Las sombras sobre dos generales y dos coroneles por el crimen de Galán

Las sombras sobre dos generales y dos coroneles por el crimen de Galán

Generales Argemiro Serna y Óscar Peláez, a indagatoria para definir si van o no presos.

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08 de septiembre 2015 , 09:24 p. m.

En los más graves episodios de violencia de la década de los 80 y 90 “nada se podía hacer sin la colaboración de la Policía, el DAS y el Ejército”. Eso dice la Fiscalía en la decisión que vincula formalmente a la cúpula de la Policía de Cundinamarca y al director de la Dijín para 1989 al proceso por el magnicidio de Luis Carlos Galán Sarmiento.

Los generales Argemiro Serna y Óscar Peláez Carmona (para la época, coroneles); así como los coroneles Gustavo Adolfo Leal Pérez y Gentil Vidal Duarte fueron llamados a indagatoria para que se resuelva si van o no presos por el crimen de Galán y por la desviación de la investigación (en el caso de Peláez Carmona).

En este momento el general Miguel Maza Márquez (exdirector general del DAS) está en juicio ante la Corte Suprema por el mismo caso, al igual que tres oficiales más de inteligencia y de la Policía de Cundinamarca.

En un documento de 89 páginas conocido por EL TIEMPO, la Fiscalía reconstruye cómo, además de la “colaboración maquinada o desprevenida de agentes del Estado que no solo fue determinante para la fase de planeación y ejecución del crimen”, se urdió una intrincada red que buscaba no solo inculpar a inocentes sino poner en libertad a los verdaderos asesinos, que habían sido detenidos días después de los hechos del 18 de agosto de 1989.

La Fiscalía, de nuevo, insiste en que un sector del Partido Liberal fue funcional a los planes de la mafia, especialmente de Gonzalo Rodríguez Gacha, el ‘Mexicano’. Así, asegura que el ‘Mexicano’ pretendía “una especie de república independiente” en el Magdalena Medio y en el occidente de Boyacá, y que el fallecido Hernando Durán Dussán, duro contradictor político de Luis Carlos Galán, “aspiraba a ser su candidato a la Presidencia de la República para el periodo 1990-1994”.

Gacha, para la época, se ufanaba ante sus cercanos de que “tenía a la totalidad de oficiales de la Policía de Cundinamarca trabajando para él”.

La desprotección que permitió a los sicarios matar a Galán en la plaza de Soacha, la elaboración de informes falsos para encubrir esa situación y las declaraciones de varios expolicías corroboran esa versión y enredan a los entonces coroneles Leal, Serna y Vidal, que eran la cúpula policial en el departamento.

En la decisión la Fiscalía mantiene la investigación contra el teniente José Fernando Calvache, quien fue señalado por un antiguo pagador del ‘Mexicano’ de estar en la nómina de su jefe, al igual que el capitán Luis Felipe Montilla (este ya llamado a juicio por el caso). A Calvache lo señalan de haber elaborado los informes falsos según los cuales la noche fatídica Galán estaba custodiado por más de 50 policías, incluidos francotiradores, cuando la verdad es que en la plaza de Soacha no había más de una docena de escoltas y policías. Por eso la Fiscalía asegura que hubo “una andanada de mentiras y falsedades que se tejieron aquella noche (18 de septiembre) en el Comando de Policía de Soacha por parte de oficiales”.

Montilla acusa a sus superiores de haberle quitado, sin razón alguna, hombres para proteger a Galán. Y un testigo clave en el caso, el suboficial Oved Ariza, afirma que fue amenazado por los coroneles para que cambiara su primera versión sobre el operativo en Soacha.

En cuanto a Peláez Carmona, la Fiscalía dice que sus hombres en la Dijín y los de Maza Márquez en el DAS “desplegaron incontables actividades que conllevaron a arbitrarias detenciones”. La desviación, señala la decisión, “constituyó un capítulo más, por cierto vergonzoso, como lo fue el de las capturas de inocentes en aras de la desviación de la investigación”.

Los investigadores llamarán a declarar a otro general de la Policía, Fabio Campos Silva, que fue subdirector de esa institución, para que hable de las investigaciones internas que se llevaron a cabo sobre la infiltración de la mafia allí.

También hala otra punta enigmática: “¿Por qué y con la anuencia de quiénes el real ejecutor del crimen del doctor Galán, Eduardo Rueda Rocha, se fugó de la Picota en 1989”? Rueda moriría poco después, supuestamente a manos del DAS, en Puerto Boyacá.

JUSTICIA

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