Un colombiano, detrás de los Juegos Mundiales de los Pueblos Indígenas

Un colombiano, detrás de los Juegos Mundiales de los Pueblos Indígenas

Carlos Enrique Franco es el gestor de este iniciativa que integrará a 46 etnias de 30 países.

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21 de agosto 2015 , 08:27 p. m.

Dos meses. Eso es lo que falta para que el mundo, por primera vez en su historia, sea testigo del encuentro de 46 pueblos indígenas provenientes de 30 países, convocados en un mismo escenario, con el único objetivo de mostrar el valor del patrimonio vivo e inmaterial que representan.

Del 20 de octubre al primero de noviembre próximo, Palmas, una ciudad con 300.000 habitantes –14.000 de ellos indígenas– y capital del estado de Tocantis (Brasil), acogerá los I Juegos Mundiales de los Pueblos Indígenas, una competencia internacional multiétnica que contará con la participación de 3.000 deportistas nativos.

Rasgos físicos distintivos de cada comunidad, cientos de vestuarios tradicionales, maquillajes corporales, accesorios exuberantes extraídos de la naturaleza y deportes autóctonos de las aldeas enclavadas en los rincones más apartados del mundo se darán cita durante una semana para dar sentido al lema: ‘Ahora todos somos indígenas’.

Con ese eslogan, Palmas recibirá delegaciones de 30 naciones, entre las que se cuentan Ecuador, Perú, Argentina, Australia, Estados Unidos, Canadá, El Congo, Etiopía, Mongolia, La Guyana Francesa, Rusia y Nueva Zelanda.
La delegación colombiana estará conformada por 50 indígenas de las etnias Nasa, Huitoto, Wayua, Inga, Tikuna, entre otras.

Detrás de todos los preparativos para este magno evento deportivo está Carlos Enrique Franco Amastha, un barranquillero de 52 años, a quien los negocios lo llevaron a desembarcar en Brasil, en 1983, y se convirtió en el primer colombiano elegido por voto popular en ese país, al ganar las elecciones a la alcaldía de Palmas, en el 2012.
Desde su llegada al poder, Franco propuso convertir a esa ciudad, la más joven de Brasil, con 26 años de fundación, en sede de los Juegos Nacionales Indígenas, un evento que se realiza en el gigante suramericano desde 1996 y que convoca a grupos étnicos de todos los rincones de esa nación.

Pero este visionario no quiso conformarse tan solo con un campeonato nacional y fue más allá. Vio el potencial que tenía entre manos y propuso la realización de la primera edición de los Juegos Mundiales de los Pueblos Indígenas 2015.

El camino, sin embargo, no fue fácil. Tuvo que pasar más de un año de negociaciones con el Gobierno nacional y la alta dirigencia deportiva de ese país –en el que hubo quienes calificaron su idea como una locura, una utopía–. Hasta que, con el paso del tiempo, la iniciativa empezó a crecer y a sumar adeptos.

“Llegó al punto en el que en reuniones y eventos internacionales no nos preguntaban por los Juegos Olímpicos Río 2016. La gente quería saber de los Juegos Mundiales Indígenas. Se convirtieron en un acontecimiento histórico del que muchos países querían hacer parte”, relata.

El evento fue anunciado oficialmente el 24 de abril pasado, en la sede la ONU en Nueva York, durante el 14.º Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas.

Durante los primeros 10 días de los juegos habrá competencias en disciplinas tradicionales como arco y flecha, tiro de lanza, piragüismo (navegación en canoa rústica tradicional), tira-soga, carrera de tora, luchas corporales, navegación en aguas abiertas y una modalidad conocida como Xikunahati, que es un tipo de fútbol en el que el dominio del balón se realiza solo con la cabeza.

Son manifestaciones deportivas que tienen origen en mitos, rituales o en la manera en que las comunidades viven actividades como la caza, la siembra y el transporte de víveres.

Pero no todo se reduce a la competencia. Tres días antes de la inauguración de los juegos, los deportistas participarán de una jornada de integración y socialización, en la que visitarán diferentes puntos turísticos de la ciudad y podrán interactuar con turistas y habitantes de Palmas.

La inversión supera los 40 millones de dólares y la infraestructura para acoger el evento está casi terminada. En los alrededores del estadio Nilson Santos se construye la Villa de los Juegos, un complejo deportivo donde se realizarán las competiciones terrestres, mientras que las acuáticas tendrán como escenario el río Taquaruçu.

Con la nueva infraestructura, la capital de Tocantis aspira ingresar en el circuito de los grandes eventos deportivos. De hecho, ya se inició la estructuración de la Red Nacional de Formación en la Villa de los Juegos, que tiene como objetivo identificar y desarrollar el talento de los jóvenes atletas de alto rendimiento.

También se están construyendo 25 cabañas, cuya estructura respeta la cosmovisión indígena. En ellas se alojarán las 24 delegaciones nacionales, mientras que las extranjeras ocuparán cuatro megaescuelas que cuentan con piscinas y centros deportivos.

LIZETH SALAMANCA GALVIS
Redacción Huella Social

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