La mitad de los asesinatos cometidos en Colombia serían por encargo

La mitad de los asesinatos cometidos en Colombia serían por encargo

Hay más de 29 mil personas detenidas por este delito. Nueve de cada 10 homicidios quedan impunes.

notitle
22 de agosto 2015 , 07:50 p. m.

En lotes de invasión en Cali, jovencitos entrenan cómo matar. Desde los nueve años, las bandas de sicarios los reclutan hasta convertirlos en curtidos asesinos capaces de matar a plena luz del día y ante los ojos de estupefactos testigos.

Algunos comienzan experimentando con armas blancas (cuchillos), matando animales. Antes de cometer su primer homicidio por encargo, por el que recibirán entre 200.000 y 500.000 pesos, se someten a una prueba: matar a un indigente o un adicto, o a otro delincuente en algún ajuste de cuentas pendiente.

Así, según la investigación de la Policía que llevó a la captura de 23 de sus miembros, operaba la ‘Empresa del humo’, una macabra red que desde que empezó, en el 2013, habría cometido al menos 100 homicidios en la capital del Valle del Cauca. Ya había otros 16 de la banda tras las rejas, y ahora les acaban de imputar nuevos procesos.

Organizaciones criminales como esa estarían detrás de al menos la mitad de los asesinatos que se cometen en Colombia. Por eso, combatirlas es una prioridad de la Policía y la Fiscalía, dentro de la estrategia para reducir la tasa de homicidios en el país, que en poco más de una década bajó de 66 a 26 por cada 100.000 habitantes, pero que aún está muy por encima de los promedios internacionales. (Lea: En el 2015, las riñas ya dejan en Colombia 1.725 muertos)

Aunque las estadísticas señalan que nueve de cada 10 asesinatos quedan impunes, los analistas sostienen que es claro que la violencia homicida instrumental (es decir, las muertes por encargo) son la explicación oculta detrás de muchos casos de asesinato. El año pasado se registraron 13.343 (según cifras de la Policía) y este año, indica el Ministerio de Defensa, a 31 de julio se contabilizaban 7.313.

La mayoría de homicidios en Colombia se cometen con armas de fuego (72 de cada 100) y en la mayoría se usan armas ilegales. Este es un indicador importante del peso que tienen los asesinatos instrumentales”, dice Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac).

Las investigaciones de la Policía y la Fiscalía dan cuenta de la existencia de 116 bandas especializadas en matar por encargo, si bien no se trata de su única actividad criminal.

Antioquia y Valle, según la Fiscalía, son los departamentos con mayor número de ‘oficinas’, con 22 cada una. En Cauca han sido detectadas 8, al igual que en Nariño. Incluso en San Andrés hay una estructura.

Al lado de organizaciones temidas y conocidas, como la ‘oficina de Envigado’ y la ‘Empresa’, de Buenaventura, operan decenas que suelen estar al servicio de las grandes bandas criminales. Este año, la Fiscalía ha logrado la captura de 306 integrantes de esas redes. Los de una sola banda, la ‘40’, de Cali, estaban vinculados a 57 crímenes.

Aunque sus delitos están fuertemente ligados al narcotráfico, los mafiosos no son los únicos que se benefician de sus oscuros servicios. En Bogotá, por ejemplo, en barrios como Santa Fe, La Favorita y San Fernando, los burdeles son usados como sitio de enganche de sicarios por uno o dos millones de pesos. Así quedó evidenciado en el caso del subintendente Augusto Ramiro Mieles, asesinado según la Fiscalía por orden de su propia esposa. Se pagaron, de acuerdo con el expediente, $ 2’300.000 por ultimar al policía en Soacha el pasado 22 de julio.

La versión de los mismos sicarios, entre los que están un desmovilizado de las Farc y otro de las Auc, es que alias ‘Cenizo’ (quien supuestamente tenía una relación sentimental con la mujer) contactó a un sicario a través del administrador de un prostíbulo del barrio Santa Fe. El sicario subcontrató a los dos que finalmente ejecutaron el crimen y les entregó una foto de la víctima, la dirección y el arma.

Las tarifas van en aumento, dependiendo de la dificultad: si la víctima tiene escoltas o carros blindados, es más caro; también si se necesita más de un sicario.

Luis González, director de Fiscalías y de Seguridad Ciudadana, señala que parte de la estrategia pasa por llevar las investigaciones ‘en contexto’: cada caso que puede haber sido cometido por asesinos profesionales se coteja con bases de datos de los otros crímenes en la misma zona. “Hay elementos de análisis como la trayectoria de los disparos y el modus operandi que son examinados por peritos y que pueden determinar si una misma persona cometió varios actos de sicariato”, dice el fiscal González.

