Indignación mundial por video de periodista pateando a inmigrantes

Indignación mundial por video de periodista pateando a inmigrantes

Se ve a una videorreportera patear niños y hacer zancadilla a inmigrantes en frontera con Serbia.

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08 de septiembre 2015 , 02:53 p. m.

La imagen que circula en redes sociales es vergonzosa. Una mujer con cámara en mano patea a dos niños que huyen en una zona cercana a Röszke, el punto más caliente de la frontera entre Hungría y Serbia donde este martes cientos de inmigrantes protagonizaron desmanes en un punto de control de registro.

En otra toma, se ve a la mujer hacerle zancadilla a un hombre que carga un niño en sus brazos y que cae al piso aparatosamente producto de la agresión.

En redes sociales varios usuarios identificaron a la mujer como Petra László, periodista de la cadena N1TV. La empresa emitió un comunicado confirmando el despido de uno de sus camarógrafos y, si bien no dio la identidad, calificó el hecho como inaceptable.

El incidente se da justo cuando arrecian las críticas a Hungría por las malas condiciones de acogida de los inmigrantes, en medio del éxodo de los refugiados de Oriente Medio hacia Alemania.

Un representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) instó en Budapest a las autoridades a que mejore las condiciones de vida en los centros de acogida, al tiempo que exigió que se agilicen los trámites de registro.

"Muchos permanecen en condiciones precarias en los puntos de recogida. Serían necesarias mejoras", afirmó Vincent Cochetel, director de ACNUR para Europa, quien ha visitado varios centros para refugiados en Hungría.

Recientemente, la organización defensora de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) también criticó el trato a los refugiados, al asegurar que muchos niños duermen al raso, pese al frío, y que los inmigrantes apenas reciben comida y agua. "Hungría debe urgentemente ofrecer a los refugiados e inmigrantes que cruzan la frontera desde Serbia condiciones de recepción más humanas, más transporte y claridad sobre a dónde serán enviados", señaló AI en un comunicado.

El punto más complejo de la frontera entre Hungría y Serbia es la zona en torno a Röszke, donde este martes cientos de refugiados huyeron corriendo de un puesto de registro, aunque pocas horas después fueron retenidos de nuevo por los agentes.

El procedimiento de registro, más allá de realizarse en circunstancias "precarias", como denuncian las organizaciones humanitarias, es lo que menos quieren los refugiados. De acuerdo con la legislación comunitaria, los trámites de asilo deben ser procesados en el país de entrada de los refugiados. Por eso, los inmigrantes de Oriente Medio no quieren ser registrados en Hungría porque temen ser devueltos a ese país, incluso si logran llegar a Europa Occidental.

Sin embargo, Hungría se limita a aplicar la normativa comunitaria de registro, que además permite restringir sus movimientos mientras dura el proceso de asilo. Ante la crisis migratoria vivida la semana pasada en Hungría, los gobiernos de Austria y Alemania anunciaron que dejarían entrar en sus países a los refugiados procedentes de este país. Desde entonces han pasado ya unas 23.000 personas sin controles desde Hungría a Austria y de allí a Alemania solo este martes fueron 7.000.

La estación Keleti en Budapest, que hasta la semana pasada era como especie de campamento para miles de refugiados, se ha convertido ahora en una enorme "sala de tránsito". Los refugiados llegan a miles cada día para subirse directamente a uno de los trenes que los llevan a Viena o a Múnich (Alemania), sin que nadie les controle.

Frente al caos que caracterizó ese lugar las últimas semanas, este martes los refugiados estaban bien organizados, haciendo filas en la planta baja de la estación para subir en grupos a los andenes y luego a los trenes.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, anunció también este martes que se acelerará la construcción de una segunda valla en la frontera con Serbia, de cuatro metros de altura, para frenar la inmigración. El objetivo del Gobierno conservador nacionalista de Orbán es terminar la polémica valla en el mes de octubre, para cuando la ONU estima que empiece a reducirse el flujo migratorio.

Las autoridades húngaras han interceptado en lo que va de año a más de 167.000 personas que cruzaron de una forma ilegal la frontera, según datos de la Policía.

EFE

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