Poderosos están ganando el pulso en Tierrabomba

Poderosos están ganando el pulso en Tierrabomba

El Incoder emitió una resolución que le otorga casi la mitad de la isla a privados.

07 de septiembre 2015 , 10:30 a. m.

 La Isla cartagenera sigue haciendo honor a su nombre, pues la situación en esta región es una bomba de tiempo por cuenta de la propiedad sobre la tierra.

En Bocachica denuncian que un terrateniente ha comprado en el último año centenares de hectáreas de tierra y que inmediatamente ha instalado cercas de alambre y que cuenta con un comando armado de vigilancia privada.
Mientras tanto, en una polémica resolución, el Incoder declaró que “Casi el 50 por ciento de Tierrabomba es propiedad privada”.

En la resolución número 4192 del 5 de agosto de 2015, el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder) estableció que “de las 1.984 hectáreas con que cuenta la isla: 876 son propiedad privada y 1.108 son públicas”.

La isla de Tierrabomba cuenta con una población cercana a los 9 mil habitantes, divididos en tres corregimientos: Tierrabomba, Caño del Oro y Bocachica.

Sin embargo, la tierra está en manos de un puñado de poderosos anónimos, pero que en realidad en la isla saben quiénes son, pero temen denunciar.

“El viernes pasado arrancaron las consultas previas para un mega proyecto turístico en la Isla del cual el actor Manolo Cardona, es la carta de presentación, pero al cual los nativos no le arrancan porque nos quita el pan de la boca. Va a pasar como la consulta previa con Puerto Bahía, que hizo una sola consulta para todas las poblaciones de la bahía y al final destinaron tres mil millones de pesos para obras que todavía no se ven, pero el puerto sí arrancó ya”, denuncia un líder de Bocachica, que pide reserva de su nombre.

División en la isla

La llegada de grupos poderosos a la isla tiene dividida a la comunidad, porque en medio de la pobreza y la ignorancia muchos están vendiendo predios a precios irrisorios, mientras varios grupos de resistencia se niegan a vender.

Mientras tanto, la isla sigue sin agua potable, y los problemas sociales hacen de estas comunidades una bomba de tiempo: embarazos en niñas y adolescentes, consumo de drogas, inseguridad y violencia a causa de la propiedad de la tierra.

"La ausencia de agua es la peor de las condenas que puede tener un ser humano. El agua no es un lujo, es una necesidad. Si el líquido que uno bebe no es de calidad pues vienen las enfermedades, y ese es uno de los problemas de la isla: la falta de agua. Eso lo que demuestra es el total abandono a que se ha tenido a esta población condenada al atraso, hasta que llegue algún gran emporio financiero y decida que la isla se tiene que convertir en un emporio de turismo”, manifestó el ambientalista Rafael

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