Dios salve a la Reina / Daniel Casas

Dios salve a la Reina / Daniel Casas

Los más nuevos: Royal Blood, con el ímpetu clásico de bandas como Led Zeppelin.

11 de septiembre 2015 , 04:07 p. m.

Siempre ha sido encantador el rock que se hace en Inglaterra. Ellos tienen su cuento, su mercado, su manera de ver las cosas, su estética, siempre un sabor especial en su música.

Rompieron la barrera en los años 60 cuando como una ráfaga, y liderados por los Beatles, invadieron el mundo entero con su sonido venido de las orillas del río Mersey.

Hollies, Kinks, The Who, Manfred Mann, The Animals y por supuesto los Rolling Stones, entre decenas de nombres. No menos fue en el llamado new wave, entre 1978 y 1984, cuando The Police, Elvis Costello, Tears For Fears, Duran Duran, Culture Club, Eurythmics, Depeche Mode y The Clash, entre tantos otros, volvieron a poner la bandera de cruces en lo alto de la popularidad del rock.

No ha habido una nueva oleada como esa. Muy a pesar del movimiento brit rock de los 90, con Oasis, Blur, Supergrass, The Verve y Pulp, entre otros, que fuera opacado por su paralelo americano del rock alternativo.

La irlandesa U2 es cuento aparte, como la inglesa Coldplay, que parecen inmunes a cualquier decadencia. Y luego, esa generación que arrancó con Muse y que hoy se muestra en su momento más interesante en esta década.

Mark Ronson, con su exquisito R&B; Ed Sheeran en su impresionante ámbito acústico; Hozier y James Bay, ambos de cuidadosa estética, y con éxitos mundiales como Take Me To Church y Hold Back The River, respectivamente.

La impresionante y hermosa Florence Welch, abanderada por su proyecto Florence + The Machine, con una de las propuestas más frescas de los últimos años.

Los más nuevos: Royal Blood, con el ímpetu clásico de bandas como Led Zeppelin; The Struts, en una amalgama inusual que evoca a Queen, AC/DC, Slade, con Luke Spiller, su vocalista líder, quien hace nombre por su impresionante show escénico; Glass Animals, llamado a la más radiante y exótica experimentación en medio de R&B y electrónica; la dinámica melódica y explosiva de Wolf Alice ó The Vaccines, que marcan pauta desde hace unos años con su potente sonido.

Estos nuevos aires, siempre tan renovadores, se han venido acompañando en este 2015 con nuevos discos de artistas que hacen parte de la gran élite de las islas británicas: El legendario Paul Weller, el ex Oasis Noel Gallagher y su grupo High Flying Birds, los escoceses de Stereophonics y los impresionantes Chemical Brothers, siempre en la excelencia. Y falta más, los veteranos que se anuncian para estos días como el ex-Pink Floyd, David Gilmour, con su cuarto disco solista, y el Rolling Stone, Keith Richards, con un nuevo trabajo en solitario después de 20 años. Qué buena mano de música británica para escuchar.

DANIEL CASAS
Periodista musical

 

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