los estudios del metro y ya incluso difunde un dibujo con un trazado distinto al que ha costado años y miles de millones de pesos definir; él se niega a que el Distrito invierta más recursos en seguridad y dice que eso es responsabilidad de la Nación. En eso no ha cambiado. Antes, cuando fue Alcalde elegido como independiente, no le puso un solo centavo para seguridad al proyecto TransMilenio y ahí están las consecuencias; y ahora como candidato de Cambio Radical haría lo mismo.

Después de la primera alcaldía de Mockus, los alcaldes dejaron la responsabilidad del tema de seguridad en la Policía. Hicieron ciclorrutas, pero no pensaron en la seguridad de los ciclistas. Bogotá necesita resolver ese tema de una vez. Y mientras tanto, la propuesta de Peñalosa es hacer una ciudad en el municipio de Mosquera y un parque en La Calera.

RAFAEL PARDO RUEDA

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