Pérez Molina insiste en su inocencia ante un juez

Pérez Molina insiste en su inocencia ante un juez

En su primera audiencia, el exmandatario negó ser parte de una red de defraudación aduanera.

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04 de septiembre 2015 , 07:38 p. m.

El expresidente guatemalteco Otto Pérez Molina negó este viernes en su primera audiencia ante el juez Miguel Ángel Gálvez ser miembro de la red de defraudación aduanera denominada ‘la Línea’, caso que lo obligó a dimitir del cargo y que ahora lo tiene tras las rejas.

“Quiero decir que no reconozco, niego lo que empezó a decir ayer el Ministerio Público”, que le imputó el pasado jueves los delitos de cohecho pasivo, caso especial de defraudación aduanera y asociación ilícita por supuestamente ser parte de la red de defraudación conocida como ‘la Línea’.

“Soy una persona recta, comprometida con Guatemala. No soy perfecto, puedo cometer errores y los he cometido, pero en su mayoría fueron errores de buena fe y no premeditados como lo quieren hacer ver, y menos para robarle dinero a los guatemaltecos”, afirmó el expresidente.

A juicio del exmandatario “hay mala intención” al quererlo involucrar en el caso, y recordó que la decisión de investigar los hechos fue el resultado de una reunión que él mantuvo con el titular de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), el jurista colombiano Iván Velásquez.

El fiscal del caso, José Morales, reiteró que en escuchas telefónicas a miembros de la estructura mencionan a Pérez Molina y a la exvicepresidenta Roxana Baldetti.

“Si yo hubiera tenido conocimiento de la red le hubiera dicho (al comisionado) que no estaba interesado” en que se investigara, argumentó.

Por su parte, varios funcionarios del Gobierno centroamericano dijeron a Reuters que EE. UU. presionó a Pérez Molina para que respaldara una investigación anticorrupción que terminó costándole su propio puesto.

Desde inicios del año, Washington abogó por continuar la labor de la Cicig para apuntalar el débil sistema judicial. Luego de varias reuniones y en medio de masivas protestas, Pérez Molina aceptó extender la operación de la Cicig por dos años más y luego purgar su equipo de colaboradores bajo sospecha de corrupción, empezando por su exvicepresidenta Roxana Baldetti, ahora también en la cárcel.

Pero en un dramático desenlace, la Comisión acabó acusándolo de liderar la red de sobornos, lo que lo forzó a renunciar.

En las reuniones entre el expresidente y funcionarios de EE. UU., que incluyeron al embajador estadounidense Todd Robinson, el gobierno de Obama condicionó su respaldo al plan ‘Alianza para la Prosperidad’, según las dos fuentes gubernamentales que pidieron no ser identificadas.

EFE y REUTERS

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