Por petición del Papa, Obispo de Buenaventura continúa con su labor

Por petición del Papa, Obispo de Buenaventura continúa con su labor

'Seguiré acompañando ese grito de inclusión', Héctor Epalza.

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06 de septiembre 2015 , 09:42 a. m.

Desde que llegó en 2004 a Buenaventura como obispo, Héctor Epalza supo que el trabajo pastoral no sería sencillo en medio de un panorama de miseria, abandono y violencia. Pero este prelado de 75 años, 50 de ellos dedicados al sacerdocio, se convirtió en la voz que se elevó para denunciar la crisis humanitaria que vive el principal puerto del país y logró que el Gobierno Nacional mirara hacia el Pacífico.

Pese a que cumplió la edad de retiro, el Nuncio Apostólico de Colombia le expresó la petición del Papa Francisco de que continúe por lo menos un año más al frente de la Diócesis.

Reconoce que en el último año la situación ha mejorado un poco aunque hay brotes que no dejan de preocuparle. Hay retos cuando surge una crisis en el poder local.

Monseñor, nominado al Premio a la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia en categoría Defensor del Año, habla de la situación en el Distrito.

Hace 11 años llegó a Buenaventura, ¿qué encontró en ese momento y cómo está ahora el Distrito?

Lo que encontré cuando llegué se puede resumir en “aquí no ha pasado nada”, pero desde 2014, concretamente el 19 de febrero con la Marcha para Enterrar la Violencia se vio que pasaban bastantes cosas. Desapariciones, desplazamiento intraurbano, barreras invisibles, asesinatos y balaceras, todo se hizo visible desde la marcha porque para las autoridades, en todos los niveles, no pasaba absolutamente nada. Fue esa visibilización la que impresionó al Gobierno, pues era imposible afirmar que Buenaventura es la capital de la Alianza Pacífico y que esté en esas condiciones económicas y de marginación social y exclusión.

¿Qué le desvela de Buenaventura?

El contraste impresionante entre los megaproyectos que le hicieron más mal a Buenaventura porque la ciudad no se beneficia. El Centro de Memoria Histórica lo expresó en el informe ‘Buenaventura un puerto sin comunidad’, es decir un puerto que le ha interesado al Gobierno, pero la ciudad ha sido un cero a la izquierda.

¿En qué momento sintió que la crisis humanitaria se desbordó?

Se fue dando con el diálogo entre la curia y los líderes y lideresas que han vivido una historia fallida y frustrada de promesas, paros e incumplimiento. La misma conciencia de la gente que no aguantaba más. El 21 de enero de 2014, en el aniversario de monseñor Gerardo Valencia, dije como de manera profética: Buenaventura despierta, reacciona con esta situación. Y el 19 de febrero más de 30.000 personas marchamos para hacer evidente esa crisis humanitaria.

¿En qué consiste esa crisis?

La crisis humanitaria y social es la desproporción entre unos polos de riqueza y una gran mayoría de miseria; Buenaventura tiene el 60 por ciento de desempleo y a eso se suman muertes, desapariciones, fronteras invisibles y jóvenes contratados por grupos al margen de la ley, que buscan en instituciones educativas. Era un hecho que no se podía tapar.

Usted denunció las casas de 'pique', ¿qué ha pasado?

Buenaventura ha cambiado en ese sentido porque la intervención del Gobierno ha hecho que la situación se haya disminuido. Las casas de ‘pique’ que al principio se negaban y luego se constató que sí existían, son cosa del pasado.

...Y el reclutamiento de menores y desapariciones

Se le ha puesto atención de parte de la Policía y la Fiscalía, que está reforzada con 23 fiscales, aunque no es suficiente cuando hay 11.000 procesos. Pero algo se está haciendo.

¿Cómo ve la ciudad?

La situación ha cambiado, puede que haya ‘vacuna’, que en algunos barrios sigan las fronteras y que haya brotes de violencia, pero se está trabajando. No solo es una cuestión curativa sino preventiva, hay que hacer un trabajo arduo porque sigue el desempleo, la necesidad de educación y salud; tampoco hay agua las 24 horas del día ni en todos los barrios, el Gobierno está empeñado, pero todavía es un ideal.

Ser crítico le ha generado amenazas, ¿cómo se siente para continuar un año más?

Me siento acompañado por la gente, en las parroquias me agradecen que haya hecho visible esta situación, eso vale más que mil palabras. Aquí estaré para seguir acompañando ese grito de inclusión social que necesita el Pacífico.

¿Por qué no le jaló a la candidatura a la Alcaldía?

Como pastores estamos formados para servir no para mandar, la política es un campo espinoso. Estamos bregando que la gente no se deje comprar y haya voto limpio, si se sigue la corrupción es imposible que Buenaventura prospere.

Temores de la comuna 12

Profesores atemorizados y niños que no van a clase por temor a la acción de grupos ilegales, que buscan reclutarlos, hacen parte de la última denuncia del obispo de Buenaventura, Héctor Epalza.

Señala el prelado que las acciones han sido alertadas desde las Instituciones Educativas donde el temor cunde, pero no ha habido atención de las autoridades competentes.

La comunidad educativa advierte que grupos al margen de la ley ingresan a los colegios armados a amenazar a los estudiantes y a los profesores, al menos 40 docentes, que sienten temor de asistir.

La Personería anunció que se avanzará en una investigación para determinar la vulneración de los derechos de los jóvenes.

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