La perla del Sinú

La perla del Sinú

Montería es distinta a la luz de mis ojos. Una ciudad que impacta positivamente.

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27 de agosto 2015 , 06:15 p.m.

Cuando Jorge Alí Triana, en el restaurante El Patio, en La Macarena de Bogotá, me dijo a boca de jarro “Tengo un papel para ti”, probé la misma emoción de mi primera vez. Triana es magíster de arte escénicas y visuales de la Universidad de Praga, y trabajar con él era un sueño hecho realidad. Ya habíamos actuado juntos en una delirante película, Bienvenido Welcome, del mexicano Gabriel Retes, y para mí él ha sido de los contados directores que interpretaron la esencia garciamarquiana, con su espléndida película Tiempo de morir y las producciones teatrales Eréndira y Crónica de una muerte anunciada.

Así que comenzó nuestra aventura en la tierra del porro. Luz de mis ojos es una producción de Dramax, para RCN, que se desarrolla en el Sinú y su eje dramático es el mismo porro. Cuando llegamos a Montería, el primer impacto fue la condición perfecta de su malla vial. Viniendo de la desastrosa de Bogotá y de la inexistente de Cartagena, me pareció haber hecho un salto cuántico en una ciudad de ficción: dobles calzadas, ciclorrutas, ni un hueco y, no obstante la cantidad de mototaxis, una movilidad fluida que nos soñamos en la capital.

Y el parque lineal de la ronda del Sinú, que es un espectáculo; un hotel GHL, de calidad internacional; centros comerciales y, en general, una atmósfera de crecimiento y una percepción de seguridad. Fundada hace 238 años, esta ciudad intermedia se ha convertido en un ejemplo nacional de sentido de pertenencia, de emprendimiento y desarrollo.

Pero cómo lo hicieron, le pregunto a Aisar Farah, experto en navegación fluvial y en la recuperación del río: “Los últimos gobernantes pusieron su empeño en cambiar la estructura de la ciudad y realizar obras siempre más grandes, que han aportado a su desarrollo urbanístico: hoy tiene un puente que une las dos riberas, un nuevo muelle turístico, nuevo estadio de fútbol, uno de béisbol y un centro renovado con andenes para caminar.

Siempre, cuando escribo mis primeras sensaciones sobre una ciudad que me impacta positivamente, son los mismos ciudadanos quienes me critican y me llenan de datos negativos. Me pasó en La Habana, en Santiago de Chile, y Montería no podía ser la excepción. Un monteriano raizal afirmó que esto era ‘zona roja’ y que los paramilitares, con diferentes nombres, siguen haciendo de las suyas. Pero Montería es distinta, a la luz de mis ojos.

Salvo Basile

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