Crisis fronteriza no debería tocar proceso de paz

Crisis fronteriza no debería tocar proceso de paz

Maduro no se ha referido a la participación de Venezuela como acompañante en las negociaciones.

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01 de septiembre 2015 , 10:49 p. m.

Si bien la actual tensión entre Colombia y Venezuela puede provocar malestares en el proceso de paz de La Habana, porque el vecino país es uno de los acompañantes –el otro es Chile–, no hay razones para pensar que el diferendo binacional afecte las negociaciones con las Farc.

En el 2012 el presidente Hugo Chávez fue clave para el inicio de los diálogos con esta guerrilla, pero a estas alturas Venezuela no es decisiva para el proceso de paz.

Es más determinante Cuba, país anfitrión y garante –junto con Noruega–, y que hoy galopa decidido hacia el pleno restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos.

Precisamente, los esfuerzos de la isla por el proceso de paz y su renovada relación con EE. UU. se convierten en una presión para que las Farc se mantengan firmes en la búsqueda de un acuerdo para finalizar el conflicto armado.
Una actuación distinta sería hasta desobligante con el país que las ha tenido como huéspedes durante tres años y medio.

La toma de partido de esta guerrilla por el presidente Nicolás Maduro –la semana anterior–, en medio de la crisis humanitaria que este ha provocado en la frontera con Colombia con las deportaciones indiscriminadas, es más una actuación política de las Farc frente a un gobierno con el que desde hace años mantienen una relación estratégica.
De hecho, el escenario adverso

que tiene hoy Maduro en Venezuela es otra presión para la guerrilla, y un elemento a favor del cierre del conflicto.
Según una encuesta de la firma Datanálisis, divulgada en agosto, el 57 por ciento de los electores venezolanos que acudirían a las urnas el 6 de diciembre para renovar la Asamblea Nacional votarían por candidatos opositores. El 26 por ciento lo haría por los del PSUV (partido de Maduro) y 16 de cada 100 por independientes.

De confirmarse estos pronósticos, que comparten la mayoría de las encuestas, la Asamblea, congreso unicameral en el que hoy el PSUV es la fuerza mayoritaria, quedaría bajo control de la oposición.

Esto, para las Farc, no es una buena noticia. Una transición política en Venezuela a partir de un resultado malo para el chavismo en las elecciones legislativas replantearía los nexos de esta guerrilla con el vecino país.

Finalmente, a pesar de la beligerancia de los últimos días, Maduro no se ha referido, ni para bien ni para mal, a la participación de Venezuela como acompañante del proceso de paz. Obedecería a que esto no le sirve para hacer política interna, como sí le sirven los problemas fronterizos.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGmezG

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