R y D: marcas de la infamia

R y D: marcas de la infamia

Los gobernantes que quieren perpetuarse en el poder siempre atentan contra los pobres y desvalidos.

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04 de septiembre 2015 , 06:04 p. m.

El pueblo colombiano jamás olvidará estas dos letras que pintó el Ejército venezolano en las casas humildes de los colombianos que vivían en el barrio Mi pequeña Barinas, del vecino país. Como en los tiempos de la persecución nazi contra el pueblo judío, la Guardia venezolana pintó en las casas de los compatriotas la letra R, que significa ‘revisado’, y D, ‘demoler’.

A través de los diferentes medios de comunicación, el mundo presenció sin inmutarse la expulsión humillante de más de 10.000 colombianos, que con sus enseres al hombro atravesaban el río y las trochas huyendo de la Guardia venezolana.

El autor de esta persecución xenofóbica es Nicolás Maduro, líder del llamado ‘socialismo del siglo XXI’, que, ante la crisis profunda que atraviesa su país y la proximidad de las elecciones parlamentarias en diciembre, decidió incendiar la frontera colombovenezolana para desviar la atención de sus problemas.

¿Dónde quedó el pensamiento bolivariano que tanto ha preconizado Maduro? ¿Dónde quedó la hermandad de los países latinoamericanos?

La borrachera del poder por parte de los gobernantes que quieren perpetuarse en su sillón presidencial ha llevado a muchos presidentes a cometer verdaderas masacres sociales contra los más pobres y desvalidos.

Es cierto que la frontera con el país vecino ha sido históricamente foco de ilegalidad donde el contrabando, el narcotráfico y el tránsito de guerrilleros y delincuentes han estado a la orden del día. Pero esto no justifica que en aras de limpiar la zona y perseguir a los paramilitares, se atente contra una población inerme, violando el derecho internacional humanitario.

La opinión pública mundial y los diferentes organismos internacionales deben ver este acto infame de Maduro como un atropello flagrante contra los más débiles, que viola el protocolo y los principios básicos que deben aplicarse cuando se trata de inmigración ilegal.

La estrategia inhumana de Maduro en la frontera lo único que hizo fue avivar la llama de los pirómanos colombianos y venezolanos que quieren la guerra entre los dos países hermanos.

La posición del país debe ser firme y unánime al respecto. Ante el revés sufrido en la OEA, el presidente Santos debe agotar todas las instancias diplomáticas para buscar que la opinión internacional se pronuncie, buscando que se cree una comisión que verifique in situ el daño hecho contra nuestros compatriotas, se presione al Gobierno de Venezuela para que haya una reunión urgente entre los presidentes Santos y Maduro, y se busque una solución pacífica en la frontera.

De lo contrario, a medida que pasen los días, la crisis humanitaria producida por Maduro se irá profundizando, para beneplácito de un gobierno que en por mantenerse en el poder quiere esconder su crisis, buscando el ‘muerto río arriba’, como se dice en el argot popular.


Fabio Martínez

www.fabiomartinezescritor.com

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