Así construyen retratos hablados de delincuentes

Así construyen retratos hablados de delincuentes

En Medellín hacen unos 200 dibujos al año para dar con el paradero de criminales.

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26 de agosto 2015 , 07:58 p.m.

El experto dibuja el rostro del asesino de abajo hacia arriba, se basa en la descripción que le da una testigo, María*, quien vio de frente al hombre que sin dudar le disparó a un joven en la cabeza.

Ella tiene en su mente la vaga recordación de esa cara. Está sentada en frente del intendente Diego Ramírez, morfólogo facial forense del Laboratorio de Policía Científica y Criminalística de la Dijín de Medellín.

El dibujante lleva 16 años retratando criminales, traduce el recuerdo de María a un papel, escarba en su memoria para que regrese en el tiempo. La mujer responde al interrogatorio sin titubear:
–¿Cómo era el mentón de ese hombre? ¿Grande, mediano o pequeño?– Pregunta Ramírez.
–Mediano–, dice María.
–¿Cómo era la boca: grande, mediana o…?
–Mediana–, interrumpe la mujer.
–¿Y los labios?
–Gruesos.

Parecen respuestas generales, poco precisas, pero Ramírez es paciente, borra y dibuja de nuevo sobre una plantilla con trazos que dividen la silueta de una cabeza humana.

El retratista trabaja sobre una plantilla con trazos que dividen la silueta de una cabeza humana. Así ubica las partes del rostro.

Así ubica el mentón, los labios, los ojos y las orejas, que son las más difícil de retratar porque casi nunca son recordadas por los testigos.

El morfólogo lleva lentamente a esos testigos, los ayuda a recordar cicatrices, tatuajes, lunares, cualquier indicio que haga único al presunto delincuente.

Ramírez asegura que si pregunta cómo era el criminal, así, tan general, la persona se bloquea. La clave está en pedir una descripción numerada, paso a paso, facción por facción.

Nosotros trabajamos la memoria por partes. Primero hablamos sobre la estatura, la contextura, la edad y el color de piel del delincuente. Luego nos enfocamos en el rostro”, dice el morfólogo y agrega que solo un técnico en retrato hablado o un artista forense puede elaborar una cara con una descripción.

Después de la narración, el retratista enseña el dibujo a su colaboradora y hace correcciones.

“No, los ojos son más grandes”, dice María. Solo cuando el testigo identifica al delincuente, el experto empieza a sombrear con carboncillo para darle volumen al rostro.

La técnica de dibujo es preferida por la Fiscalía, jueces y peritos.

La construcción de un retrato dura cuatro horas y en ocasiones hasta una semana, cuando el declarante necesita tiempo para recordar con nitidez.

“Si el dibujo está terminado, y el testigo no lo reconoce, se debe repetir el trabajo”, añade.

Los forenses tienen la intuición de la experiencia, reconocen cuando una persona dice la verdad o les miente durante la descripción. Además, identifican rápidamente si quien vio el hecho es adecuado para la diligencia.

Juan Carlos Hernández, coordinador de Morfología del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y experto en retratos hablados hace 17 años, explica que antes de realizar un dibujo, hay una pregunta clave para el declarante: Si usted vuelve a ver al criminal ¿lo reconocería?, ¿así esté vestido diferente?

“Si inmediatamente dice que sí, es capaz de describir”, asegura el morfólogo.

Hay testigos más claves que otros, dice el coordinador. Por ejemplo una víctima de ‘raponazo’ o ‘fleteo’, que son robos en segundos, no está en condiciones de hacer una descripción porque en el momento del delito es posible que haya puesto más atención en el arma que en la cara del asaltante.

En cambio, los afectados por estafa o secuestro tuvieron más contacto con el delincuente, incluso cruzaron palabras, lo que les permite una mejor recordación.

Las víctimas de violencia sexual, por lo general, también ven la cara de sus agresores. Sin embargo, asegura Hernández, la entrevista no se puede hacer inmediatamente. “Después de una violación, se entra en una etapa de querer borrar todo de la memoria, no se quiere recordar al victimario”, explica el experto del CTI.

Si se trata de un homicidio, y el que describe es un familiar, los retratistas prefieren que antes haga el duelo.

La efectividad

El dibujo también se puede hacer de forma digital, pero Diego Ramírez asegura que para fiscalías, juzgados e investigadores– las autoridades que utilizan esa herramienta– es mejor que la ilustración sea a lápiz porque es una técnica más precisa.

El retrato hablado es una ayuda para los investigadores, pero no una prueba, coinciden ambos forenses. Aunque es una herramienta útil para buscar al criminal, a veces no es suficiente para encontrarlo, es necesario profundizar las investigaciones, recorrer la zona donde se cometió el delito para ver si alguien lo reconoce y dar con su paradero y así lograr la captura.

En Medellín se realizan unos 200 retratos hablados al año. El 95 por ciento de los delincuentes buscados por medio del dibujo son hombres. Las autoridades calculan que el método tiene una efectividad de un 60 por ciento.

El delincuente que María describió se capturó en Rionegro (oriente de Antioquia), el mismo municipio donde cometió el crimen. Su memoria fue tan certera, que la defensa del victimario alegaba que el dibujo, retocado con tecnología digital, era una fotografía.

*Nombre cambiado

DEICY JOHANA PAREJA M.
deipar@eltiempo.com - @Johapareja
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN

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