La 'viveza' en el fútbol se debe terminar

La 'viveza' en el fútbol se debe terminar

Roberto Ovelar dio un ejemplo que debe ser imitado por sus colegas y que debe ser premiado.

notitle
06 de septiembre 2015 , 09:16 p. m.

En menos de 24 horas se presentaron dos hechos similares, pero con conductas diferentes, una plausible, la otra...

El sábado en la noche el delantero de Junior Roberto Ovelar tuvo un balón dividido con un defensa de Uniautónoma y, sin intención, su mano izquierda tocó la pelota, y el árbitro Gustavo González pitó penalti. La protesta de los universitarios no se hizo esperar.

Luego de varios minutos, el jugador paraguayo reconoció que había sido él el de la mano tras la pregunta del juez.

Lo insólito es que el árbitro central premió la honestidad de Ovelar con una tarjeta amarilla, cuando el problema no se debió a un intento de engaño del jugador, fue de apreciación de González.

“Fue mano, fue mano, no intencionalmente. Fue una jugada fortuita”, expresó el futbolista.

Lo importante es que con su actitud el jugador evitó una injusticia y dio una importante muestra de honestidad en un deporte en el que muchos confunden el ser ‘vivos’ con ser tramposos, como en ocasiones lo han manifestado algunos futbolistas.

“Hay que ser sincero. Por ahí otra persona no (lo reconoce), pero en mi caso dije que fue mano”, agregó Ovelar.

Y sí, lastimosamente, tiene razón. Lo paradójico es que pasó poco tiempo para comprobarse.

Este domingo, en el partido entre Águilas y Once Caldas, el delantero Luis Páez recibió un centro y paró la pelota con su brazo para luego intentar hacer el gol, que finalmente fue de su compañero Esteban Castañeda, quien se adelantó para rematar con la cabeza.

Páez celebraba con timidez, se reía, pero era como una risa nerviosa, y miraba insistentemente al sector occidental, buscando qué, no se sabe, quizá mirando al juez de línea, o se acordó de Ovelar, o en un acto de remordimiento.

Este par de jugadas son para que la Comisión Arbitral actúe y empiece a sentar precedente, como ya se hizo con Marco Lazaga.

Primero, la tarjeta amarilla a Ovelar debería ser borrada. Un acto de rectitud no puede ser sancionado, no importa que lo haya pensado una, dos, tres, o las veces que fuera, lo importante fue que dijo la verdad.

Y segundo, Páez debe recibir algún tipo de sanción. Son muchas acciones difíciles propias del juego las que tienen los árbitros para que los futbolistas se las dificulten más.

Cuando la Comisión comience a sancionar de oficio estas acciones, sin duda empezarán a disminuir los jugadores ‘vivos’, y esto no mejorará el nivel de los partidos, pero, al menos, los hará más justos.

Papel y lápiz…

ANDRÉS FELIPE VIVEROS BERMÚDEZ
Redactor de EL TIEMPO
@afviveros

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.