Editorial: Robo de celulares: falta foco

Editorial: Robo de celulares: falta foco

Aunque bien intencionada, la nueva iniciativa del Gobierno contra este flagelo se queda corta.

02 de septiembre 2015 , 08:00 p. m.

El del hurto de celulares tiene todos los ingredientes para convertirse en un problema crónico de seguridad urbana. Este gobierno, consciente de ello, ha intentado por distintas vías atacar el mal. Ahora es la Presidencia misma la que ha decidido liderar un nuevo esfuerzo, que reúne las tareas y roles de distintas entidades y empresas del sector, con la idea de concentrarse con mayor eficiencia en las tareas más urgentes.

En primer lugar, se incentivará el reporte de móviles hurtados, pues hoy apenas el dos por ciento de los casos son denunciados, dadas las trabas y demoras del proceso. La promesa oficial es que se reduzca a un sencillo trámite de diez minutos. Amanecerá y veremos.

El segundo gran cambio apunta al registro efectivo y eficiente de todos los celulares que existen en el país. Los legalmente importados y vendidos, en la base de datos positiva; y los reportados como hurtados, robados y aun aquellos que no tengan un reporte de sus dueños, en la negativa, lo que impedirá que sean usados en alguna red de los operadores locales.

Y acá comienzan los peros. Se calcula en 105 millones la cantidad de aparatos que hay en el país. De ellos, los operadores móviles han logrado identificar unos 72 millones, ya incluidos en alguna de las dos bases, lo cual les ha costado a estas empresas, en conjunto, unos 25.000 millones de pesos en las adecuaciones tecnológicas para contar con ellas.

El cálculo oficial indica que serían entre seis y siete millones los celulares, activos y en uso, que deberían ser bloqueados de tajo ante la ausencia de un registro de sus dueños. Esto implicaría dejar incomunicadas a personas que por una u otra razón no atendieron el llamado. El escándalo mediático e incluso legal que, valga la aclaración, recaerá sobre los privados será de dimensiones astronómicas.

Hay que advertir también que en la nueva hoja de ruta no se incluye a varios eslabones de la cadena del delito. Colombia, sin una sola planta de fabricación de celulares, exporta móviles. En este comercio de equipos y sus partes que salen del país se cuela una amplia cantidad de terminales hurtados. La Policía afirma que siete de cada diez de los obtenidos por esta vía terminan activos y funcionando fuera del país. Es claro que la Dian y la Policía aduanera no pasan el examen. Y hay que hacer hincapié en que tampoco han servido los acuerdos transnacionales para evitar que los Imei (número único de identificación) de los teléfonos robados sean recibidos por redes foráneas.

¿Qué más se puede hacer? Una posibilidad que no puede descartarse es la implementación de la tecnología denominada kill switch, ya disponible en algunos países y que permite que el propietario deje inservible el aparato a distancia. Aún falta probar su efectividad técnica y logística para los operadores.

También hay que reiterar que es hora de castigar con total severidad a quien sea descubierto portando un móvil robado, tal y como hoy ocurre con los vehículos. Y recordar que quien compra unidades o partes de dudoso origen está haciendo un aporte para que el círculo vicioso continúe.

Se trata –para que este esfuerzo, como todos queremos, surta los efectos positivos esperados– de que todos los eslabones sientan la presión de la autoridad.

editorial@eltiempo.com

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