Así es la fiscal que puso a temblar al presidente de Guatemala

Así es la fiscal que puso a temblar al presidente de Guatemala

Thelma Aldana acusó formalmente al mandatario de ese país de estar envuelto en lío de corrupción.

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28 de agosto 2015 , 07:50 p. m.

Cuando en 1982 la joven estudiante de derecho Thelma Esperanza Aldana, de 27 años, entró a trabajar como ayudante para hacer los mandados en un juzgado de familia de Quetzaltenango (suroccidente de Guatemala), el implacable mayor Otto Pérez Molina, de 32 años, ganaba fama como un feroz jefe militar que combatía a las guerrillas comunistas en el Triángulo Ixil, en un sector de Quiché, en el centrooccidente del país.

La guerra que había estallado en 1960 se prolongaba y Guatemala sufría una de las épocas de mayores atrocidades contra los derechos humanos con una de las más brutales dictaduras castrenses, iniciada en 1954 por un régimen de generales y coroneles.

Ese mismo año, Aldana –conocida entre sus colaboradores y allegados como ‘La Licenciada’– se graduaba en Ciencias Jurídicas y Sociales como abogada y notaria en la universidad estatal San Carlos de Guatemala e iniciaba una lenta pero sostenida carrera judicial con estudios superiores, dentro y fuera del país.

En esa misma época, Pérez Molina –identificado por sus jefes y subalternos con el seudónimo de guerra de ‘mayor Tito Arias’– era notorio en las tenebrosas filas del Ejército de Guatemala. Su nombre quedaba marcado en las bitácoras castrenses solo por su presencia en zonas en las que las Fuerzas Armadas se hundieron en un profundo desprestigio, nacional e internacional, por sus prácticas de tortura y genocidio.

Hoy ‘La Licenciada’ es la fiscal general de Guatemala que puso contra las cuerdas al temido ‘mayor Tito Arias’, ahora presidente del país centroamericano.

Aldana acusó –junto con la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), dirigida por el abogado colombiano Iván Velásquez y creada por la ONU– el pasado 21 de agosto a Pérez Molina de dirigir una estructura criminal. En ella se habría ejecutado una millonaria defraudación en las aduanas guatemaltecas, en una red de tráfico de influencias, favores y privilegios que negoció la evasión del pago de impuestos a cambio de cuantiosos sobornos.

“Con mucha pena, preocupación, con nostalgia, decepción, veo que (el Presidente) está involucrado en el caso de La Línea”, aseguró Aldana.

Cuando fue nombrada como jefe del Ministerio Público, en mayo del 2014, la mujer fue criticada, pues desde varios sectores se consideraba que era la candidata oficialista.

El mismo Pérez Molina defendió su elección al afirmar que la balanza se había inclinado a favor de Aldana, porque tenía “más de 25 años de experiencia en la administración de la justicia”, según informó Prensa Libre en su página web,

Y es que la trayectoria de Aldana avanzó notoriamente. Pasó de ser ayudante a notificadora. Luego se convirtió en oficial, secretaria de salas judiciales y magistrada, hasta ocupar el cargo de presidenta de la Corte Suprema de Justicia en octubre del 2011, posición en la que permaneció un año, y se mantuvo como magistrada hasta asumir la jefatura del Ministerio Público.

“Mi generación sufrió la corrupción, la impunidad y fuimos obligados a callar… y no queremos eso para ustedes”, señaló la fiscal recientemente al recibir un reconocimiento de la Coordinadora Estudiantil Universitaria de Guatemala (Ceug) por su labor en el Ministerio Público, informó El Periódico.

La acusación por corrupción contra Pérez Molina ha llevado a multitudinarias protestas en Guatemala. Desde diversos sectores, se le ha pedido al mandatario que renuncie, pero este rechazó los cargos y se negó públicamente a dimitir.

La fiscal y el mandatario nunca se encontraron en sus trincheras judiciales y militares en aquel 1982, señalado como uno de los periodos de mayor represión en los 32 años de conflicto.

Cuando los militares aceptaron replegarse a sus cuarteles en 1986, marcando el inicio de la democracia en Guatemala, Aldana seguía consolidándose en un sistema judicial caracterizado por la impunidad.

Militares y políticos, corruptos siempre, eludían enfrentar a la justicia por su responsabilidad en las violaciones de los derechos humanos o el manejo ilícito de los negocios públicos para el enriquecimiento privado. Pero ‘La Licenciada’, nacida en un pequeño poblado de Zacapa (oriente), cambió la historia. Y Pérez Molina lo sabe.

JOSÉ MELÉNDEZ
Para EL TIEMPO
San José

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