¿Por qué Europa sí necesita de los inmigrantes?

¿Por qué Europa sí necesita de los inmigrantes?

El continente necesitará 50 millones de trabajadores por envejecimiento de su población. Análisis.

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09 de septiembre 2015 , 07:33 p. m.

Muchos europeos ven con suspicacia y desconfianza la llegada de cientos de miles de personas, refugiados que huyen de la guerra y la represión, en su mayoría. Cuando la Unión Europea (UE) está todavía saliendo de la crisis y carga con casi 23 millones de desocupados, los partidos ultraderechistas atizan el odio y acusan a los recién llegados de venir a robar el poco empleo de los nativos.

Pero esos miedos son, según análisis y economistas, pura ficción. Los informes de la Comisión Europea (CE) apuntan desde hace años a que Europa necesitará sumar 50 millones de trabajadores en las próximas tres décadas y media si quiere mantener sus sistemas sociales debido al envejecimiento de la población.  (Además: Comisión Europea pide a Estados miembros acoger a 120.000 refugiados)

Alemania es el país con la edad media más alta del planeta, tras superar a Japón.

Sin inmigración, repiten desde hace años los informes de la CE, la población europea descenderá poco a poco. Los peticionarios de asilo que han llegado en lo que va del año a la UE suman todavía menos de 500.000 –más del doble que en el 2014–, pero no llegan al 0,1 por ciento de la población total de los 28 países del bloque, que pasan de 500 millones de habitantes.

Además, no todos se quedarán. Casi la mitad vienen de los Balcanes y esos, en principio, serán devueltos a sus países. A corto plazo, supondrá un costo. Christian Odendahl, economista alemán del Centre for European Reform, explicó a EL TIEMPO que el costo para Berlín “podría llegar a 10.000 millones de euros, un 0,3 por ciento del PIB”.
La inmensa mayoría de los refugiados y migrantes que están llegando a Europa son jóvenes. Eso significa, como constatan varios informes de la Ocde, que, excepto a muy corto plazo, su contribución a la economía será mayor que el gasto en ellos de los Estados de bienestar. (Lea también: Del dolor del exilio a la desesperación por trámite de asilo)

Según Odendahl, a largo plazo, “sin los migrantes, la población alemana cada vez más vieja tendrá que trabajar muchos más años y pagar impuestos más altos para financiar el sistema de pensiones y la sanidad, eso sin mencionar el costo de la falta de médicos o enfermeras”. Así que, de acuerdo con este economista, “la inmigración es positiva para la economía alemana”, y para otros países europeos, dependerá de su perfil demográfico.

La ultraderecha cuenta a las clases pobres europeas que el migrante, como acepta cualquier salario, tira todos los sueldos a la baja. Pero los informes demuestran que normalmente los migrantes hacen los trabajos que dejan de hacer los locales, por lo que estos ascienden en la escala laboral. Su llegada tampoco genera desempleo, como lo prueba el que Reino Unido haya incorporado desde el 2004 a más de un millón de polacos y haya conseguido seguir reduciendo la desocupación a la vez que subía el salario medio. (Lea también: La ONU dice que todos los países deben acoger refugiados)

Una de las claves para que tenga éxito la integración será que los refugiados puedan trabajar lo antes posible, pero para eso habrá que cambiar leyes.

Mientras países como Suecia les permiten trabajar en cuanto les dan los papeles, y en cualquier sector laboral, otros les ponen limitaciones. Alemania les hace esperar tres meses, España seis, y en Hungría los refugiados solo pueden laborar en centros de retención de migrantes y refugiados. En el Reino Unido, deben esperar un año para poder trabajar y solo pueden hacerlo en los sectores laborales en los que decida el Gobierno.

Que empiecen a trabajar pronto, aunque sus condiciones laborales de inicio no sean ideales, tendría además otros efectos beneficiosos, tanto para los refugiados como para los sociedades de acogida.

Odendahl concuerda con este análisis: “Una condición clave para una integración exitosa es que los refugiados puedan trabajar. No ha sido así en Alemania, pero está cambiando”.

La Ocde considera que “el desafío es reducir el tiempo necesario para que se integren al mercado laboral” y repite en sus informes que “ningún economista ha demostrado nunca una conexión entre inmigración y desempleo”.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bruselas

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