Editorial: Un manifiesto necesario

Editorial: Un manifiesto necesario

El texto firmado por chefs colombianos señala cómo nuestra gastronomía puede aportar a la sociedad.

19 de agosto 2015 , 08:25 p.m.

No es usual encontrarse la palabra ‘manifiesto’ en las noticias de estos días. Ni siquiera en las artes, que en el siglo XX produjeron tantas proclamaciones de escuelas y de grupos contrarios al establecimiento. Lo primero que sorprende del manifiesto firmado por los chefs de Fogón Colombia, leído este miércoles en el marco del Foro Internacional Gastronómico del Festival Alimentarte, es, pues, que prueba que –a diferencia de muchos estamentos del país– los profesionales de la cocina colombiana han conseguido ponerse de acuerdo para “identificar, reconocer, valorar, dignificar y divulgar nuestra gastronomía” (“la más diversa por metro cuadrado del mundo”) en procura de que el país se vuelva un destino gastronómico, tal como les sucedió a México y Perú.

El manifiesto de Fogón Colombia, firmado por las nuevas figuras y por los grandes nombres que han estado produciendo una verdadera revolución en los restaurantes colombianos, es todo un ensayo sobre el país. Pues es en la comida en donde entran a jugar todos los elementos de una cultura.

Parte, el texto en cuestión, de la idea de que culinariamente “Colombia es un continente”, una cocina de regiones. Aquello que una vez se vio como algo insalvable, y que dio lugar a la teoría de que jamás sería posible montar una nación en este país separado por una geografía infranqueable, es visto, y claro que aciertan en esto, como una fortaleza, una riqueza. Del Pacífico, del Caribe, de los Andes, de la Orinoquia y de la Amazonia han venido platos extraordinarios, tan elaborados como los más complejos del mundo, pero para defenderlos ha faltado voluntad.
“Somos el país de las mil cocinas”, se lee en el segundo punto de la proclama, y queda la sensación de que ese reconocimiento podría servirnos como ejemplo para comenzar a sentirnos parte de un proyecto colectivo.

Se trata, sin duda, de un gesto político de suma importancia, de la búsqueda de la respuesta a la pregunta abierta que suele ser la identidad. “Entendemos la cocina (dice el manifiesto de estos 52 profesionales) como un instrumento de educación y sensibilización de la sociedad”. Y la idea es seguir investigando la historia culinaria y proteger unos saberes gastronómicos que han estado a la deriva desde hace mucho tiempo. Clave así mismo que zanja la discusión sobre cuál es el plato nacional, aceptando que no puede haberlo si lo que se pretende es un diálogo entre iguales: cada una de nuestras múltiples tradiciones.

Se habla, y qué bien que se toque el tema, de amparar la soberanía alimentaria, se hace un llamado a que ni un colombiano más muera de hambre en esta tierra llena de alimentos, se exige respeto por nuestro medioambiente privilegiado, un “acervo de riquezas” que ya querría tener a la mano cualquier cocinero del planeta.

Pero, como una contribución al fin de un conflicto armado perpetuo, que sobre todo ha traído desarraigo e inequidad, se invita a la defensa de los campesinos y de los artesanos, a los que se les ha exigido el cuidado de la gran despensa que es Colombia, pero no solo se los ha descuidado, sino que más de una vez se los ha atacado implacablemente.

El manifiesto no toma partido por ningún político, ni por ninguna ideología, sino que se la juega toda por una cultura que arrastra mucho, pero mucho más que una buena sazón.


editorial@eltiempo.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.