La jugada política de Alexis Tsipras detrás de su renuncia

La jugada política de Alexis Tsipras detrás de su renuncia

Convocó a elecciones con la certeza de que triunfará y depurará su dividido partido político.

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20 de agosto 2015 , 08:37 p.m.

El primer ministro Alexis Tsipras dimitió este jueves para convocar a elecciones anticipadas para el 20 de septiembre, nueve meses después de llegar al poder y mes y medio después de acordar con sus acreedores internacionales un tercer plan de rescate para Grecia, que incluye otros tres años de fuertes ajustes y que los griegos habían rechazado el 5 de julio en referendo.

La razón formal es que perdió el quórum dentro de su partido Syriza (izquierda radical), por las divisiones internas en relación con el tercer plan de rescate y las condiciones impuestas por los acreedores. El anuncio, de alguna manera, se esperaba, aunque no tan pronto. Pero la decisión tiene otras motivaciones que se explican a través de un hábil juego político que el premier está dispuesto a llevar hasta el final.

Tsipras se mueve por varias razones, todas de política nacional y poco habituales en un primer ministro en el poder. Los sondeos le dan una victoria holgada que podría llegar a ser mayoría absoluta porque la oposición política tradicional –los conservadores de Nueva Democracia y los socialistas del Pasok, que gobernaron Grecia durante décadas– está políticamente destrozada. Hasta ahí normal.

Pero, sobre todo, Tsipras busca limpiar su partido de los halcones antiajuste. Syriza, una coalición de izquierda radical, tiene casi un tercio de diputados contrarios al acuerdo con los acreedores y que hubieran preferido romper la negociación, hacer 'default' y salir de la Eurozona.

Los lidera el exministro de Energía Panayotis Lafazanis. Tras firmar el pasado 12 de julio el pacto político con sus socios europeos que abrió la puerta al rescate, Tsipras cambió su gobierno para quitar a los ministros que no aceptaban el pacto.

Ese grupo de diputados, reunidos en la informal ‘Plataforma de Izquierdas’, votó contra el pacto, por lo que Tsipras necesitó el voto de la oposición para sacarlo adelante.

Ante una situación que lo deja de manos atadas para gobernar, el premier griego busca una jugada que le daría un nuevo mandato de cuatro años, pero ahora sin los halcones antiajuste.

Mayoría absoluta

Además de creer a unas encuestas que en Grecia últimamente están acertando, con opciones de mayoría absoluta para romper con sus socios de gobierno de Anel, un pequeño partido de derecha nacionalista es su única opción para gobernar en enero porque eran los únicos claramente antiajuste.

Tsipras presentó este jueves la decisión en un discurso televisado en el que puso a los griegos básicamente ante tres opciones. La primera sería dar la victoria de nuevo a una Syriza –ahora controlada absolutamente por Tsipras– que intentará sacar al país de la crisis aunque seguirá con el ajuste y promete una reestructuración de deuda en los próximos meses.

La segunda opción sería devolver al poder a los partidos tradicionales, destrozados tras décadas de corrupción y clientelismo que dejaron a la Administración pública helena en los huesos.

La oposición está tan debilitada que los conservadores de Nueva Democracia ya piden a los socialistas del Pasok y a los liberales de Potami la formación de una coalición para ir juntos a las urnas.

O una tercera opción que tendrá muy pocas opciones en las urnas, sus ahora socios del ala más izquierdista de Syriza, que podrían formar un nuevo partido político y que plantean sacar al país de la Eurozona para acabar con el ajuste a riesgo de salir del euro y meter a Grecia en una crisis aún peor y en el mayor 'default' de la historia económica moderna.

Tsipras dijo que estos meses hizo “lo mejor que pudo” y que convocaba las elecciones “porque hay miembros de mi partido que querían volver al dracma”.

Explicó que se sentía orgulloso de haber “conseguido llegar a un acuerdo en una situación extrema” y pidió a los griegos “una respuesta ante este anuncio, que me enseñen el camino para gobernar este país”. “Sé que no logramos todo lo que prometimos al pueblo, pero hemos salvado al país diciendo a Europa que la austeridad debe terminar”.

El primer ministro griego no es del gusto de los despachos de Bruselas, pero ayer la Comisión Europea pareció entender la jugada porque lo que buscan los acreedores es sobre todo estabilidad política para que los ajustes se apliquen.

Martin Selmayr, jefe de gabinete del presidente del Ejecutivo comunitario Jean-Claude Juncker y miembro del partido CDU de la canciller alemana Angela Merkel, dijo ayer en su cuenta de Twitter que la convocatoria de elecciones anticipadas “puede ser una forma de conseguir un apoyo mayor para el programa –el rescate– que acaba de firmar el primer ministro Tsipras”.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bruselas

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