Así se realizó el increíble saqueo a todo un barrio en Bosa

Así se realizó el increíble saqueo a todo un barrio en Bosa

Habitantes del sector de La Paz temen que la horda regrese. Hablan de casi 200 saqueadores armados.

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27 de agosto 2015 , 08:39 p.m.

La sensación que tienen los vecinos del barrio La Paz, en Bosa (suroccidente), es como si un tsunami hubiera pasado por sus calles. Entre la tarde del miércoles y la madrugada de este jueves, unos 200 vándalos saquearon casas desocupadas y otras en las que habitan familias.

“Llegó una turba hacia las 4:30 de la tarde a bajar puertas y ventanas de las casas”, contó Roberto Bustamante, presidente de la Junta de Acción Comunal. Los delincuentes arribaron armados con palancas, mazos, cuchillos y hasta armas de fuego.

Semejante cantidad de personas se repartió por cuatro manzanas. Entre siete y diez hombres y mujeres violaban las puertas, y a partir de ahí arremetían contra ventanas, baños y toda suerte de objetos de valor. En bicicletas, carretas y hasta camionetas se llevaron lo que vieron a su paso.

La mayoría de las viviendas desvalijadas son propiedad del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y no contaban con ocupantes. Estas serán demolidas para extender la avenida Ciudad de Cali, a la altura de la calle 66 sur con carrera 85.

Los sobrevivientes de la horda responsabilizan a la entidad distrital por lo ocurrido. “Hay predios desocupados desde hace más de tres meses y no han venido a demoler. El compromiso que se adquirió en una mesa de trabajo con el Concejo y el propio director (del IDU), William Camargo, fue que compraban las cuadras enteras y demolían. No han cumplido y solo han demolido una docena de casas”, dijo Bustamante.

Frente a los señalamientos, el IDU indicó: “21 predios han sido demolidos en su totalidad y 54 han sido entregados al contratista para realizar la demolición. La demolición –de predios restantes– se tenía prevista para la semana en curso (lunes 24 a viernes 28)”. Este jueves, al caer la tarde, ninguna máquina había aparecido para acabar de tumbar lo que parece una zona bombardeada.

La cara más dramática de lo acontecido es de Rosalbina Herrera, una mujer de 74 años que desde 1996 se esforzó por comprar un lote y edificar su hogar.

En el 2012 lo terminó de construir con materiales prefabricados. Este jueves, entre el llanto y la depresión, veía cómo su esfuerzo fue robado y sepultado por los hampones. Su hijo, César Bustamante, estuvo a punto de ser linchado cuando trató de impedir que se alzaran con la casa de su madre. Él habita enseguida. “Salí y les dije que esa era la casa de mi mamá, que estaba trabajando, pero me dijeron que no fuera sapo y que me iban a dar ‘pipeta’”, reconstruyó el hombre.

Rosalbina Herrera vio desaparecer en doce horas la vivienda que empezó a construir desde 1996. Se le llevaron todas las pertenencias.

El saqueo de esta casa empezó a las 6 p. m. y hoy se ve como si una granada hubiera explotado adentro. No quedaron ni el techo ni los baños, ni puertas ni camas, ni nevera ni televisor. “No dejaron ni una cuchara”. Solo se ven ‘chiros’ sucios, un par de muebles rotos y fragmentos de pared.

Lo más insólito e indignante, se lamentaron los pobladores –que hablan por cantidad, como si nunca los hubieran escuchado–, es que la Policía llegó con dos agentes a dar una vuelta al caer la tarde. Pero ante la cantidad de ladrones, nada pudieron hacer. En la noche, dos patrullas se parquearon frente a la casa de César, como para evitar que sucedieran más que robos.

“Ya iban a empezar a tumbar la mía. Si no es porque los vecinos me apoyan, también me dejan sin nada”, agrega el hombre padre de cinco hijos.

A pocos metros de allí, Libardo Yepes y su esposa, María Salamanca, viven con cuatro nietos. Estos ancianos recibieron una pedrada en un ventanal y no vieron más alternativa que salir con los niños, incluida una bebé de año y medio de edad, a la puerta. “Al vernos con los niños no se metieron. Pero varios me dijeron que me iban a ‘picar’ por metido”, contó Libardo.

Rocío Salamanca vive en la calle posterior. Junto a su esposo y su hijo de 9 años, soportó el miedo a que la dejaran sin nada.

“Trataron de levantar las tejas, pero mi esposo salió y les dijo que aquí vivíamos. Al fin los convenció. Pero fue horrible porque entre ellos también se peleaban, a medianoche unos se agarraron a cuchillo porque se estaban robando entre ellos”, relató la mujer, quien puntualiza que cualquier daño que les pase a su familia y a sus vecinos “es toda responsabilidad del IDU”.

La maratón de saqueo se extendió hasta las 3:30 p. m., precisa la vecindad, la misma que teme que en cualquier momento la turba regrese por lo poco que quedó.

El problema, coincide la mayoría, es que a muchos les han pagado solo una parte de sus predios y si se gastan eso en arriendo, después se quedan sin con qué comprar casa en otro lugar.

En consejo extraordinario de seguridad, la Policía y la alcaldía local acordaron la instalación de un CAI móvil. Pero este jueves, solo se mantuvieron cinco agentes vigilantes. Las primeras hipótesis apuntan a que los ladrones llegaron de los barrios Patio Bonito y El Amparo.

Por eso, los vecinos dicen que se sienten desprotegidos y con miedo a que otra tormenta de ladrones vuelva a azotarlos.

FELIPE MOTOA FRANCO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter @felipemotoa

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