Las claves que llevaron al histórico proceso contra Otto Pérez Molina

Las claves que llevaron al histórico proceso contra Otto Pérez Molina

Justicia interna, una comisión de la ONU y movimientos sociales, fundamentales en el caso.

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03 de septiembre 2015 , 08:26 p. m.

La justicia internacional, un aparato judicial nacional que no cedió a las presiones y mantuvo su independencia, y la voz pacífica de miles de manifestantes fueron las claves de la renuncia presentada por el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina.

La Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), dirigida por el exmagistrado colombiano Iván Velásquez, comenzó a dilucidar el caso de defraudación aduanera que luego sería conocido como La Línea, en el que se malversaron cerca de 2,5 millones de dólares.

La Cicig, que dio a conocer su primer informe sobre los hechos el 16 de abril de este año, es un organismo de las Naciones Unidas que empezó a trabajar en Guatemala en el 2006 como parte de un pacto para ayudar al país en la lucha contra las irregularidades de estamentos estatales y gubernamentales.

Por otra parte, el Ministerio Público (MP), en cabeza de la fiscal Thelma Aldana, demostró independencia con respecto al Gobierno y, en consonancia con las denuncias hechas por la Cicig, actuó de forma muy rápida en la resolución del caso, por lo menos en lo que concierne a la situación del ahora ex jefe de Estado.

A Pérez Molina “se le investiga como cualquier ciudadano. Me siento tranquila, hemos actuado con objetividad, se sigue respetando la presunción de inocencia”, aseguró Aldana a la radio Emisoras Unidas de Guatemala.

Según Aldana, el Ministerio Público tiene a su disposición más de 90.000 escuchas en las cuales sustenta sus acusaciones contra el exmandatario.

“Estoy dispuesto a enfrentarlos (a la Cicig y el MP), voy en una gran desventaja porque tienen toda la intención de destruirme, pero vamos a confiar”, afirmó Pérez Molina en sus declaraciones a la radio local.

El otro factor no menos importante en toda esta ecuación fue el pueblo guatemalteco, que desde abril comenzó, de forma pacífica, a pedir en las calles que se llegara hasta las últimas consecuencias.

“La renuncia permite rescatar el honor de la ciudadanía”, declaró a periodistas la dirigente indígena y premio Nobel de Paz de 1992 Rigoberta Menchú, quien añadió que “es bueno que la ciudadanía continúe con coraje y madurez estos movimientos sociales”. “Es algo que esperábamos aunque no fue tan fácil”, dijo, por su parte, el estudiante Diego Álvarez, quien, como miles de sus compatriotas, celebraron en la plaza de la Constitución, de Ciudad de Guatemala, tras el anuncio de la renuncia a la presidencia del otrora líder del Partido Patriota.

El día en Guatemala fue tenso. A la, por muchos, esperada noticia le siguió la asistencia de Pérez Molina a la audiencia donde se le imputan los delitos de asociación ilícita, caso especial de defraudación tributaria y cohecho pasivo. “Renuncio para mantener la institucionalidad del país”, dijo el dirigente a su entrada a la Torre de Tribunales de la capital guatemalteca.

Luego se dio la sesión del Congreso en la que se aceptó la decisión del exmandatario y se nombró como presidente al hasta este jueves vicepresidente, Alejandro Maldonado.

Tras la audiencia en tribunales, el juez Miguel Ángel Gálvez ordenó ayer mismo la prisión provisional del exmandatario. “Esta es únicamente prisión provisional y no preventiva”, aclaró Gálvez, y ordenó su traslado a una cárcel en el Cuartel Militar Matamoros, en la capital.

Reacciones

El Sistema de las Naciones Unidas en Guatemala afirmó que la “crisis política” del país, que tiene como nuevo presidente a Alejandro Maldonado tras la renuncia de Otto Pérez Molina por un caso de corrupción, debe ser vista “como una oportunidad de cambios serios y profundos”.

El organismo mundial indicó en una declaración pública que “observa con atención” los acontecimientos políticos registrados en Guatemala e instó a que las decisiones de los próximos días tomen “muy en cuenta la voz ciudadana”.
El mismo secretario general, Ban Ki-moon, formuló ayer desde China un llamado a los guatemaltecos a que fortalezcan “las instituciones y el Estado de derecho en el país”.

Ban manifestó que recibía “con beneplácito los esfuerzos constructivos” de los ciudadanos de Guatemala “para participar y contribuir al sistema político de su país”, dijo un portavoz en una escueta nota oficial.

Por su parte, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro, felicitó a Guatemala por haber logrado salir de su reciente crisis “por la vía institucional” y expresó sus mejores deseos al nuevo presidente del país.

“Aprecio profundamente el ejemplo brindado por el pueblo e instancias del Estado de Guatemala al haber logrado una solución de la reciente crisis por la vía institucional, sin violencia y en observancia del debido proceso”, sostuvo Almagro en un comunicado desde Washington.

El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, destacó el “comportamiento democrático ejemplar” de los guatemaltecos en esta crisis y opinó que todas las fuerzas políticas y sociales de ese país deberían aunar esfuerzos para fortalecer la institucionalidad democrática y hacer que “brille la verdad”. De otro lado, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, aseguró que EE. UU. continúa apoyando a “las instituciones democráticas de Guatemala” y respeta la decisión de Pérez Molina.

Algunos dimitentes

1. Collor de Melo

Fernando Collor de Mello renunció a la presidencia brasileña en septiembre de 1992, unas horas antes de que el Congreso de su país se reuniera para una sesión en que lo iban a despojar de su investidura.

2. Fujimori

El popular presidente peruano de origen japonés Alberto Fujimori renunció desde Japón cuando viajó a una cumbre de la Apec en el 2000, pero el Congreso lo destituyó por ‘incapacidad mora

3. De la Rúa

Fernando de la Rúa se apartó de la presidencia de Argentina el 21 de diciembre del 2001, en medio de un violento estallido social por la retención de ahorros bancarios conocida como ‘Corralito’.

4. Sánchez

El 17 de octubre del 2003, Gonzalo Sánchez de Lozada renunció a la presidencia boliviana y el mismo día viajó hacia Estados Unidos. El gobierno de Evo Morales pidió su extradición, pero esta fue negada.

REDACCIÓN INTERNACIONAL*
Con Efe y AFP

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