Por qué exportar no es tan sencillo en Colombia

Por qué exportar no es tan sencillo en Colombia

Algunas empresas expanden su oferta al exterior y encuentran trabas por diversas exigencias.

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05 de septiembre 2015 , 06:06 p. m.

En una época en la que Colombia tiene varios acuerdos comerciales vigentes, y por los que se pensaría que las ventas al exterior son mucho más asequibles para los productores nacionales, aún existen muchas dificultades que complican las operaciones de los exportadores.

Para el exministro de Comercio Exterior Carlos Ronderos, los exportadores encuentran obstáculos de toda índole a la hora de querer comercializar sus productos en el exterior, unos por causas asociadas a políticas gubernamentales y otros, más por factores que les competen a ellos directamente.

“Desde luego, hay unos TLC firmados, que nos dan acceso preferencial en materia arancelaria, pero no nos lo dan en otra cantidad de aspectos, que lo que hacen es generar mecanismos de facilitación, que es lo que llamamos los obstáculos técnicos al comercio u OTC”, explicó Ronderos.

Entre ellos están las medidas sanitarias y fitosanitarias, las normas técnicas, las homologaciones y muchos procesos más que en Colombia no han surtido un buen efecto.

Un ejemplo de esa realidad, señala el experto, es que el país es el único, desde Canadá hasta Chile, e incluyendo Centroamérica, que teniendo TLC con los Estados Unidos no tiene acceso para los cárnicos, precisamente por no cumplir con esas normas técnicas y fitosanitarias.

“Otro tema frecuente que dificulta las ventas al exterior es que en el pasado se ha pensado que las exportaciones son excedentes de lo que se vende en el mercado nacional. Y en eso los modelos de negocio de las empresas que han pretendido hacerlo están equivocados y solo resultan en contadas excepciones, porque no necesariamente las características del producto que se vende acá son idóneas para los mercados a los que va dirigido”, agregó.

Un ejemplo de ello es el aguacate, pues, explica Ronderos, a los colombianos les gusta el grande que venden en los semáforos, pero los ‘gringos’ comen el negro y pequeño (Hass); entonces, la producción nacional de aguacate no se vende allá y todo el excedente no tiene mercado. Esto genera una necesidad de adaptación del producto y requiere un estudio del mercado, de líneas y formas de producción un poco diferentes, luego allí también hay varias restricciones.

Para el exministro también ha habido problemas de entorno, de costo país, en que se ha perdido competitividad, fundamentalmente logísticos y de trámites, que hacen que sea más costoso, y que se ajustan a lo que siempre se ha dicho de que sale más barato un contenedor de Dinamarca a Cartagena que de Cartagena a Cundinamarca.

Ronderos subraya que en la encuesta de la Andi se reveló que el principal problema de los exportadores era la tasa de cambio, pero cuando había revaluación también esta era la causa de los problemas: “Uno no puede ser competitivo dos años, o las empresas son competitivas o no lo son, independientemente de esa fluctuación”, precisó.

Para corregir problemas

Para Ronderos, lo que a Colombia le falta es productividad, y asegura que la del país está en un 30 por ciento respecto a la de Estados Unidos, y para buscar esos niveles altos se necesita mejorar las competencias de la mano de obra nacional, investigación y desarrollo; más inversión extranjera en áreas que aumenten la productividad, porque, según él, hay mucha inversión de afuera en minero-energéticos y en algunos servicios, donde las cifras pueden resultar altas porque de pronto se compra un banco, pero falta mucho en nuevas áreas.

“Hasta que no logremos eso, va a ser un camino muy tortuoso porque con la sola tasa de cambio no es factible que las compañías empiecen a duplicar. Ahora estamos con el programa de Excelencia exportadora con Bancóldex, para buscar que las empresas de diversas ciudades orienten sus modelos de negocio y se reestructuren para poder lograr esos niveles de diferenciación en la propuesta de valor en el producto, y de eficiencia”, añadió.

Pero el experto es optimista y considera que un sector donde también hay una posibilidad enorme es en agroindustria, ya que Colombia tiene mucha tierra, y allí lo que se debe resolver es un problema de tenencia de la misma.

Así mismo considera que hay unos mecanismos buenos como el Pipe y el que Bancóldex se reorientará a ser un banco de desarrollo y no simplemente a ser uno de ‘segundo piso’. Pero cree que hay temas relacionados con el recurso humano, con la inversión extranjera y la tenencia de la tierra que tienen que resolverse para tapar este hueco, que este año ya va en 6 mil millones de dólares.

Dice, además, que hay que buscar más capacitación del personal, mejorar los procesos, diferenciar los productos y unirse a cadenas globales, porque “esa idea de que aquí podemos producir todo no es cierta”.

Falta de apoyo en crédito

Para una compañía nacional de bienes de capital que tenía una demanda importante de su producto en Quito, el cliente potencial ofrecía garantías, pero para la negociación requería de financiación.

No obstante, como Ecuador aparece con una calificación baja del ranquin de crédito, Bancóldex no podía otorgarlo al estar por fuera de sus políticas.

Ante la negativa que se presentó en Colombia, intervino el Banco de Desarrollo de Brasil y al extender la garantía para respaldar ese negocio, se quedó con el mismo.

Maquinaria para el África

Otra empresa, con sede en Bucaramanga, que vende maquinaria agrícola iba a exportar equipos de secado y beneficio de café al África del este, fundamentalmente a Kenia. Por una situación similar de respaldo a la operación, nuevamente Brasil ofreció las garantías requeridas y cerró el trato por tener un apoyo gubernamental mucho mayor, porque les genera líneas de crédito a los compradores, credibilidad en temas académicos e investigaciones patrocinadas –y siempre los mejores equipos que de allí resultan son los de ellos–, y aparte tienen actividades de promoción estatal que ayudan a su competitividad.

Por eso, para Carlos Ronderos “Brasil tiene una ventaja mayor en los mecanismos de apoyo financiero a las exportaciones, y en muchos casos en que hemos documentado licitaciones, Colombia se ha quedado por razón de la financiación que para otorgarla se exige y porque aquí son más estrictos, más ortodoxos en aspectos como la calificación del riesgo, mientras que Brasil tiene una mayor capacidad para asumir ese riesgo frente a esas situaciones”.

Por las barreras técnicas

Un caso típico de una barrera técnica le ocurre a una empresa colombiana que produce transformadores, les compite a los grandes en esta materia con sus exportaciones y tiene en México uno de sus mayores intereses comerciales.

Sin embargo, se les ha vuelto un tema casi imposible de manejar el de las homologaciones técnicas, pues los laboratorios que hacen esa tarea, dicen, están muy ligados a los fabricantes locales y, por ende, ponen toda suerte de trabas y obstáculos. Y sin ese certificado de homologación no es posible entrar al mercado.

ALEJANDRO RAMÍREZ PEÑA
Redacción Economía y Negocios
Twitter: Alejorap2002

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