La comida del futuro ya está aquí

La comida del futuro ya está aquí

Los cambios sociales y un consumidor más exigente han determinado la nueva revolución alimentaria.

notitle
26 de agosto 2015 , 10:14 a.m.

Inserte la cápsula en la máquina, pulse un botón y espere 30 segundos. Abra la puerta y tendrá una tortilla de maíz lista para usar. El dispositivo capaz de hacerlo ya existe, se llama Flatev, se comercializa desde este año y es el desarrollo del economista mexicano Carlos Ruiz, el experto en robótica Jonas Müller y el ingeniero Louis Frachon.

Flatev

El dispositivo Flatev está en el mercado desde este año y hace tortillas en 30 segundos. Foto: Archivo particular


En una azotea del barrio de Brooklyn, en Nueva York, funciona la Eagle Street Rooftop Farm, una granja orgánica que cultiva vegetales y cría gallinas y abejas. También en Estados Unidos, BrightFarms construye y opera enormes invernaderos situados en las azoteas de supermercados y edificios comerciales, y permite a los negocios cercanos vender verduras recién recolectadas.

Flatev, la Eagle Street Rooftop Farm y BrightFarms son tres interesantes innovaciones de un sector que sorprende por la rapidez con la que busca respuestas a las exigencias de los nuevos consumidores, más conscientes y comprometidos con la sostenibilidad del medio ambiente, y prepara desde ya nuevos caminos para brindar alternativas de alimentación para los 9.600 millones de personas que poblarán el mundo en el 2050, según proyecciones de la ONU.

Cultivos en el desierto, enormes granjas piscícolas en mar abierto, superarroces que necesitan menos agua y tienen mayor resistencia a las plagas, plantaciones entre rascacielos (techos verdes), impresoras 3D para imprimir comida, huevos sin gallinas, queso sin leche o el vodka en polvo no son planes a futuro. Se trata de nuevas formas de negocio que ya están aquí y tienden a desplazar a los actores tradicionales del mercado, algunos de los cuales ya toman medidas para no quedarse atrás.

Food tech 2.0

La trascendencia del tema y las innovaciones propuestas por las nuevas empresas son tales que Facebook, Bill Gates y los fundadores de Twitter, Evan Williams y Biz Stone, ya aportan capital a algunos proyectos.

Por ejemplo, los tres últimos forman parte de los inversionistas de Beyond Meat, una compañía que promete salvar alrededor de 1.500 millones de aves al año y ha desarrollado unas tiras hechas de soya no modificada genéticamente y proteína de guisante que simulan a la perfección la carne de pollo, según el estudio The Food Revolution, publicado a finales del año pasado por la firma española Lantern, una consultora estratégica de innovación que analizó el movimiento de las startups (nuevas compañías) para hacer una proyección de lo que será la alimentación del futuro.

El estudio asegura que las ‘startups’ llegan para rediseñar el mapa alimentario y romper todo lo establecido en lo que ellos han llamado Food tech 2.0. Se trata de compañías compuestas por un nuevo grupo de profesionales que incluyen bioquímicos, genetistas, nutricionistas y data scientist, cuya meta es decodificar los alimentos y a partir de ahí diseñar otros nuevos.

Snack

Snacks de la compañía Six Foods, elaborados con harina de grillo. Foto: Archivo particular


Estos profesionales utilizan todas las herramientas a su alcance, desde Big Data (bases que contienen millones de millones de datos capaces de generar grandes cambios con la información que cruzan), hasta biotecnología. El objetivo es concebir productos como huevos vegetales, carnes de laboratorio y queso sin leche, por ejemplo.

“Las compañías debemos buscar nuevas formas y lugares de cultivo si queremos seguir consumiendo frutas y verduras frescas. Asimismo, la proteína animal será un bien escaso, lo que nos está llevando a buscar vías alternas en la fabricación y el consumo de estos alimentos y a desarrollar alternativas más sostenibles y eficientes de cría y desarrollo de estos animales”, dice el informe que habla de la aparición de nuevos ingredientes y alimentos desconocidos hasta ahora, que se convertirán en parte habitual de la dieta, como los insectos, las algas marinas, cereales como el teff (de origen etíope) y la quinua, y el superarroz verde (ya en desarrollo).

Pero el tema de la investigación gastronómica no se limita solo a los nuevos desarrollos. En el Crossmodal Research Laboratory de la Universidad de Oxford (Inglaterra), un grupo interdisciplinario, en el que está el cocinero colombo-francés Charles Michel, se centra en un campo de investigación relativamente nuevo.

“Junto a Charles Spence, profesor de neurociencia y psicólogo de la Universidad, queremos entender la percepción de los alimentos desde la neurociencia y ciencia sensorial. Algunos lo llaman ‘neurogastronomía’, pero el término que se está discutiendo en la ciencia es ‘gastrofísica’. Este campo tiene mucho potencial por explorar”, explica Michel.

“Lo que hacemos se puede aplicar a todas las áreas que tengan que ver con consumo de comida, desde la hecha en casa, hasta los restaurantes de alta cocina, pasando por el ‘corrientazo’ y la plaza de mercado. Nuestro objetivo es claro: hacerle ingeniería inversa al cerebro, a nuestros comportamientos, para diseñar los alimentos e interfaces de un futuro más sostenible y saludable para la humanidad”, agrega.

En junio del año pasado, la revista científica Flavour Journal publicó ‘Gusto a Kandinsky’, un estudio de los dos profesionales en cocreación con Carlos Velasco y Elia Gatti, en el que demostraron que disponer los elementos culinarios de un plato con inspiración artística puede modificar las expectativas del comensal y por ende la experiencia de la comida.

