Editorial: ¿Girar otro cheque?

Editorial: ¿Girar otro cheque?

Urge revisar la financiación del metro y plantear un nuevo cronograma para su estructuración.

07 de septiembre 2015 , 07:33 p. m.

Fue a finales de mayo cuando el presidente Juan Manuel Santos le entregó al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, un cheque simbólico por un valor de 9,65 billones de pesos. Para entonces, dicho monto era el correspondiente al 70 por ciento del costo total de la primera línea del metro de Bogotá, porcentaje que por ley le corresponde aportar a la Nación para hacer realidad la tan anhelada obra.

En aquel momento el optimismo era alto y la tasa de cambio del dólar era baja, comparada con la actual: 2.500 frente a 3.113 (TRM de este lunes). Se daba por descontado que antes de terminar el año se abriría la licitación de la que es considerada la obra de infraestructura más ambiciosa en la historia del país.

Pero cuatro meses después el panorama ha cambiado. No solo se disparó la cotización de la moneda americana, lo cual traerá consigo un inevitable aumento en el valor total del sistema de transporte, sino que el buen ritmo que había mostrado la Nación en su tarea de establecer y, más importante, asegurar las fuentes de los recursos declinó.

Lo cierto es que mientras el Distrito radicó este lunes en el Ministerio de Hacienda una constancia firmada por los secretarios de Hacienda, José Alejandro Herrera, y Planeación, Gerardo Ardila, en la que deja claro que ya hizo la tarea y ha definido las fuentes de financiación de los 4,14 billones que originalmente le correspondían: cupo de endeudamiento, sobretasa a la gasolina y utilidades de la ETB y la Empresa de Energía, por el lado de la Nación todavía no hay humo blanco.

Hace falta que arranque la segunda fase de la estructuración financiera, paso necesario para abrir la licitación y que incluye establecer el origen de los recursos, las formas y los plazos de pago, así como la elaboración de los prepliegos. No ha tenido lugar, tampoco, la firma del documento Conpes que permitirá comprometer las tajadas de los presupuestos de los próximos años que serán destinadas al proyecto.

No son pocos los que atribuyen dicha demora a la víspera de elecciones. Y tal vez no les falte razón. No solo en este punto al Gobierno Nacional le corresponde andar con pies de plomo para evitar cualquier tipo de injerencia en el debate, sino que dar el siguiente paso sin tener la certeza de que en el Palacio Liévano habrá pleno respaldo a la iniciativa, tal y como está concebida, puede ser, más que soterrado saboteo, como algunos insisten, una muestra de sana cautela.

A lo anterior tiene que sumarse, así mismo, la aceptación, por ambas partes, de que uno de los efectos de la devaluación de nuestra moneda será que la cifra inicial de 13,8 billones, que era el costo total, irremediablemente tendrá que aumentar, dado que muchos de los materiales necesarios deberán adquirirse en el exterior.

El llamado es a poner las cartas sobre la mesa. Antes que silencio y evasivas, los bogotanos merecen que el Gobierno asuma con franqueza una postura que incluya los motivos de las dilaciones y que permita, como todos esperan, tener la tranquilidad de que, no obstante la nueva coyuntura, dicha financiación sigue siendo viable. De no ser así, también es mejor que pronto se sepa.

Por ahora parece inevitable que habrá que firmar otro cheque, por un valor más alto y con una fecha para cobrarlo, no importa que sea posterior al 25 de octubre.


editorial@eltiempo.com

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