Si usted lava su carro en vías públicas o no recicla, debe ser multado

Si usted lava su carro en vías públicas o no recicla, debe ser multado

Averigüe en la calculadora interactiva cuánto dinero debe pagar si es infractor ambiental en Bogotá.

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01 de septiembre 2015 , 10:36 p. m.

Sanitarios, restos de pared, lavaplatos, colchones y el vuelo de gallinazos dan los buenos días a Sandra Patricia González, una bióloga que vive en la localidad de Suba, ubicada en el noroccidente de Bogotá. Hace tres meses veía “montañas de escombros” y se quejó ante la Secretaría de Ambiente. Sus reclamos lograron que hoy la empresa de aseo Lime retire los desechos con frecuencia y hasta en seis camiones.

Cuenta que aún algunas personas llegan en volquetas, bicicletas y carros particulares para depositar escombros. La escena ocurre en “la futura prolongación de la avenida Suba, entre la carrera 145 y la calle 145”, en el sector residencial Parque Fontanar del Río. “La gente desconoce qué se debe hacer con los escombros, tampoco sabe que hay una multa. Además, no se presta un servicio eficiente para su recolección”, dice.

Silvio Ruiz, coordinador de la Asociación de Recicladores de Bogotá -que alcanza unos 5.000 miembros-, cree que esas “montañas de escombros” surgen por la falta de “cultura de ciudad”. “No importa si es una persona de estrato seis o uno, si tiene la posibilidad de hacer una remodelación, piensa en los materiales, cuenta en el presupuesto a la persona que le hará la obra, y hasta ahí llega su responsabilidad como habitante. Hay personas que esperan hasta las dos o las tres de la madrugada para sacar escombros al poste de la esquina o a un parque”.

“La ciudadanía no es consciente de que los residuos de construcción y de demolición requieren un servicio especial por el que deben pagar. La gente entrega los escombros a los antiguos carreteros o a las personas que manejan los vehículos que se dieron en el programa de sustitución y esas personas no los llevan a sitios autorizados”, afirma, por su parte, Luisa Pérez, coordinadora del Grupo de Control Ambiental de la Secretaría de Ambiente.

Explica que los usuarios deben hacer la solicitud al operador de aseo de la localidad donde residen, dicho operador hace una visita de inspección y a partir de ese momento cuenta con 15 días para recoger la basura. (El servicio se paga en la factura de aseo).

Pérez recuerda que los escombros solo deben llegar a los sitios de disposición final Cemex La Fiscala, Cantarrana y Holcim; la basura orgánica, al relleno sanitario Doña Juana, y residuos como el plástico y el vidrio, a los sitios de reciclaje y a las llamadas plantas de transformación. En el 2014, los bogotanos botaron en Doña Juana 1’797.331 toneladas de residuos, entre los que hay ventanas, sanitarios, puertas, tejas y sofás.

Mezclar los residuos aprovechables y los que no lo son, así como sacar la basura en horarios no autorizados son algunas de las conductas inadecuadas de los ciudadanos, según la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp). Para evitar esos comportamientos, el 27 de agosto del 2014 se expidió un decreto que reglamentó el comparendo ambiental en la capital. Hasta el pasado 10 de junio se impusieron 1.370 comparendos de este tipo, precisa la funcionaria.

El comparendo ambiental está creado como un cambio cultural hacia la ciudadanía. Solo se impone si, tras una orden verbal de la Policía, la persona vuelve a infringir”, apunta Pérez, quien aclara que en algunos casos la medida es inmediata: “Si hay escombros en el espacio público, si la mascota murió y se entrega en la basura de los residuos domésticos, si se queman los desechos… ya no vale la advertencia, el daño al medioambiente está hecho”.

Pero si las personas arrojan sus residuos o sus escombros a humedales, páramos, fuentes de agua o bosques, o los queman sin los controles autorizados, cometen un delito ambiental por contaminar el medioambiente, argumenta. Según el Grupo de Protección Ambiental y Ecológica de la Policía Metropolitana de Bogotá, en el 2014 se registraron 114 capturas por delitos ambientales en la ciudad, y este año -hasta el pasado 8 de mayo-, 87. “Se incurre en prisión con una pena mínima de cuatro años y una máxima de diez”, detalla el brigadier general William René Salamanca, director del Grupo.

Quien reincide, explica Pérez, debe realizar actividades de servicio social y pagar el 100 % de la multa, ya que el pago del 50 % de la sanción solo se permite ante la primera infracción y si la persona asiste a un curso de sensibilización. Todos los sancionados ya están notificados, pues el comparendo se impone personalmente, anota y agrega que quienes quieran interponer una denuncia deben acercarse a la inspección de Policía de su localidad.

Conozca en nuestra herramienta interactiva qué tanto sabe manejar sus desechos y, según su conducta, las multas a las que se somete:

Vea otras ocho infracciones ambientales y las sanciones económicas que representan:

1) Depositar residuos en recipientes no autorizados: $ 102.666.
2) Extraer, sin autorización alguna, el contenido de los recipientes dispuestos para la basura: $ 102.666.
3) Romper o quemar los recipientes dispuestos para la basura: $ 102.666.
4) Dificultar el barrido y la recolección de los residuos o los escombros: $ 102.666.
5) Arrojar sus residuos o sus escombros en sitios abiertos al público, como teatros o parques: $ 205.333.
6) Mantener desordenados o sucios los sitios donde se clasifican los residuos: $ 308.000.
7) Arrojar basuras desde un vehículo automotor o de tracción humana o animal: $ 616.000.
8) Disponer desechos industriales sin las medidas de seguridad necesarias o en sitios no autorizados: $ 643.000.

* Secretaría de Ambiente de Bogotá aclara que quienes tienen cadáveres de animales, deben llamar a las líneas de teléfono 110 o 123, para que uno de los operadores de aseo de la ciudad recoja esos cuerpos, máximo, en las próximas cinco horas, y mientras que estos no superen los 32 kilos de peso. Por su parte, precisa que Ecocapital -empresa encargada de los residuos peligrosos de riesgo biológico- recoge los cadáveres que se encuentran en las veterinarias y en las funerarias de animales.

MARÍA DEL PILAR CAMARGO CRUZ
Redacción EL TIEMPO
pilcam@eltiempo.com
En Twitter: @PilarCCruz

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