Nuevas formas de comprar

La tendencia de principios de este siglo de la preferencia por tiendas más pequeñas, más gourmet y más locales se fortalece, sobre todo en Estados Unidos y Europa, donde los consumidores buscan cada vez más alimentos de productores y artesanos locales. En Estados Unidos, por ejemplo, el número de mercados de agricultores (farmers markets) se triplicó de 1994 (1.755) a 2009 (4.700), según Latern.

Azoteas verdes

Las azoteas verdes, que ya son una realidad, permiten a los consumidores de grandes ciudades disfrutar de vegetales recién cortados. Foto: Shutterstock


La compra por suscripción también toma protagonismo. Empresas como Quinciple, en Estados Unidos, Buy Fresco, en España, y Koshnitsata, en Bulgaria, hacen la compra por sus clientes. Quinciple, por ejemplo, selecciona los alimentos entre productores de alta calidad, los empaca, incluye una receta y un video de cómo cocinarlos y los lleva hasta el cliente, que paga una tarifa por el servicio. Es lo que los expertos llaman ‘la tercera ola’ de negocio, que consiente al cliente con base en un profundo conocimiento del producto.

El comercio online de alimentos será fundamental en este proceso y el mayor avance se verá en la logística, porque las compras serán inmediatas y todo en uno (menú semanal + compra + recetas).

El estudio afirma que existe una poderosa oportunidad de negocio en reconectar con los consumidores produciendo cosas con honestidad y cariño; mezclando la tradición, pero sin miedo a innovar y a experimentar (da igual si es una cerveza, un café o una hamburguesa).

“Esta tendencia es imparable porque el ser humano, una vez que educa sus sentidos, es capaz de discernir. Y más gente se está dando cuenta de que maltratarse consumiendo producto ‘mal tratado’ no es buen negocio”.

Incluso, las multinacionales de alimentos y los restaurantes se están viendo obligados a cambiar sus políticas. Por ejemplo, Nestlé y McDonald’s anunciaron este año cambios en sus productos en Estados Unidos. Nestlé se comprometió a retirar los ingredientes artificiales en más de 250 de sus productos, que desde esta mitad de 2015 llevarán la etiqueta ‘sin colorantes ni sabores artificiales’.

“Sabemos que los consumidores están cada vez más interesados en productos con menos ingredientes artificiales”, afirmó en ese momento la presidenta de la división de Snacks de su filial estadounidense, Doreen Ida.
McDonald’s, por su parte, anunció a principios del año que dejará de ofrecer pollo y leche con hormonas artificiales.

Según explicó en un comunicado el presidente de la cadena en Estados Unidos, Mike Andres, “los clientes solo quieren alimentos que les hagan sentir bien, desde la granja hasta el restaurante”.

Los consumidores ya buscan también opciones saludables en los restaurantes. El Reporte Mundial del Menú: Nutrición que Atrae, de Unilever Foods Solutions, mostró que las personas desean comer en forma más saludable cuando salen. El 66 por ciento de los encuestados dijo que buscaría la opción más saludable del menú, aun cuando finalmente no la escoja.

Otra de las tendencias son los empaques inteligentes (con sensores de frescura, registro de cambio de temperatura, vida útil) y los productos sin empaque o la venta a granel, que apela a las personas preocupadas por la naturaleza y el bienestar social, ya que tienen un efecto directo sobre la contaminación causada por los envases no reciclables.

“De esta manera, el cliente puede comprar la cantidad exacta de alimentos necesarios con un mayor control sobre la cantidad de dinero que gasta. Las compras a granel proporcionan un menor coste para la oferta y la demanda y, en algunos casos, incluso, facilitan el transporte de los productos”, explica el estudio.

Cambios en casa

Los avances en la cocina propiamente dicha estarán muy relacionados con internet y permitirán a los distintos electrodomésticos comunicarse entre ellos y con el usuario. Estos aparatos serán cada vez más autosuficientes e incluso ayudarán a la preparación de los alimentos.

Robot

La nueva versión del robot de cocina Thermomix TM5 incluye libros digitales de recetas que guían al usuario paso a paso. Foto: Archivo particular.



Según el estudio The food revolution, las personas también se convertirán en pequeños productores. “Seremos también pequeños productores de nuestros propios alimentos, con nuestros propios huertos de verduras y nuestras máquinas para hacer pan, refrescos o tostar el café”.

Estos ‘growsumers’ quieren comer más sano, productos más sostenibles y asequibles y las nuevas tecnologías son su herramienta para lograrlo. Dispositivos como AeroGarden o StreamGarden, que ya se comercializan y están diseñados para pequeños cultivos hidropónicos caseros, están conectados a un motor que aporta a las plantas la adecuada cantidad de agua y luz, prácticamente sin ninguna supervisión.

La tendencia Do it yourself (hágalo usted mismo) también se impone. Según una encuesta global de Euromonitor International, el 55 por ciento de los encuestados cocinan al menos una comida por semana y el 30 por ciento de ellos lo hace a diario. Esto, según The Food Revolution, “ha abierto un nicho para muchas páginas web de cocina, programas de televisión y máquinas que facilitan esta tendencia. Las páginas web de recetas, las aplicaciones y los videos de ayuda de Youtube están ganando popularidad.

En definitiva, estas nuevas tendencias que van desde volver a lo básico hasta alimentos creados en laboratorio marcarán la pauta de la alimentación del futuro y serán fundamentales para las compañías que pretenden innovar en este infinito campo de acción en el que se ha convertido la alimentación del hombre.

Fuentes: www.lantern.es. Informe ‘The Food Revolution’. / Charles Michel. www.charlesmichel.co / Agencia EFE

HONORIA MONTES (TWITTER: @HONORIAMONTES)

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.