En todas las capitales, las ‘ollas’ del microtráfico son punto de referencia para contratar todo tipo de crímenes. En el caso de la ‘Empresa del humo’, la Policía de Cali estableció que la red no solo se dedicaba al sicariato, sino al tráfico de estupefacientes y a la extorsión, entre otros delitos.

Se ha documentado que la droga es parte de la estrategia para enganchar o iniciar a los sicarios, a quienes convencen de que así eliminarán el miedo y los nervios a la hora de matar. Uno de los asesinos de la banda, que fue capturado en Cali, le contó a la Policía que el crimen de los payasos Nelson Giovanni Noreña Idárraga y Jonathan Montaño Idárraga, que estremeció al país en el 2013, fue un error. Al parecer, los sicarios estaban tan drogados que comenzaron a disparar indiscriminadamente. (Lea también: Detectan 247 expendios de drogas ubicados en colegios y universidades)

Quedarse con plata de las ventas o la simple pérdida de un arma puede, de acuerdo con las investigaciones, terminar convirtiéndolos en blancos de la misma red. Eso pasó en Valledupar en noviembre del año pasado, cuando una de las redes sicariales de la banda de los Úsuga asesinó y desapareció a dos de sus integrantes, conocidos como ‘Pollo’ y ‘Christopher’. En audios interceptados por la Policía se escucha que los mataron porque habían perdido una ametralladora mini Uzi.

Según los investigadores, los grupos de sicarios controlados por el ‘clan Úsuga’ pagan a sus integrantes una nómina básica de entre 800.000 y 1'000.000 de pesos al mes, más ‘comisiones’ que pueden superar los 10 millones de pesos por trabajos especiales.

“Asesinar a alguien es una tarea más dentro de la organización. Si no tienen un homicidio por cometer, entonces deben reportar cuántos seguimientos ejecutaron, cuántas extorsiones cobraron”, dice un investigador de la Policía Antinarcóticos que le siguió la pista a esa red por siete meses hasta recopilar las pruebas que llevaron a las capturas, entre ellas la de un patrullero. La vinculación de policías retirados y activos a estas redes es frecuente, según las investigaciones.

Los jefes de las bandas se encargan de administrar las armas. Los sicarios, generalmente, no son los propietarios; solo las reciben momentos antes de cometer el crimen.

Además, los mismos que expenden la droga se encargan, según la indagación, de realizar los seguimientos y establecer las rutinas de las víctimas. También, especialmente las mujeres, de entregar y recibir el arma momentos previos y después del crimen. El delito de homicidio es la conducta por la que más personas están detenidas en el país, un poco más de 29.000.

Por homicidio han sido capturadas 4.076 personas, de los cuales 3.189 tenían sentencias en contra. A esa cifra se suman 215 menores de edad aprehendidos en flagrancia, la mayoría de ellos en Cali y Bogotá.

Los audios de los Úsuga

En la ofensiva en contra del ‘clan Úsuga’, la Policía ha descubierto a través de interceptaciones telefónicas varias pistas de la forma en la que actúa esta banda. EL TIEMPO tuvo acceso a cuatro audios que dan cuenta de la frialdad de los sicarios y de la red de informantes con la que cuentan los Úsuga.

Durante un atentado, a uno de los sicarios se le activa accidentalmente su teléfono y en la llamada queda grabado el sonido de las cuatro veces que accionó el arma. Antes de disparar, el pistolero le pide a uno de sus secuaces que le alumbre la cara a su víctima.

En una acción similar, donde el teléfono también se activa, el asesino le pide a la víctima que se tire al suelo. Acto seguido, y en medio de groserías, se escuchan dos detonaciones.

En otra llamada hablan dos sujetos a quienes se les escucha preocupados porque la Policía halló una de las armas con las que se habría cometido un crimen.

En la cuarta grabación, un hombre entrega el reporte de la muerte de un sujeto y por esa información cobra un dinero.

Asesinato de payasos fue un error

“Fue un homicidio a lo loco (..) Ese ‘man’ estaba todo trabado y salió con un revólver y los prendió a los tres”. Así describió uno de los sicarios de la ‘Empresa del humo’ el asesinato de tres personas registrado en Cali en noviembre del 2013. (Escuche el testimonio de cómo fue el homicidio)

Aseguró que el asesino había consumido bazuco y pensó que las víctimas hacían parte de una banda rival: “En el carro iba uno que se la pasaba en Montebello, pero ellos no tenían nada que ver. Ellos andaban buscando un sitio para instalar la carpa del circo”, sostuvo el testigo.

Se refería al asesinato de los payasos ‘Nanis’ y ‘Tatán’, que murieron junto a otra persona en un hecho que fue atribuido a las llamadas ‘fronteras invisibles’ que existen en varias ciudades del país.

La declaración la dio hace unos días uno de los 23 capturados por pertenecer a esa ‘oficina de cobro’ que operó en la capital del Valle desde el 2013. El homicida de los payasos también fue asesinado.

JUSTICIA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.