El trasegar de una banda distrital hasta Rock al Parque

El trasegar de una banda distrital hasta Rock al Parque

De vender discos en semáforos, la agrupación Tears of Misery logró tocar en Rock al Parque 2015.

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18 de agosto 2015 , 04:34 p.m.

Un campo de tejo en el barrio El Codito, al norte de Bogotá, fue el primer escenario que tuvo la banda de death metal Tears of Misery. La boleta de ese día de octubre de 2001 era una fotocopia en papel bond que valía 2.000 pesos.

“Tocábamos covers (versiones) con un sonido tan malo que las 20 o 30 personas que fueron a vernos no se fueron muy contentas”, cuenta Sebastián Rodríguez, guitarrista y fundador de la banda.

El pasado sábado, Tears of Misery se presentó en el festival Rock al Parque y recibió 3’400.000 pesos, lo que Idartes le paga a cada una banda de las 25 distritales que clasificaron por convocatoria al festival bogotano. Su historia es la de miles de bandas que se presentan cada año al festival.

Ese día, mientras subían sus guitarras eléctricas al bus que los llevó hasta el Parque Simón Bolívar, Rodríguez y Óscar Bayona, el segundo guitarrista del grupo, recordaron cuando aprendieron a tocar las cuerdas, en el año 2000.

Cuando Hernán Bautista, el bajista, y Giovanny Roa, el baterista, llegaron a la banda en 2007, empezaron a “ensayar en forma”, cuenta Rodríguez. Sacaron un EP (sencillo extendido) y luego tres canciones. Salieron del garaje para la sala de ensayos Independent, en Teusaquillo y, desde entonces, por ocho años, pasaron papeles a Rock al Parque, hasta que lo lograron.

“La banda nunca ha sido un hobby y eso es lo que nos mantiene unidos. Tears of Misery es una familia y una empresa, siempre nos lo tomamos muy en serio”, dice Bayona.

Tras Tears of Misery están un odontólogo, dos periodistas y un psicólogo, sus profesiones, que les han permitido pagar los gastos de la banda. Sus primeros instrumentos, enviados por barco desde EE. UU., los compró Rodríguez cuando vivió allá, con la plata que ganaba en un restaurante y los ahorros que sus compañeros le mandaban desde Bogotá.

Llegó el día

Rodríguez y Bayona, ambos con su cabello largo –que se alisan antes de cada presentación–, subieron los amplificadores al bus que los llevaría al parque.

Entre tanto, Bautista, el bajista, que usualmente llega a los ensayos vestido de odontólogo, dejó ver los tatuajes tribales de sus brazos mientras llevaba un ‘muerto’, un estuche con forma de ataúd, recién hecho, con el logo de Tears of Misery.

Querían llegar en grande. Recuerdan que cuando la banda hizo una gira por Colombia, los instrumentos “sufrieron mucho”. En esa ocasión, aunque pretendían unirse a otras cinco bandas para llevar el metal por Medellín, Ibagué, Pereira, Manizales y la costa Caribe, solo consiguieron llegar hasta Ibagué porque el primer show fue un fracaso en términos económicos.

“Entonces cogimos un amplificador y nos fuimos para varios semáforos alrededor del estadio en Medellín. Todos los guitarristas tocaban mientras los demás vendían los discos de las bandas”, cuenta Rodríguez. En tres horas, recogieron 800.000 pesos. Ese día tocaron en un bar en donde también durmieron.

Rock al Parque cambia las cosas para ellos.

“Es la graduación de cualquier banda. Es la montaña, pero no la cima. El público no nos asusta, es un sueño que tenemos desde hace mucho”, coinciden los miembros de la banda.

Cuando Tears of Misery por fin llegó al Parque Simón Bolívar y se subió a la tarima Eco, más de 1.000 personas los estaban viendo, ‘pogueando’ al son de Dioses de barro y Fosas comunes, canciones que rinden homenaje a las víctimas del conflicto armado.

Para Bautista, es distinto tocar para su grupo de 30 seguidores, que para el público de Rock al Parque: “Nunca tocamos solos”, dice el bajista. Resalta que el ‘parche’ que siempre los va a ver tiene camisetas de la banda que no diseñaron ellos, sino la gente.

Tears of Misery llegó al festival con su álbum debut, Inconformity Manifesto, que fue nominado por la revista Factor Metal a mejor disco de metal nacional.

LAURA BAYER YEPES
Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO

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