Una mirada generacional con la obra 'Proyecto 85' en São Paulo

Una mirada generacional con la obra 'Proyecto 85' en São Paulo

Se estrenó esta puesta en escena en la que participó el grupo colombiano La Maldita Vanidad.

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26 de agosto 2015 , 04:23 p. m.

Recientemente se estrenó en São Paulo (Brasil) la obra de teatro Proyecto 85, hecha por [PH2]Estado de Teatro, de Brasil; La Maldita Vanidad, de Colombia, y Lagartijas Tiradas al Sol, de México. El número 85 coincide con que todos los artistas que intervienen en su creación nacieron a mediados de los años 80.

La investigadora teatral brasileña Paola Lopes Zamariola, nacida en 1985, tuvo la idea del proyecto y se convirtió en su gestora. La idea le surgió cuando estaba haciendo la investigación para su tesis de maestría sobre lo real vinculado a las prácticas artísticas interdisciplinarias en América Latina, pesquisa que la llevó a hacer un viaje por diferentes ciudades, conociendo el trabajo de artistas consagrados como el argentino Emilio García Wehbi, el peruano Carlos Cueva y los colombianos Rolf y Heidi Abderhalden.

Durante ese viaje le aparecieron preguntas: Si esos grandes maestros ya tenían unas estéticas muy elaboradas y contaban con el reconocimiento internacional por su riqueza poética y conceptual, ¿qué pasaba con los artistas de su generación?, los directores y dramaturgos latinoamericanos nacidos a mediados de los años 80. ¿Cómo estaban haciendo su trabajo? De hecho, ella misma procedía de [PH2], constituido por artistas que buscan nuevas formas dramatúrgicas y plásticas para hablar sobre la realidad. La otra pregunta es ¿qué estaba sucediendo en 1985 que marcase las vidas de quienes estaban naciendo en ese año?

La primera pregunta la hizo llegar a La Maldita Vanidad y Las Lagartijas Tiradas al Sol. La primera, que ella había visto en el año 2012 en el Festival Mirada de Santos (Brasil), tiene un teatro cercano al naturalismo. La segunda, que había visto en Buenos Aires en el año 2013, con un teatro documental en el que el video es fundamental. Dos formas muy diferentes de interpretar la realidad que podrían juntarse con una tercera forma muy cercana a las artes plásticas, la de [PH2], para hacer un ensamble en el que se partiera de la segunda pregunta.

Para esa pregunta, los artistas encontraron que Brasil estaba haciendo la transición de la dictadura a la democracia, en Colombia ocurrieron la toma del Palacio de Justicia y la avalancha que sepultó a Armero, y en México sucedió el terremoto que devastó al Distrito Federal.

Pero más allá de esas circunstancias algo que hermanaba a los tres países y a toda Latinoamérica era la deuda que creció en esa época bajo la promesa de un desarrollo que nunca llegó y que prácticamente dejó hipotecadas a las próximas generaciones de por vida. Ahí apareció como inspiradora la figura de Willy Loman, el protagonista de La muerte de un viajante, de Arthur Miller, quien, acosado por las deudas, se suicida para que sus hijos puedan cobrar el dinero del seguro de vida.

Fue la génesis de la dramaturgia que construyeron Luis Pimentel (Brasil), Jorge Hugo Marín (Colombia) y Gabino Rodríguez (México), para la puesta que dirigió Rodrigo Batista (Brasil). En ella, Loman es reemplazado por Helena, un personaje ya característico de las telenovelas brasileñas, según nos cuenta Luis Pimentel. Helena en el imaginario brasileño es la mujer ejecutiva que triunfa, pero en la obra es la que fracasa agobiada por la deuda y termina suicidándose.

El resultado es un ensamble en el que se integran video, teatro situacional con actuaciones que van del naturalismo al expresionismo y teatro documental, que busca interpretar las frustraciones y desencantos que esta generación treintañera ha tenido que vivir frente a una deuda de la que no son culpables y que parece infinita.

Está listo el North Sea Jazz Festival de Curaçao

En Curaçao se dieron cuenta del potencial que tienen como escenario para conciertos internacionales a donde pueden llegar los melómanos no solo del Caribe sino de todo el continente, y por eso alberga la versión caribeña del North Sea Jazz Festival, que se realizará allí entre el 3 y el 5 de septiembre.

Por su cercanía con Colombia, resulta una opción interesante para ver a artistas que no han venido al país, por lo que las aerolíneas que viajan desde acá a la isla ampliaron su oferta para esos días.

Entre los artistas que están en la programación se cuentan: Cassandra Wilson, Lionel Richie, Emeli Sandé, Gregory Porter, The Isley Brothers, Charles Bradley, Bettye Lavette, The Stanley Clarke Band, The Pointer Sisters, Randy Newman y Oscar D’Leon.

También hay un lado pop, para acercar a más públicos, con artistas como Juanes, John Legend, Usher, Enrique Iglesias y Wyclef Jean.

El festival se desarrolla frente al mar, en uno de los puertos de la ciudad de Willemstand en tres escenarios: Sam Cooke, Celia y Sir Duke.

Además, habrá un concierto previo el 2 de septiembre, de los Blind Boys of Alabama, para calentar motores.
El North Sea Jazz Festival comenzó en Holanda, pero se extendió a la isla, que es territorio autónomo de los Países Bajos. Por eso, ya se han realizado otras cinco versiones, desde 2010.

En esa exploración de los festivales musicales, Curaçao también alberga el BlueSeas, festival de blues al que llegan artistas de la talla de Buddy Guy.
Sobre vuelos, hospedajes, planes y más información, se pueden conocer más detalles en la página web www.curacaonorthseajazz.com/es/

Alberto Sanabria
Crítico de teatro

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