'La justicia me dio una puñalada peor que las de Yerson'

'La justicia me dio una puñalada peor que las de Yerson'

Habla víctima de intento de feminicidio a manos de su expareja. Agresor gozaba de casa por cárcel.

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22 de agosto 2015 , 07:52 p.m.

Kelly Méndez fue apuñalada varias veces por su exnovio. Pese a que le propinó una grave herida cerca del corazón, logró salvarse. Ella relata su historia.

A veces pensamos que el amor lo es todo, que no daña ni atormenta y mucho menos que llegue a matar. Ese que mata, como casi lo hace conmigo, definitivamente no puede ser amor. Mi relación con Yerson Neva al principio fue bonita. Éramos los típicos novios enamorados, o eso sentía yo. Teníamos discusiones como cualquier pareja, celos y demás, pero nada fuera de lo común. (Lea también: Primer retorno simbólico por las sobrevivientes de violencia sexual)

“Todo empezó a ir regular cuando Marcela Segura, la expareja de él, empezó a escribirme por Facebook que ellos nunca habían terminado. Era una relación que a mí no me interesaba mantener; quería estar tranquila y decidí terminarla.

“Así pasaron tres meses hasta el 23 de noviembre del 2014. Ese día yo estaba estudiando, hablamos por WhatsApp en la tarde y sobre las 6 p. m. me volvió a escribir diciéndome que si me recogía para llevarme a la casa. Fue tanta su insistencia que decidí aceptar. A las 8:40 p. m. me recogió en el centro de estudios en el carro de su papá.

“Arrancó el carro y nos fuimos hablando, primero de temas varios, luego empezó a decirme que volviéramos, que me extrañaba. Yo le decía que no porque no quería que Marcela, su expareja, estuviera metiéndose en la relación. Antes de llegar a mi casa le dije que parqueara en la parte de atrás. Parqueó, eran como las 9 de la noche y ambos nos quitamos el cinturón de seguridad y empezamos a hablar del tema. Yo le repetía mis argumentos para terminar la relación y él insistía en que nos casáramos. Cuando me volteé para coger mi maleta, él se abalanzó sobre mí acostándome completamente en el asiento del copiloto, y me dijo que yo no quería ver el esfuerzo que estaba haciendo para estar conmigo… lo último que me dijo fue: “Si usted no es para mí, no es para nadie”. Sentí un golpe en el pecho, como un puño. Cuando le quité sus manos me vi un cuchillo de cabo negro, mediano, enterrado en el pecho.

“Me lo quitó y volvió a golpearme sobre el seno izquierdo. Yo empecé a gritar pero ya eran las 9:30 más o menos. Nadie me escuchó. Me dijo que me callara, que no gritara, y yo hice caso. Me tapó con una chaqueta, salió del carro y vi que botó algo.

“Empecé a sentirme mal. Él se subió al carro y yo le suplicaba que me llevara a una clínica. Como pude saqué mi celular, lo desbloqueé y marqué al 123. No sé si no escucharon o pensaron que era una broma y colgaron. Él se dio cuenta y me arrebató el celular. Sentí que el carro giró a la izquierda y empezó a moverse como si estuviera metiéndose en una trocha. Luego, de un momento a otro, no escuché nada, apagó el vehículo y se quedó mirando mi celular y escuchando mis conversaciones de WhatsApp. Yo reaccioné y le dije que si me llevaba a la clínica, me casaba con él y formábamos la familia que él quería. Luego arrancó.

“Repetía que le daba miedo que lo parara la Policía y pensé que para calmarlo tenía que decirle algo que me permitiera llegar con vida. Le dije que si eso pasaba, dijera que dos tipos me habían robado. Pero ya no podía más y sentí morir. Cerré los ojos y solo recuerdo a Yerson sacudiéndome y gritando: ‘¡Kelly, no se muera!’. Luego viene el recuerdo de su voz gritando ‘ayú-denme, ayúdenme, a mi novia la apuñalaron’. Después recuerdo al personal médico que me estaba reanimando y escuché a la doctora decir que no creía que me salvara. (Lea también: 'Le gritó que mujeres no valían más que un perro y luego la mató')

Mi familia me cuenta que desperté a los tres días, que él dijo que me habían robado (él me robó todas las pertenencias esa noche) y que me acompañó durante esos días en la clínica. Cuando reaccioné lo primero que hice fue decirle a mi hermano que había sido Yerson. Él llamó al CTI de la Fiscalía. El 29 de noviembre lo capturaron. Pero para sorpresa de todos, la fiscal 210, Luz Esmérida Blandón, pidió casa por cárcel y le quitó el agravante dejándolo como intento de homicidio doloso. Lo que me ocurrió a mí fue un intento de feminicidio. Me hirió en el pulmón derecho y me afectó la vena mamaria principal.

“El 8 de abril, día de la audiencia, el caso llegó a la juez 22 de conocimiento quien aterrada y muy disgustada dijo que ese tipo debería estar en la cárcel pagando pena máxima, pero ya no se podía hacer nada.

En la audiencia del 11 de junio, la juez 22 le dictó sentencia de 8 años y 6 días de cárcel intramural, pero la abogada de Yerson apeló la decisión.

“El pasado jueves 20 de agosto, el Tribunal de Cundinamarca ratificó la condena, pero ordenó que fuera enviado a la cárcel.

“Tengo el pecho marcado física y espiritualmente. Mi vida ya no será la misma, pero estoy viva. Soy parte de un feminicidio que afortunadamente no se logró, pero la justicia de este país me dio una puñalada peor que la que me propinó Yerson”.

JINETH BEDOYA LIMA
Subeditora de EL TIEMPO

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