Pieza maestra de Turquía / Opinión

Pieza maestra de Turquía / Opinión

Las obras de Nuri Bilge Ceylan tienen constantes indagaciones por la esencia del ser humano.

22 de agosto 2015 , 10:48 p.m.

Libremente inspirada como película de autor por dos cuentos de Chejov y otros relatos cortos de Dostoievski y Tolstoi, sus divagaciones contemporáneas transcurren en la pedregosa región central de Capadocia. Aydin, intelectual de Estambul y nuevo cronista de un periódico regional, se pasea por sus alrededores montañosos y reflexiona sobre las complejidades del deprimido entorno social, monologa frente a mujeres alteradas de su familia y alterna regularmente con vecinos o huéspedes en un refugio hotelero. Mundanal retiro, que va del verano seco y cálido al crudo invierno, acompañado de su distante esposa y de una hermana adolorida recién divorciada.

Ellos hablan de amor y desamor, del bien y del mal, de ricos y pobres, de cómo comunicarse con la otra gente que sobrevive en condiciones menos propicias. La trama va y viene en torno a las actitudes desafiantes y silenciosas de un niño pobre, quien le tira una piedra a su carro –siendo hotelero sibarita y burgués forastero para colmo de males–. En tres horas y cuarto hay caminatas y diálogos entrecortados, visitas o diligencias y acciones densas en busca de un criterio propio; disculpas del padre montañero, explicaciones y dobles morales de obediencia o acatamiento feudal donde impera cierto toque melancólico en medio de un permanente desasosiego a la turca.

Cuando su célebre director y coguionista Nuri Bilge Ceylan escarba en conductas psicológicas o atmosféricas, se le compara con Bergman y Antonioni –dos maestros del psicodrama decantado–. Al calor de la chimenea, mientras él lee y ellas se recuestan en el sofá, Aydin no deja de mirar caer la nieve por la ventana. A medida que pasa el tiempo coexisten los ambientes nocturnos confortables y bellamente iluminados, con panorámicas de grandes angulares y cámara fija alternando los travelling y algún plano-secuencia.

Palma de Oro en Cannes 2014, como reconocimiento al magnífico autor del intimismo contemplativo. Porque Bilge Ceylan cultiva las atmósferas grises, solitarias y melancólicas… Hemos podido ver, en Bogotá, algunas de sus anteriores creaciones: Uzak (Lejano 2002) –poema en imágenes con puntos de vista personales y distancias culturales o afectivas entre dos primos de diferentes estratos rurales o citadinos–, Los climas (2006) –psicodrama conyugal escrito e interpretado por él y su esposa Ebru Ceylan–, que abarca un ardiente verano en la playa y el crudo invierno en la montaña mientras se muestra frío o ajeno a cualquier manifestación cariñosa, y 3 monos (2008) –familia disfuncional que sobrelleva una tragedia a orillas del Mar Bósforo–.

MAURICIO LAURENS
Para EL TIEMPO
maulaurens@yahoo.es

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